domingo, 15 de noviembre de 2020

100 años del Nobel de Literatura “más merecido”

 

Nació en uno de los rincones más fríos, pobres y remotos, de uno de los países más fríos, pobres y remotos de Europa. No conoció más que la miseria y la servidumbre en su infancia y juventud. Apenas pisó una escuela unos pocos días. Aprendió a escribir a una edad en que nuestros críos de hoy saben incluso más de lo que debieran saber. Pero este muchacho tenía un sueño. Quería escribir. No sólo escribir. Quería escribir como nadie había escrito. Quería volar sobre los genios y fundar una nueva literatura. Un muchacho de la clase más baja, que no contaba con más medios que su fanática tenacidad y que no poseía más que hambre para alimentar su gran empresa.

Emigró a América a trabajar. Allí experimentó en sus huesos las condiciones calamitosas de los trabajadores urbanos y la profunda decadencia de las grandes urbes, asesinas implacables de la salud del cuerpo y el espíritu. Fue en esta época cuando comenzó a desarrollar su particular visión del mundo y a construir su propio pensamiento político, contrario a la democracia de masas, al sistema de partidos, al parlamentarismo, a la proletarización del campesinado… Ve en América el conato de una potencia cultural que fue extinguido por la victoria del capitalismo yanqui sobre el sur agrario. Su primer libro lo dedicó a recoger estas y otras críticas, muy radicales, contra la América moderna.

Es a la par, en América, cuando comienza a despertar su conciencia europeísta y a vislumbrar el renacimiento del viejo continente. Un renacimiento que sólo podría venir de la mano de Alemania. Desde muy joven se revela como un furibundo germanófilo. Alemania es el corazón cultural y la nación más vigorosa de la vieja, marchita, Europa. Si hay un pueblo capaz de acabar con la opresión mundial del imperialismo británico –que tanto desprecia Hamsun– y de abrir una brecha en la decadencia hacia un futuro mejor para Europa, ese es el pueblo alemán. La decadencia proviene de América e Inglaterra. El resurgir vendrá de Alemania. Esta idea la expresa en múltiples ocasiones apenas entrado el siglo XX, mucho antes de la I Guerra Mundial, demostrando una clarividencia, una agudeza, una perspectiva y una capacidad de comprensión del mundo fuera de lo común.


De vuelta en Europa, tras años de incasable formación autodidacta, engullendo libros, dando conferencias, garabateando páginas sin fin en horas robadas a Morfeo, consigue al fin llamar la atención con una obra que es una vívida y palpitante descripción de su desesperada lucha por escribir. La alumbra en una buhardilla sin luz, poseído por incontrolables crisis nerviosas, llevando, en fin, una vida de indigencia en la que empeñar un botón puede dar lugar a merecidas y arduas deliberaciones. La titula Hambre. Hoy es considerada una obra maestra de la novela psicológica y un punto de inflexión en la historia de la literatura.

Treinta años después, con casi esta misma cifra de obras publicadas y tras dos infructuosas candidaturas, su nombre resulta elegido por la Academia Sueca. Es un 12 de noviembre. El hijo del sastre que tantos desprecios había recibido de ciertos sectores burgueses y académicos, volaba por fin por encima de todos ellos. Thomas Man afirmó: Nunca antes alguien mereció tanto recibir este galardón. Muchas otras de las mejores plumas que le conocieron o le sucedieron, de todos los estilos y tendencias políticas, reconocieron en él a un genio, un maestro y al padre de la nueva literatura del siglo.

No obstante su reconocimiento posterior, la decisión de la Academia Sueca no fue fácil. Una relectura de los requisitos establecidos en los estatutos del premio que fundó Alfred Nobel decanto la decisión en su favor: para que un candidato alcanzara tal distinción, era preciso haber dado grandes muestras de idealismo el año anterior a la concesión de la medalla. La última obra publicada del ya sexagenario soñador –pese a haber sido publicada 3 años antes– fue aceptada por el tribunal en tal sentido. En esta novela, nuestro autor hacía una apología de la que fue, junto a la literatura, su pasión incontenible, y en la que veía, además, el camino de redención del degenerado hombre moderno: cultivar la tierra.


23 años después, retirado de la escritura –aunque no del campesinado–, sintiéndose indigno del honor que le brindó en su día la Academia Sueca ante los grandes alardes de idealismo que llevaba a cabo la joven Europa por abrirse paso frente a la barbarie capitalista y bolchevique, decidió entregar su medalla a quien más creyó que la merecía. Adjuntó esta carta al paquete:

17 de junio de 1943.

Señor ministro del Reich, Dr. Goebbels:

Le ruego que acepte mi más profundo agradecimiento por tanta bondad como ha demostrado conmigo durante mi viaje por Alemania. No podré agradecérselo lo suficiente.

Nobel creó su premio para laurear la literatura “idealista” del año anterior. No conozco a nadie que, incansablemente año tras año, haya escrito y hablado sobre la cuestión de Europa y la humanidad de forma tan idealista como Vd., Sr. Ministro del Reich.

Perdone que le envíe mi medalla. Es algo completamente inútil para Vd., pero no tengo otra cosa que enviarle.

Atentamente,

Knut Hamsun

Knut Hamsun llegando al Obersalzberg para un encuentro con Hitler.

Concluida la contienda y hundida Europa, Hamsun se convirtió en un indeseable, en carne de purga política. Tanto él como su esposa fueron detenidos mientras aún labraban sus campos. El juicio al máximo representante de las letras noruegas suponía un quebradero de cabeza para las nuevas autoridades. Trataron de retrasarlo cuanto fue posible encerrando a Hamsun en un manicomio, esperando que una muerte sobrevenida por la dureza de la situación les librase del problema. Hamsun, anciano y sordo, protestó enérgicamente. Quería su juicio, ser un preso político si acaso. Pero no un manicomio. Qué humillante.

Traidor a la Patria fue la sentencia. Su mujer también fue condenada.


Traidor a la Patria un patriota como Knut Hamsun, que defendió a Noruega por encima de todo… Pero los vencedores no atendieron su alegato. Tampoco tomaron en consideración que hubiese tomado parte activa en la defensa de sus opositores políticos cuando estimó que la ocupación alemana había sido dura o injusta con ellos.

Su fe fue su delito: Creyó en la nueva Europa. Aún creía en ella…

Pablo Saez Pardo

En su memoria, hoy que celebramos el centenario de la concesión del Premio Nobel de Literatura a Knut Hamsun, El Oso Blindado quiere ofrecer a sus lectores un artículo político del genio noruego que incluimos a continuación. Además, nos alegra comunicar que, desde la Asociación Cultural Devenir Europeo, nos han solicitado que anunciemos en el día de hoy, dada su especial significación, que tienen intención de recoger próximamente en sus publicaciones nuevos trabajos y artículos sobre Knut Hamsun, para que su figura no se olvide, ni su nombre quede en manos de sus enemigos.

Hemos cambiado de rumbo y nos dirigimos a una nueva era y un mundo nuevo

Publicado en el diario Aftenposten, el 22 de octubre de 1941

Además de mi impecable sensatez campesina y mi modesta capacidad de atención, poseo también una cierta intuición que ha hecho que me convierta en hombre de Quisling. Lo he sido durante muchos años, en la fortuna y en la adversidad; incluso en aquellos días en que otros creyeron rentable políticamente abandonarlo. En mi opinión, es una personalidad tremendamente competente, un hombre con sabiduría, rectitud y un administrador de primera.

Cuando analizo lo que Quisling efectuó el pasado año, tengo confianza en Noruega bajo su liderazgo.



Y parece que las fuerzas de ocupación también confían en él. No hay duda de que Quisling ha conseguido más cosas para nuestro pueblo de esta manera de lo que podíamos esperar tras una estúpida guerra contra Alemania.

Alemania nos ha prometido que respetará por completo nuestra libertad e independencia nacionales. Eso es casi un juramento. Con el requisito de que seamos por nuestra parte merecedores de esa promesa: Ingresaremos como una Noruega unida en la confederación de estados europeos bajo el liderazgo nacional-socialista alemán.

Esa es nuestra misión.

Aquella parte de nuestro pueblo que aún concede su favor a los ingleses tendrá que modificar su vieja y heredada manera de comprender la vida. No hay posibilidad de escapar de esto, pues es el futuro de Noruega lo que cuenta. Toda oposición será abatida, aunque parte de la gente, en su estupidez, puede retrasar la decisión durante un tiempo.

¿Dónde nos adentramos? Hitler no nos lo ha ocultado: ¡Alemania nos guiará a nosotros y a Europa! Terminaremos con Inglaterra, encontraremos nuestra propia salvación y no volveremos a ser explotados y utilizados en el futuro por los feroces británicos. Hemos cambiado de rumbo y nos dirigimos a una nueva era y un mundo nuevo.

Mientras que para Inglaterra fue siempre necesario mantener a todos los países de Europa en una cierta situación de debilidad, Alemania va en el sentido contrario. Es evidente que, en una nueva Europa, la propia Alemania saldrá beneficiada de que todo aquel país que esté dentro de la confederación sea fuerte e independiente y pueda cuidar de su propia seguridad.

El autor Knut Hamsun, a su llegada a Fornebu el 28 de junio de 1943 después de su visita a Alemania.

Pero también es evidente que no podremos basar nuestra vida en algo tan negativo como meramente mantener a Inglaterra apartada de nosotros. Hitler tampoco ha ocultado cuál es nuestra tarea positiva: Hemos de vivir la vida en relación pacífica con todos los pueblos, cooperar con ellos, intercambiar productos, arte e ideas intelectuales con ellos, crear un desarrollo recíproco, adherirnos a un sistema de campañas de ayuda mutua. En pocas palabras: Nacionalsocialismo.

Este sistema estará abierto para todo el mundo, nadie será excluido. Incluso los pueblos aún rezagados de Europa podrán acompañarnos cuando despierten de una vez. Inglaterra y Rusia podrán acompañarnos, incluso América podrá acompañarnos cuando despierte.

Se creará conjuntamente un socialismo mundial, pero en el territorio nacional de cada país.

Yo lo he entendido más o menos así. Mucho se ha escrito y por parte de muchos sobre nuestro futuro. Pero de todos ellos, es Hitler quien ha hablado a mi corazón.

Knut Hamsun

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viernes, 13 de noviembre de 2020

Ernesto Ladrón de Guevara: “El declive de la Hispanidad comenzó con la llegada de los borbones”


 

En los últimos años, el ex-juntero por Álava, doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación y ensayista Ernesto Ladrón de Guevara está desarrollando una intensa tarea en la recuperación de la Hispanidad. Prueba de ello fue su primer libro sobre la materia, Nueva Defensa de la Hispanidad, que evoca a aquel mítico ensayo de Ramiro de Maeztu.

Bajo el punto de vista de Ernesto, España en particular e Hispanoamérica no podrán salir de la crisis en la que viven mientras no conozcan cuáles son las causas y los responsables de su declive y no apuesten claramente por crear un poderoso y unido bloque hispánico que se oponga y derrote al globalismo actual. De todo ello hablamos en esta entrevista para Rambla Libre y en su nuevo libro, La Hispanidad descompuesta, publicado por Letras Inquietas.

Víctimas de la LOGSE y de un sistema educativo deliberadamente fallido, una mayoría de españoles desconocen qué es la Hispanidad. Brevemente, ¿cómo se la explicarías?

Explicar la Hispanidad en pocas frases es una simplificación, pero si tengo que hacerlo yo lo resumo  así:  la Hispanidad es la obra más inmensa e intensa de la humanidad si exceptuamos el legado cristiano. Fue el primer ensayo realizado y ejecutado de los derechos humanos, con la Escuela de Salamanca, Francisco de Vitoria, Francisco Súarez, Domingo de Soto entre otros, y el testamento de Isabel La Católica, de donde nacieron las Leyes de Indias, donde se promulgaron las primeras estipulaciones de protección de las personas sin consideración de su raza o procedencia,  desde un punto de vista teológico.

¿Podemos decir que se trató de algo único, la primera vez que se hacía algo semejante en la historia de la humanidad?

Fue una obra que, como el filósofo Gustavo Bueno reconoce, se produjo no en un sentido colonizador, tal como hoy entendemos el dominio de otros pueblos, sino como generador de civilización. Una obra civilizadora por excelencia, en contraposición a la Leyenda Negra que los que pujaban por desplazar a España en el control del mundo para depredarlo, extendieron para denigrarla y devaluar ese esfuerzo, por considerar todas las tierras descubiertas como partes de España con la misma consideración y privilegios.

¿Cómo consiguió España ser el mayor ente civilizador en la historia de la humanidad?

En el punto anterior ya anticipo esta respuesta. Pero lo simplifico diciendo que se logró gracias al encargo de Isabel La Católica, elemento clave de lo que hoy entendemos la dignidad humana y su protección. Las encomiendas de Isabel con la ayuda de su consorte, Fernando, fueron la clave de bóveda del espíritu civilizador que se mantuvo durante el reinado de los Austrias, herederos de la dinastía.

¿Hubo, como acusan los defensores de la Leyenda Negra, abusos durante la evangelización y civilización de América?

Indudablemente se cometieron abusos por los conquistadores. Tengamos en cuenta que el territorio conquistado iba desde la Tierra de Fuego a Río Grande y ocupaba la mitad de lo que hoy es Estados Unidos, y la mayor parte de las islas del Atlántico, Filipinas, y parte del continente africano. Controlar todo eso era imposible, y lo sería hoy mismo pese a los adelantos en las comunicaciones. Y, sin embargo, se produjo una hibridación que no observamos en las tierras ocupadas por otras potencias del momento, sobre todo las de lengua inglesa.  Eso, en aquellas épocas era todo un milagro.

¿Cómo se destruyó la Hispanidad? ¿Quiénes son, tanto a nivel interno como externo, los responsables?

La Hispanidad tuvo un desenlace disgregador de sus territorios por factores internos y externos. El desencadenante fue una dinastía que, tras el advenimiento de los borbones que miraban hacia Versalles, ya no tenía en su espíritu el legado de Isabel La Católica, sino un enfoque más pragmático y colonizador. Esto fue creando, progresivamente, un alejamiento de la burguesía en los virreinatos, respecto a la metrópoli, por simples intereses comerciales y de control económico. A eso añadimos la influencia enciclopedista de la Ilustración Francesa, sobre todo por Rousseau y Voltaire, y la progresiva secularización producida en las capas altas de la sociedad americana, así como por el ejemplo de la independencia de los Estados Unidos. Pero hubo otros factores estructurales como la emergencia potentísima de una  masonería tanto en la península como en América hispana, así como las ambiciones coloniales de Inglaterra y luego de Estados Unidos,  que, aprovechando las convulsiones del siglo XIX en España y un rey nefasto, Fernando VII, que no supo afrontar la situación, provocaron la mal llamada emancipación de las Españas y su fragmentación en pequeños países que no han podido consolidar unas economías capaces de garantizar su soberanía respecto a los poderes exteriores.

Aprovechando la pandemia del coronavirus, ¿está sufriendo España en particular y la Hispanidad en general un nuevo ataque? ¿Quién o quiénes están detrás de esta agresión que sufre, indudablemente, el mundo hispano?

Hoy, como ayer, la Hispanidad está sufriendo una agresión derivada de un globalismo dirigido por los enemigos de las soberanías nacionales y comandados por las logias en comandita con corrientes políticas subvencionadas. Y por una potente maquinaria de ingeniería social y de modificación cognitiva, así como por el uso de la escuela para adoctrinar y modificar los contenidos de nuestra historia, generando enormes lagunas en el conocimiento, así como un vaciamiento de las humanidades en la educación no obligatoria y en la universidad. Todo ello, conjuntado, ha provocado la ignorancia sobre lo que somos, de donde venimos y cual es nuestra pertenencia y el sentido de la proyección de España en el mundo. Somos títeres en manos de poderes transnacionales como Bilderberg, y la banca internacional.

¿Es similar la situacion de España y del resto de paises hispanoamericanos?

Es evidente que los mismos fenómenos con las mismas expresiones están produciéndose, simultáneamente en diferentes países de habla hispana, por ejemplo en Chile, con una economía más estabilizada del mundo hispanoamericano hasta ahora, puesta en riesgo por las convulsiones de los agitadores sociales. Por algo es. Y no supone un hecho casual, sino causal.

Habrá que preguntarse por qué Zapatero es uno de los miembros fundadores del Grupo de Puebla, y por qué se ha cumplido en todos sus extremos la primera fase de la Agenda del Foro Sao Paulo en España. No hay más que mirar en Google la Agenda del Foro Sao Paulo y podemos comprobarlo. Es asombroso el parecido de lo que ha venido sucediendo en España desde Zapatero con la estrategia del conglomerado izquierdista controlado por Cuba, Venezuela, la Bolivia de Evo Morales, etc, para constatar que esto no sucede por casualidad.

En reiteradas ocasiones has aseverado que la salida de la crisis a todos los niveles que sufre España pasa necesariamente por recuperar la Hispanidad…

Mi respuesta va a ser muy breve y simple. Si el problema es la disgregación de la Hispanidad y su atomización. Y si el escollo principal para el ejercicio de la soberanía nacional en España es su fragmentación y el caciquismo, habrá que buscar la salida a esta ruina, enderezando el rumbo y llevando la nave en dirección contraria, es decir, hacia la unificación, tanto de España como de la Hispanidad. Y eso se empieza haciendo desde España, corrigiendo sus desajustes y en lo que fue y ya no es, salvo en el recuerdo, la Hispanidad.  Se empieza haciendo mediante políticas de alianzas y colaboración mutua, y se acaba mediante decisiones estratégicas de fondo, respetando la autonomía de las partes. Reforzar la lengua común, frenando las políticas lingüísticas enemigas de la lengua española en España, protegiendo nuestro legado católico, y no me refiero solamente a la vertiente religiosa, sino, sobre todo a la antropológica y cultural, mirando más hacia el Atlántico, e, incluso reforzando políticas de aproximación a los Estados Unidos, que no son enemigos de nuestra idiosincrasia puesto que estamos presentes tanto cultural como socialmente en todo América.

En un mundo teledirigido hacia el globalismo más desenfrenado, ¿todavía es posible reconstruir la Hispanidad?

Como no va a ser posible en ningún caso es dejándonos llevar como rebaño hacia la desaparición. Nuestra supervivencia como ciudadanos se basa en frenar este proceso hacia una nueva esclavización y colonialismo económico que va a ahogar nuestras vidas y existencias. El que no lo intenta no lo logra.

Ernesto Ladrón de Guevara: La Hispanidad descompuesta. Letras Inquietas (Octubre de 2020)

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jueves, 12 de noviembre de 2020

El abuelo de Pablo Iglesias acusado y absuelto del asesinato del Marqués de San Fernando pasó a trabajar en el falangista Ministerio de Trabajo

 

En el invierno de 1936 los nacionales estaban a las puertas de Madrid. Al otro lado de la trincheras de la Universitaria el general Miaja, jefe de la Junta de Madrid, ponía en manos de Santiago Carrillo, con la aquiescencia del anarquista Ricardo Amor, la represión indiscriminada de los desafectos al Frente Popular en la capital. El historiador británico Julius Ruiz cifra en más de 10.000 los asesinados cometidos en aquellos días.



Uno de los colectivos que sufrió porcentualmente una mayor represión y mortandad fue la nobleza madrileña. En las 345 checas de Madrid y mediante “paseos” fueron eliminados 94 de los 177 aristócratas asesinados a lo largo de toda la guerra. De estos 30 fueron fusilados en Paracuellos del Jarama.

Entre los asesinados nos encontramos nombres como el de Alfonso Pérez de Guzmán y Escrivá de Romaní, duque de T’Serclaes; Fernando María Fernández de Córdoba y Pérez de Barradas, duque de Lerma; Cristóbal Colón y Aguilera, duque de Veragua; José María Canalejas y Fernández, duque de Canalejas (hijo del político de la Restauración); Alfonso de Borbón y León, marqués de Esquilache; su hermano Enrique de Borbón y León, marqués de Balboa (junto con su hijo Jaime de Borbón y Esteban, que en el momento de ser fusilado tenía solo 15 años de edad); Fernando Primo de Rivera y Cobo de Guzmán, conde de San Fernando de la Unión, etc.


En esta lista nos encontramos al marqués consorte de San Fernando, Joaquín Dorado y Rodríguez de Campomanes, y a su cuñado Pedro Ceballos Zuñiga y Solis, sacados por la fuerza de su casa, llevados a la checas de la calle Serrano nº 43 para luego ser “paseados” y muertos entre golpes y tiros en la pradera de San Isidro.

Este doble crimen, uno más de los miles cometidos en el luctuoso invierno del 36, no tendría especial relevancia si no fuese por los imputados en el Sumario de Urgencia 12.861 y la suerte que corrieron. En el sumario podemos leer; “(...) en Madrid y en la Comisaría de la Latina siendo las diez y ocho horas del día veintiuno de abril de 1939 declaraba María Ceballos Zuñiga, 42 años, natural de Villafranca de los Barros en la que afirma como el 7 de noviembre de 1936, a las dos menos cuarto de la tarde, en su domicilio de la calle del Prado nº 20 piso 1º, en la que denuncia como sus marido y hermano fueron raptados y violentamente sacados (...) por ocho o diez milicianos que los llevaron en automóvil. Se creyó que habían sido conducidos a la calle de Serrano nº 43, donde un tal Guijarro al parecer jefe de la checa allí establecida les dijo que habían sido llevado a la Cárcel Modelo, pero cuantas gestiones se hicieron para localizar a los secuestrados resultaron infructuosas, no así el rastro y datos de los milicianos secuestradores y presuntos asesinos”.


Existe una declaración en el expediente 12.861 de Manuel Carvajosa Álvarez en la se que de estos asesinatos a un tal Rubio de Calera de León, alias “Ojo de Perdiz”, que en realidad se llamaba Marcial Rubio Álvarez y que, al terminar la guerra, estaba detenido en el campo de internamiento de Albatera (Albacete).

"Se tiene también noticia, que el día 7 de noviembre de 1936, se presentaron en Madrid en los domicilios de los Excmo. Sr. Marqués de San Fernando y de don Pedro Ceballos y Solís, ambos de esta vecindad (Villafranca de los Barros), los conocidos marxistas Angel Medel Carreras, como Manuel Carreiro Chaparro, Fernando Rubio Pastor, (a) Cagarrache, todos ellos igualmente de esta localidad, y un tal VEGA, vecino de Zafra, con otro sujeto de igual calaña, el cual es desconocido, los cuales practicaron la detención de los Sres. arriba citados, que desaparecieron sin que hasta la fecha se haya tenido conocimiento de su paradero o suerte.

 

(..) al día siguiente de la detención de los precitados Sres. se presentó (Manuel Iglesias Ramírez) en su domicilio, condoliéndose de lo sucedido.

En vista de esta visita, los familiares de los Sres. San Fernando y Ceballos, mandaron al día siguiente a sus sirvientes para que s se avistasen con el informado objeto de que les diera el paradero de los mismos a lo que contestó, primero con evasivas y después de forma déspota y altanera, que ya sabían que habían sido fusilados en la pradera de San Isidro y que por tanto no volvieran a molestarle".



Los cuerpos del marqués de San Fernando y de su cuñado nunca han podido ser encontrados al ser enterrados en alguna zanja en lo que luego sería zona de combate en los arrabales de Madrid a lo largo de toda la guerra.

El 1 de abril de 1939 terminó la guerra civil. Con fecha 5 de noviembre de 1939 en un informe de la Dirección General de Seguridad se habla de la orden de búsqueda y captura de Manuel Iglesias Ramírez, Jesús Yuste Marzo, Ángel Medel Carrera, Manuel Carreiro, Juan Miguel Ramírez o Martínez Bollo, del tal Rubio y de José Luis Guerrero Freire.


Uno de los inculpados, Manuel Iglesias Ramírez, pertenecía a una familia de ciertos posibles de Villafranca de los Barros donde su padre era propietario del Hotel Reverte. Había estudiado en el colegio de San José de los Jesuitas y luego cursó la carrera de derecho en Sevilla donde se vinculó al Frente Popular, trasladándose a Madrid, antes de la guerra, para trabajar con la diputada socialista, luego comunista, Margarita Nelken. Iglesias fue delegado gubernativo republicano en Extremadura, etapa en la que se prendió fuego a una de las iglesias extremeñas, usada como cárcel de derechistas y católicos, resultando heridos graves y muriendo muchos de los allí detenidos.

En Villafranca de los Barros, donde estuvo desde mediados de julio de 1936 hasta la toma del pueblo por la columna del ejército de Franco el 9 de agosto del mismo año, como delegado gubernativo, entregó 80 fusiles a las milicias locales y participó en la detención de los agentes de la Guardia Civil que se habían hecho fuertes en el cuartelillo. Varios de estos serían fusilados después. Ya en la capital participó en acciones de propaganda del Frente Popular dando charlas en Unión Radio Madrid y combatió en el frente de Somosierra y así durante los tres años de conflicto.



La Auditoria del Ejército de Ocupación, Juzgado Militar Permanente nº 6, informaba, en relación a la causa del asesinato del marqués de San Fernando, que Iglesias estaba detenido en la cárcel de Ubeda por una condena a muerte según había manifestado su cuñado Julián Vidal Torres, aunque el 24 de marzo de 1943 se confirmó que cumplía condena en Sevilla de 30 años por Rebelión Militar (causa nº 15.524):

"Auditoria de Guerra. Juez Militar Sr. Clavijo. Jaén Juez Militar García de Garellan.

Que debemos condenar a muerte y condenamos al procesado MANUEL IGLESIAS RAMIREZ a la pena de muerte, como autor responsable de un delito de Rebelión Militar... sustituida esta pena en caso de conmutación por la reclusión perpetua, con las accesorias de interdicción civil e inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena y al pago de responsabilidades civiles"

A partir de 1939 la justicia militar procedió de oficio a revisar muchos de los consejos de guerra realizados durante la guerra:

"Examinada la presente causa num. S, 12.861 relativa a ANTONIO FERRERO, MANUEL IGLESIAS RAMIREZ, JESUS YUSTE MARQUEZ, ANGEL MELLEN CARRERAS, MANUEL CARREIRO, JUAN MANUEL RAMIREZ O MARTINEZ BOLLO, EULLIA LEMUS, MARCIAL RUBIO Y JOSE LUIS GUERRERO FRAILE.

CONSIDERANDO del informe del Instructor aparece que algunos inculpados han sido ya objeto de otros procedimientos en los que se habrán exclarecido (sic) las responsabilidades derivadas de los hechos delictivos, que otros se hallan en ignorado paradero y tratándose de imputaciones hechas a raíz de la liberación, que ofrece hoy escasas posibilidades de resultado práctico y que conduciría a una revisión de procesos y actividades, contraria al espíritu de las últimas disposiciones de la Superioridad y a la política penal desarrollada a través de diversas resoluciones legales, con un sentido evoluctivo (sic) que no es lógico invertir.

Visto el inciso primero del art. 538 del C.J.M.

Es procedente que prescindiendo desde luego de comprobaciones de muy laborioso desarrollo, ante el volumen procesal existente, se acuerda por V.E. el sobreseimiento provisional de esta causa, que volverá al Instructor, para notificación y a fin de que se ponga a los encartados en libertad definitivamente, remitiendo el oportuno testimonio al Consejo Supremo de Justicia Militar... Madrid a 21 de Julio de 1943″.

El 13 de noviembre de 1943 en un escrito del juzgado militar competente se dice: “ordene inmediata libertad del recluso procedimiento 12.861 MANUEL IGLESIAS RAMIREZ... El Juez Militar Adjunto” por sobreseimiento provisional. Iglesias no volvió a la cárcel. Un año después de su puesta en libertad el abogado Iglesias entraba a trabajar en el Ministerio de Trabajo, regido entonces el falangista José Antonio Girón (mayo 1941 / febrero 1957).

Luis E. Togores es doctor en Historia Contemporánea y catedrático universitario. Ha ocupado los cargos de decano, vicerrector y secretario académico del Instituto CEU de Estudios Históricos. Ha sido jurado de los Premios Ejército de Investigación en Humanidades. Lleva más de treinta años dedicando su labor investigadora a la Historia Militar y a la Historia de las Relaciones Internacionales.

Es autor de numerosos libros, entre los que destacan, además de la biografía de Muñoz Grandes, las de los generales Millán Astray y Yagüe, la Historia de la Legión española, así como los libros de fotografías La División Azul. Las fotografías de una historia y Falangistas, escritos junto a Gustavo Morales, y el ensayo Historia de la Guerra Civil española, todos ellos publicados con gran éxito en La Esfera de los Libros. 


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viernes, 6 de noviembre de 2020

Ya vivimos en la distopía

 

Cuando a finales de 2018 terminé de escribir mi novela Frío Monstruo nunca pensé que la distopía pudiera estar tan cerca. Ambienté la historia en Europa en 2050 pensando que para entonces las derivas temibles que se podían observar ya en la sociedad europea serían no sólo irreversibles, sino que estarían totalmente consumadas.

Algunas personas que han leído la novela comentan que lo que más impresiona es su verosimilitud. Siempre respondo que sentí lo mismo cuando leí Eso no puede pasar aquí, de Sinclair Lewis. El gran escritor norteamericano se inspiró en la realidad de EEUU durante la década de los treinta del siglo pasado y, precisamente porque enmarca la novela en riesgos reales muy patentes en la Norteamérica de la época, la considero la mejor distopía que he leído, por delante de 1984 y de Un mundo feliz.

1984 es una gran novela, pero no es una distopía, en contra de lo que se dice habitualmente. Es una descripción precisa del régimen soviético. Precisamente la habilidad de la izquierda para alejar de sí los estigmas del totalitarismo y del genocidio, como haber convencido a las masas de que el fascismo es muy malo y el comunismo bueno en sí mismo, lo aplicó a la novela y se ha convertido en un lugar común describir 1984 como una distopía de aquello en lo que se puede convertir Occidente cuando es, precisamente, todo lo contrario: la descripción precisa y !el de lo que era el régimen soviético, la descripción de lo que es todo totalitarismo de izquierdas.

En cambio, Un mundo feliz sí es una distopía en sentido estricto de aquello en lo que se podía convertir, y en parte así ha sido, el mundo opulento occidental, en el cual se adormece a la ciudadanía bajo el hedonismo que permite la perpetuación en el poder de las élites. Una sociedad en la que ya nada interesa a las personas más que su propio placer. No obstante, a Un mundo feliz le falta la descripción de la otra parte de la sociedad, la parte productiva que produce la opulencia en la que pueden nadar las masas. Productores que son los protagonistas de otra distopía aún más importante, pero menos leída: La rebelión de Atlas, de Ayn Rand, que sí refleja con grandes dosis de verosimilitud lo que ocurre a una sociedad cuando la desgajas de la parte productiva que crea la riqueza de la que los otros han de vivir y que pone de mani!esto que, en contra de lo que mucha gente cree, el Estado no crea riqueza, la confisca y la anula.

Por eso, las distopías de Sinclair Lewis y la de Ayn Rand reflejan mucho mejor la realidad actual que las más famosas de Orwell y Huxley, pues entre ambas podemos encontrar las razones del momento que vivimos: la imposición de un credo totalitario y la opresión de los sectores productivos.

Esto es, la colusión entre la izquierda (no me limito a mencionar la izquierda totalitaria porque si bien hay izquierda democrática en algunos países europeos del norte, no la hay ya en España ni en EEUU, donde el Partido Demócrata ha sido tomado al asalto por la izquierda radical, ni en Sudamérica) y el islamismo.

En Frío Monstruo ya adelanto dicha colusión, mucho más que evidente a estas alturas: parto de realidades obvias, como la cultura de la cancelación o la imposición del pensamiento políticamente correcto que impide escribir literatura libre o que impide disfrutar de la comida y de la bebida y del sexo así como crear una familia tradicional, como se refleja en las historias de algunos de los personajes. La imposición desde la izquierda de esos parámetros creo que son fácilmente observables en la realidad y no hace falta insistir.

Como decíamos entonces, dos fantasmas recorren Europa: el totalitarismo estatista (pura izquierda política) y el Islam político.

Su complicidad no puede ser negada. Basta ver las continuas cesiones de la República Francesa al islamismo desde hace décadas, con la notable aquiescencia de la izquierda, que es la primera que acusa de xenofobia y racismo a quienes se oponen a dichas cesiones. Del mismo modo que la izquierda jamás denuncia las presiones a los pocos políticos, periodistas o ciudadanos que se oponen a esa conquista musulmana de los espacios de libertad europeos. Cierto que condenan los crímenes, pero no se oponen jamás a las continuas exigencias musulmanas, que es lo mismo que permitir que la invasión silenciosa continúe su marcha implacable, extendiéndose por toda Europa como la metástasis de un cáncer.

Que el multiculturalismo ha fracasado ya nadie en su sano juicio y que observe la realidad con un mínimo de objetividad puede negar. Incluso en países como Suecia, tan socialdemócrata, se están dando cuenta de que han dejado crecer la hidra hasta extremos difíciles de controlar y que están provocando terribles tensiones en su plácida y perfecta y biempensante socialdemocracia. Barrios sometidos donde no entra la policía desde hace años, tasas de criminalidad impensables, leyes alternativas a las de los países de acogida, extrema sensibilidad ante cualquier ofensa, real o supuesta y, obviamente, extrema violencia en la respuesta. El ejemplo sueco es extrapolable a toda Europa occidental. El estúpido sentimiento de culpa, la falta de defensa de los principios que nos han llevado a ser sociedades abiertas, el temor a la descalificación por racismo cuando los verdaderos racistas son los islamistas radicales, la falta de amor propio, han llevado a los europeos a considerarse merecedores de cualquier daño que nos sea in"igido, a la comprensión demencial de unos sentimientos bárbaros y primitivos que justi!can cualquier ataque a Occidente.

El islamo-izquierdismo, ya de!nido así por algunos autores franceses, es una fuerza implacable que está en guerra con la civilización occidental, algo que cada vez es más difícil negar. Como sostienen estos mismos autores, no pretenden compartir una sociedad, sino reemplazarla. Su religión es incompatible con la pervivencia de otros modos de vida que suponen una ofensa para ella, por lo que cualquier esperanza de convivencia está destinada al fracaso. Cada año llegan a Europa cientos de miles de personas que profesan las formas más radicales del Islam (casi medio millón anual a Francia). Les damos de todo: vivienda, asistencia médica, educación (que desprecian), dinero. A pesar de sentirse en ambiente hostil viven mucho mejor de lo soñado en sus países, mucho mejor que allí. Pocos vuelven a su país tras estar unos años trabajando en Europa. Al contrario, se instalan, tienen hijos, también subvencionados, con lo cual su proyección demográ!ca es aterradora. Si ahora son conquistadores, cuando suponen apenas el diez por ciento de la población, es fácil imaginar lo que supondrá cuando sean el treinta por ciento (aproximadamente en 2050, si no antes). Imponer su credo y su forma de vida será una tarea cada vez más sencilla. Ocupar espacios donde los no musulmanes no tengan cabida será cada vez más frecuente. Negar que esto sea una invasión es estar ciego.

Mencionaba recientemente José García Domínguez algo que seguramente ha pasado inadvertido durante décadas para los biempensantes europeos: los islamistas radicales no quieren ser como nosotros. Seguramente cegados por nuestro re"ejo en el espejo hemos esperado que cualquiera que viniera a Europa y conviviera en un ambiente de libertad, derechos civiles y prosperidad económica quedaría encandilado y ya no querría "volver atrás", a formas de civilización claramente inferiores (aunque lo nieguen los relativistas). Pues no es así. Millones de islamistas se aprovechan del modo de vida europeo pero, efectivamente, no quieren ser como nosotros y, en el momento en que puedan evitar vivir como nosotros, lo harán. Veo difícil que los europeos, cegados por su narcisismo de niñatos bien alimentados e irresponsables, sean alguna vez capaces de comprender este hecho elemental, que no son como nosotros y que no quieren serlo.

Con!ar en un renacimiento en el mundo musulmán no es más que una ilusión, como demuestran las elecciones que ganó Erdogan o las que se celebraron en muchos países musulmanes tras las primaveras árabes de hace unos años, en los que siempre ganaron partidos islamistas.

En mi novela menciono que los peligrosos no son los extremistas, puesto que éstos pueden ser conocidos y controlados y sólo pueden llegar a cometer actos de terrorismo, terribles pero esporádicos. Los peligrosos son los moderados porque es difícil esperar que se pongan del lado de la civilización europea cuando llegue el momento de elegir. Que llegará. Recientemente he visto uno de los memes que mejor puede describir la situación: un terrorista islamista dice: "si me ofendes, te mato; al lado, un musulmán no extremista dice: si me ofendes, te mata", señalando al primero. Es así aunque no se quiera reconocer abiertamente.

Humanistas como Pascal Bruckner dicen que los crímenes a los que hemos asistido recientemente, como la decapitación del profesor francés, son una declaración de guerra. Efectivamente, lo son. Pero Europa insistirá en no verlo, en seguir ciega ante la catástrofe.

Por su parte, el socialismo no ve con malos ojos la violencia. Su pulsión de violencia y su mesianismo están en su misma constitución, como atestiguará cualquiera que haya leído el Mani!esto Comunista, razón por la cual es comprensivo con la violencia de los que previamente ha convertido en víctimas para atacar el capitalismo y la democracia. Imbuyendo de victimismo al mundo musulmán, como si Europa fuera la causa de su atraso social y político, su violencia es sólo la respuesta lógica y, por tanto, comprensible. Esto lleva a la sumisión de toda una sociedad y a la propia censura de cualquier oposición que se pueda enfrentar.

El fantasma estatista que arrasa Europa será el cómplice ideal del islamismo. Dicho estatismo, auspiciado desde hace décadas por todos los países gracias a sus principios socialistas e instaurado en el seno de la Unión Europea, como comentamos en el artículo Es la sociedad civil, idiota, hace unos meses, ayudado por la pandemia que nos ha venido de un país comunista, provocarán una reducción de las libertades de las sociedades civiles inédita en Europa desde la década de los años treinta del siglo pasado.

Dicho estatismo exacerbado favorecido por las élites económicas que requieren Estados cómplices para limitar la competencia y mantener el 'statu quo' no promoverá ninguna oposición a ese cambio social que se avecina aún a riesgo de ser engullido posteriormente, preferirá continuar adelante viendo muy lejos ese horizonte y, mientras tanto, Europa se convertirá en lo que anhelan algunos, como nuestro Presidente y nuestro Vicepresidente, un conjunto de países estatalizados hasta el extremo en conveniente convivencia con una ideología totalitaria islamizada, esto es, una nueva clase de fascismo que nadie puede esperar sea mejor que el sufrido hace cien años. Si alguien duda de lo que digo que lea las declaraciones de Antonio Bufrau, presidente de Repsol, de quien nadie en su sano juicio podía esperar que dijera que "el capitalismo ya no funciona". Seguramente lo que no funciona es su cerebro, pero es una muestra de la colusión entre las élites de las empresas sostenidas a costa de los consumidores por el poder político, en una retroalimentación entre socialismo y estatismo por un lado y élites económicas por otro que no es sino una variante del fascismo y del nazismo.

El odio al enemigo común une más que las diferencias: vemos por todas partes la connivencia entre izquierda e Islam político: alianzas entre Venezuela e Irán, o la expectación de toda la izquierda totalitaria del mundo que confía y reza para una victoria de Biden en EEUU. Nos guste o no Trump, es obligado reconocer que es un dique frente al socialismo. Sin él, y con Biden jubilado antes de ejercer el poder, EEUU caerá en manos de una socialista estatista radical como Harris, lo que provocará que la primera potencia del mundo no se oponga a la agenda del socialismo del siglo XXI. A partir de ese momento ambos, estatismo socialista e Islam irán de la mano y Europa ya no tendrá ninguna esperanza de resistir por sí sola. Mucho menos cuando grandes capas de su población asumen el discurso de culpa y de estatismo del que hemos hablado y no se opondrán jamás hasta que sea tarde, como en la fábula del lechero.

Estamos oyendo muchas condenas por los últimos atentados. Incluso Macron se ha atrevido a mencionar que legislará contra la influencia islamista, pero me temo que no pasará de ser alguna ley que sólo pueda ser aplicada a extremistas y no se pondrá el único freno que puede evitar la deriva que ahora se ve inevitable: limitar severamente la inmigración desde países musulmanes y reafirmar los valores republicanos hasta el límite. Ambas acciones serían profundamente ofensivas para un islamismo que ha calado en todos los ámbitos de la sociedad, en todos los centros de comunicación y de poder. Pasarán estos días y se volverá a aceptar el empuje musulmán por miedo a ser tildado de racista, xenófobo o antimusulmán y todo volverá a ser como hasta ahora, cada día con mayor influencia islámica y la República francesa retrocediendo. Hasta Marine Le Pen limita sus ataques al Islam.

El proceso continuará cuando la sangre de las víctimas recientes se enfríe, como se ha hecho en España con las víctimas de ETA, para blanquear la organziación terrorista, y ahora comparte poder político con la izquierda española, y el proceso continuará lento pero imparable, hasta un momento en que sólo queden dos opciones, porque toda invasión termina de la misma manera: la sumisión total o la guerra total.

Siento haber llegado demasiado tarde para advertirlo. Ya vivimos en la distopía.

Winston Galt


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miércoles, 4 de noviembre de 2020

EEUU CAMINO DE PERDICIÓN, GANE QUIEN GANE

 

Reconozco que no me interesa excesivamente quién gane las elecciones norteamericanas, pero sí que mantengo cierto interés por Trump, ese outsider, odiado por los gestores de la globalización, temido por los mundialistas y con las ideas mucho más claras de lo que generalmente se suele reconocer. Ahora bien, no se me ha escapado que la campaña que han realizado y que están realizando en estos mismos momentos, las grandes cadenas mediáticas, los grupos de comunicación con puesto en Bildelberg (no, este no va a ser un artículo conspiranoico), apostando por Biden, ha sido innoble, tendenciosa, mentirosa y miserable. Por ello, me alegraría que ganara Trump. Lo que no quita para reconocer que los EEUU es hoy una potencia en declive, con unas estructuras de poder inamovibles desde el siglo XVIII y en la que la única creación “moderna” ha sido la Reserva Federal, ese club selecto de banqueros que sustituye en EEUU a un “banco central” digno de tal nombre.

Los méritos de Trump no se han reconocido en los medios de comunicación europeos. No se ha reconocido, por ejemplo, que ha sido el único presidente de los EEUU desde, prácticamente la Guerra de Secesión Norteamericana, que no ha embarcado a su país en ninguna guerra colonial. Es más, se ha desenganchado de la herencia envenenada de Siria, herencia del “progresista” Obama. De haber estado Hillary en el poder, a saber a quién habría bombardeado. Por otra parte, las relaciones con Rusia no se han deteriorado… a diferencia de lo que prometía Hillary durante la campaña electoral que le llevó a la derrota. Luego está el haber cumplido su promesa de mejorar las infraestructuras del país que se habían quedado anticuadas. Esas medidas económicas generaron creación de empleo, incluso en estos tiempos de Covid (que han golpeado a EEUU, tal como alardea la prensa española, pero ocultando que nuestro país, tiene una tasa de fallecimientos por cada 100.000 habitantes, más alta que los EEUU, si se acepta que los fallecidos en este momento se acercan a 65.000).

La gestión de Trump, lejos de haber sido catastrófica, ha supuesto un período de paz que contrasta con los períodos anteriores: Obama estimulando y excitando la guerra de Siria, Bush invadiendo Afganistán e Irak, Clinton bombardeando Yugoslavia para ocultar las manchas de semen en su pantalón, Bush junios interviniendo en Kuwait, Reagan avivando la guerra de Afganistán contra los soviéticos e interviniendo en Iberoamérica, el anterior dictando su “doctrina Carter” en la que EEUU se reservaba el derecho de intervenir en aquella parte del mundo donde se percibieran problemas para los intereses de los EEUU, Ford dejando Indochina empantanada, Nixon alcanzando el clímax de bombardeos en Vietnam, Johnson interviniendo aumentando la presencia norteamericana en Indochina y extendiendo la guerra a toda la zona, JFK iniciando la guerra del Vietnam y hostigando a Cuba, y así sucesivamente, sin olvidar al presidente William McKinley que no tuvo problemas en volar el Maine en la bahía de Cuba para justificar el casus belli contra España. La historia del poder norteamericano es una historia continua de tropelías que solamente se han interrumpido durante el trumpismo.

Trump, por otra parte, ha tenido claro que el enemigo es la globalización económica. De ahí que iniciase una guerra comercial con China. ¿Se le puede reprochar? ¿Se le pueden reprochar luego las mentiras sobre el Covid-19 y el que haya responsabilizado obsesivamente a China de haberlo fabricado ex profeso? ¿Se le puede reprochar el que chalados conspiranoicos de Qanon le apoyen? Él mismo dijo que, en democracia, cuenta cualquier apoyo.

Se le reprocha que no haya liquidado definitivamente la globalización. No es tarea de un día. Especialmente habida cuenta de la situación económica norteamericana y los billones que tiene China invertidos en EEUU. Bastante ha hecho iniciando un rearme arancelario. 

Trump es un “populista” norteamericano: un país excepcionalmente simple en el que hay que partir de la base de que todo en política debe simplificarse si se quiere tener audiencia. Es lo que ha hecho Trump. Y, por lo demás, lo que han hecho también sus enemigos.

Recuerdo el día que venció en las anteriores elecciones: los progresistas lloraban, decían que esto iba a suponer la tercera guerra mundial, el final del aborto y del feminismo, la persecución contra los homosexuales y demás catástrofes. Y el “muro” que suponía un atentado a la libre circulación de personas y a no sé qué enmienda de la constitución americana, la que dice que “todo el que llega a América es americano”. A diferencia de presidentes como Franklin Roosevelt, vástago de una familia de banqueros que se negó incluso a saludar a Jessy Owens, el atleta negro vencedor en los 100 metros lisos en las Olimpiadas de Berlín, simplemente por ser negro (hasta su muerte recordó siempre que en el Tercer Reich le habían tratado mejor), la cuestión étnica no ha empeorado en los EEUU durante el mandato de Trump, ni se ha producido el holocausto de gays, feministas y transex. Es más, incluso, en algunas zonas agrícolas se ha experimentado un crecimiento económico brutal gracias a la extensión del cultivo de la marihuana. Sí, porque Trump, como cualquier otro político, precisa a una población narcotizada para poder gobernar.

La campaña anti-Trump ha sido brutal, no solo en EEUU sino también en Europa. El invento de los Black Lives Matter ha supuesto el intento de que el voto negro se desplazara hacia Biden. Se ha olvidado que EEUU no es un país “normal”: cualquiera puede entrar en una armería y comprar un arma automática y unos cuantos miles de cartuchos. En esas circunstancias, pensar que la policía puede actuar con la suavidad y educación de otras latitudes, es ilusorio. Más aún si tenemos en cuenta que la principal causa de muerte de jóvenes negros en EEUU es a causa de tiroteos ¿con la policía? ¡No, con otros jóvenes negros! A partir del recuento electoral, los negros dejarán de importar a los demócratas, salvo como carne de cañón electoral en las siguientes elecciones. 

Durante estos últimos dos años hemos asistido a una proliferación de documentales anti-Trump sobre los temas más variados. Comprometerle en el movimiento conspiranoico Qanon ha sido una de las últimas salvas. Pero hay muchas más y en los streammingstelevisivos este tipo de documentales sesgados y descaradamente parciales son legión. Sospechosamente no hay ningún documental sobre Biden.

En cuanto a los artículos de la “prensa libre”, en prácticamente todos se difundieron mentiras: “si Trump pierde, no reconocerá los resultados”, “Trump prepara un golpe de Estado”, “las huestes de Trump se preparan para la guerra civil si pierde las elecciones”… Incluso se sugería que, si Biden ganaba, Boris Johnson daría marcha atrás con el Brexit. En cuanto a Sánchez, precisa en la Casa Blanca a alguien que lo reciba y, al menos, los demócratas que ya tuvieron que lidiar con las hijas góticas de Zapatero, hasta podrían aceptar recibir al moños, siempre y cuando no haya cámaras de televisión delante.

De entre todos los editoriales y artículos de hoy en la prensa española, el que me ha parecido más aceptable es el publicado en El Confidencial con el título de “Aún no ha ganado Trump, pero ya han perdido los listos”. No puede ser que los laboratorios de sondeos, dieran una victoria aplastante de Biden para que luego se esté, en estos momentos, produciéndose un empate técnico. O las empresas de sondeos son inútiles (a pesar de que los algoritmos matemáticos con los que funcionan tienden a sembrar certidumbres) o bien mintieron como tantos otros en esta carrera electoral. 

Resumamos: si pierde Trump gana la globalización y el mundialismo. Si gana Trump se ralentiza como ya ha ocurrido en su primer mandato. Si pierde Trump, EEUU se “reabrirán al mundo”, es decir, generarán conflictos allí donde se cuestionen sus intereses. Si gana Trump, EEUU dará otro paso hacia su “espléndido aislamiento” y a un “decoupling” cada vez mayor con Europa. Pero, lo que está claro, es que EEUU, con o sin Trump, con o sin Biden, seguirán siendo una potencia declinante, con riesgo de guerra civil. Y no será Trump quien la desencadene, sino los radicales para los que la muerte de un negro, hasta las trancas de crack, en el curso de una detención, es mucho más importante que 150.000 sirios masacrados por armas exportadas por EEUU. Las reformas que deberían aplicarse en los EEUU son tantas y de tanto calado que hace ya mucho tiempo que pasó la época de la “reforma necesaria que todavía es posible”. Hoy estamos en la época de la “reforma necesaria pero imposible”.

No hay unos “Estados Unidos de América”, están los EEUU de los WASP, los EEUU de los “Black Live”, los EEUU de Qanon y los EEUU de los liberales blancos, los EEUU de los hispanos (que quieren unos EEUU mucho más hispanizados), los EEUU de Hollywood, los EEUU del “cinturón de la Biblia” y los EEUU de Nueva York y de la Costa Oeste, los EEUU de California y los EEUU de Florida, los EEUU del Pentágono, los EEUU del “dinero nuevo” y los EEUU de las grandes dinastías económicas, los EEUU conservadores a ultranza y los EEUU fanáticos de la corrección política… Lo que mantiene unido al país es la persecución del dólar. Pero las tensiones interiores que el país debe soportar en estos momentos (con el Covid, por un lado, las elecciones y su nivel de incertidumbre por otro y una deuda pública que se cifra en 15 billones de dólares) parecen ser excesivas como para que los EEUU, con o sin Trump, con Biden o con una presidenta negra, transexual y con implantes mecánicos, puedan evitar el estallido interior.

La URSS se hundió por un desplome interior y su sociedad era bastante más sólida que la actual sociedad norteamericana. Vale la pena no olvidarlo.

martes, 3 de noviembre de 2020

Ernesto Ladrón de Guevara: "Borran nuestra cultura y nuestro legado histórico para conseguir una distopía en la que la tiranía parece democracia"

 


Ernesto Ladrón de Guevara, con una larga trayectoria en la vida pública vasca, escritor, experto en educación y colaborador habitual de La Tribuna del País Vasco, presenta un nuevo ensayo- mani!esto titulado La Hispanidad descompuesta, que es, sobre todo, una gran propuesta civilizacional.

Para muchos, la Hispanidad es un concepto del pasado, ajeno a la globalización en curso y !niquitado por una posmodernidad que machaca cualquier “gran relato” en aras de la atomización individualista y la deconstrucción cultural. En este contexto, la Hispanidad, ¿nostalgia del pasado o recuerdo de un futuro que puede ser mejor?

Sin duda es un recuerdo del pasado para abrir un proceso de liberación, de mejoría por emancipación respecto al esclavismo al que pretenden someternos, desde un globalismo que está desarrollando técnicas muy so!sticadas de control cognitivo sobre nuestras poblaciones, que eran, otrora, referencias de civilización, de cultura y de respeto a la dignidad de las personas.

Ese globalismo orwelliano tiene un diseño de deconstrucción de nuestro pasado, para destruirlo de!nitivamente, y que nuestras nuevas generaciones ni tan siquiera tengan una leve noción de lo que fue; y para generar una nueva cosmovisión relativista, falsificadora de la realidad y de la veracidad histórica.

Con ese borrado del disco duro de nuestra cultura, de nuestro legado antropológico y de nuestra !losofía colectiva de vida, se consigue una distopía en la que la tiranía parece democracia, la opresión simula libertad y los derechos individuales son adulterados y transformados en procesos emancipatorios falsarios, que, en definitiva nos abocan a nuevas fórmulas de esclavización perfectamente maquillados en formas sutiles de dependencia tecnológica; que es un cajón de sastre que introduce en nuestro cerebro nuevas codificaciones y modulaciones cognitivas para convertirnos en seres manejados como marionetas.

Habla de la Hispanidad como el fruto de una religión, el catolicismo, un idioma, el español, y una sangre común y mestiza. No obstante, un catolicismo en amplio retroceso, ¿no hace inviable la recomposición de la Hispanidad al carecer de una espiritualidad común? ¿No ha contribuido a ello, particularmente, el desembarco masivo de iglesias evangélicas y pentecostales, de impronta yanqui, que desde su “Teología de la prosperidad”, elimina el sustrato religioso tradicional? En este sentido, esta agresión religiosa, ajena a la historia común de los tres continentes americanos, entrelazados por el catolicismo hispánico, ¿no es una forma e!caz, y ya de largo recorrido, de ingeniería social?

Por supuesto. Mi respuesta a esta pregunta enlaza con lo anteriormente dicho. La Hispanidad fue una fórmula inédita en la historia de la humanidad para llevar a tierras inexploradas, hasta entonces, el mensaje de Jesucristo, que era la fuente de la consideración del hombre como poseedor de dignidad por el solo hecho de nacer dotado de alma y sujeto al derecho natural que es la fuente de todos los derechos.

El legado de Isabel La Católica, de los fundadores de los derechos humanos en la Escuela de Salamanca de Francisco de Vitoria, y de otros prohombres, dominicos, promotores de un iusnaturalismo orientado por el Tomismo, y las propias Leyes de Indias, dieron forma a un nuevo espíritu civilizador jamás repetido por ningún otro proceso colonizador.

Todo eso se vino abajo a partir del reinado de Carlos III, con la dinastía borbónica, por diferentes factores; pero el más reseñable fue la trama urdida por el poder protestante que vendría de la mano de la acción inglesa y los in"ujos de un nuevo polo de dominio, que se iría generando desde los nuevos Estados de América del Norte, infiltrando iglesias evangelistas y de inspiración protestante.

Todo eso, junto con la e!caz acción de la masonería y las ideas ilustradas fueron desvertebrando esa ligazón entre las Españas, puesto que los cuatro virreinatos fueron también España con todas las consideraciones como tales.

Piénsese que hoy estamos exactamente igual en nuestra España constitucional. Se está atacando la lengua común, el español, nuestro hecho antropológico de naturaleza cristiana y se cuestiona nuestro ADN colectivo, abogando por procesos etnicistas de descomposición.

La lectura del libro me ha recordado, en muchos aspectos, a algunas de las propuestas de la Cuarta Teoría Política del ruso Alexander Duguin, y de los autores de la denominada Nueva Derecha, de matriz francesa, quienes proponen, desde la geopolítica mayormente, un futuro que pasará por espacios continentales autocentrados, autónomos y de dinámica proteccionista. Algunos ya están en marcha, caso del espacio chií liderado por Irán, China, India, sur de África, Rusia y repúblicas centro-asiáticas, Turquía y su área panturca... Desde esta perspectiva, ¿la Hispanidad podría ser, tal y como propone el escritor español Josep Alsina, uno de tales espacios?

Exacto. Esa es la propuesta que guía el libro. Un espacio cultural común, con diseños cooperativos y marcos de defensa común. Cuando me re!ero a defensa, no solamente comento la armada, sino que es una concepción global de protección de un estilo común de vivir, de una cosmovisión colectiva que nos hermana, de una historia compartida que justi!ca nuestra existencia, de un marco de desarrollo económico que se fundamenta en nuestras propias capacidades, de la existencia de recursos naturales inexplotados por falta de capacidad !nanciera ya que estamos atomizados, de la liberación respecto a poderes externos que están expropiando nuestras fuentes de desarrollo, colonizando en todo lo que signi!ca la palabra colonizar todo. Y cuando digo todo, me re!ero a nuestra soberanía que es la capacidad para determinar nuestro futuro colectivo, nuestro patrimonio desarrollado con el esfuerzo y sacri!cio de nuestros ancestros y nuestros mayores, nuestras formas de relación y de vida. Nuestros valores transmitidos por nuestros antepasados. Y así un largo etc. Es una propuesta de emancipación y de colaboración. Es un planteamiento que ya tiene un fuerte desarrollo de la mano de personalidades como Patricio Lons y otros, tanto en Hispano América como aquí. Solamente que esos fundamentos emancipadores están puestos en sordina por quienes manejan una información que en realidad es desinformadora.

Este redescubrimiento de la Hispanidad, como proyecto colectivo civilizacional, ¿le traslada a la tradición del pensamiento contrarrevolucionario?

Por supuesto. Las revoluciones, en aquellos años de la mal llamada emancipación hispanoamericana, estaban teledirigidas por el mundo oculto, por los intereses de la masonería, de descomponer el entramado católico en Hispanoamérica y llevar su espíritu civilizador y humanizador a un relativismo que desvertebró y liquidó la capacidad de sobrevivir en aquella biocenosis depredadora que despojó al mundo hispano de su capacidad de supervivencia.

Su desarrollo quedó frenado en seco. Las clases sociales más desfavorecidas que eran precisamente la de los indígenas quedó al albur del dominio criollo, ligado a los intereses de hegemonía del mundo anglo que iba así desplazando al poder hispano del dominio en América, hasta el punto de que los aborígenes amerindios tuvieron que recurrir a rescatar sus células de propiedad para defenderse. Nada sería igual a partir de entonces.

Todo lo contrario de lo que nos han contado. Las capacidades de competir por sí solos en ese mundo donde el pez gordo se come al chico, se vieron limitadas e impedidas, lo que abrió más tarde la puerta del marxismo como fórmula de liberación, con otra forma revolucionaria para llevar a situaciones de más miseria. Nada fue igual al pasado. Todo fue a peor.

Y hoy vivimos el mismo fenómeno. Al desconocer nuestra historia estamos condenados a repetirla.

Habla de compromiso, comportamiento pro-activo... Iniciativas como Fundación Disenso y su medio digital La Gaceta de la Iberosfera, especialmente enfocado a la actualidad de las Américas, ¿están encaminadas, en algún modo, en esa dirección?

Aún no he podido profundizar en el mensaje de esos medios, pero, según lo que he podido ver de lo que dicen, sí concuerda con este planteamiento mío expresado en el libro, y en lo que propone, entre otros, Patricio Lons y la, para mí ejemplar, Paloma Pájaro en su canal “Fortunata y Jacinta”.

En realidad, encaja de alguna manera en el pensamiento del !lósofo Gustavo Bueno, que es una referencia fundamental, aunque no sea exactamente lo mismo que lo que expongo en mi libro.

Es incuestionable la in"uencia en su libro de Ramiro de Maeztu y José María Iraburu. En mi caso, como en el suyo, el libro Quito fue España. Historia del realismo criollo, de Francisco Núñez del Arco, ha sido un verdadero “descubrimiento”. Desde su criterio, ¿qué direcciones debiera tomar la investigación histórica hispanoamericana en aras de una correcta valoración de la trayectoria común de nuestros pueblos y el legado hispánico?

Esa investigación histórica debe partir del rigor historiográ!co del que carecen muchos enfoques o!ciales de una historiografía demasiado contaminada por prejuicios y perjuicios. Solamente desde la absoluta imparcialidad en la interpretación de las fuentes se puede llegar a la verdad. Tengo que decir, a título orientativo de lo que quiero expresar, que yo procedo en mis orígenes políticos de un marxismo cultural, del cual he podido desprenderme en la medida de que he ido avanzando en el conocimiento, más autodidacta que el in"uenciado por el academicismo universitario, demasiado escorado hacia una forma unívoca y sectaria de interpretación de nuestro pasado.

Descubro, con asombro, cómo en Hispanoamérica son mucho más hispanistas que aquí, en España, y que eso se debe a que no han estado tan in"uidos por las in"uencias de la Generación del 98 y por el espíritu de decadencia que se extendió, como una mancha de aceite, tras la pérdida de Cuba y Filipinas, que fueron el principio del germen de la desvertebración de España.

Además de la historia y la geopolítica, ¿qué otras disciplinas pueden coadyuvar en este empeño?

Nuestro pasado no debe reconstruirse solamente desde el enfoque histórico, sino también desde el antropológico, desde el materialismo !losó!co de Gustavo Bueno, que no es lo mismo que la !losofía materialista, desde un planteamiento pedagógico, en tanto que la historia no tiene sentido si no es en función del conocimiento objetivo de la realidad que guía la capacidad de analizar los fenómenos contemporáneos, y, por qué no, desde la teología. No se puede tener una verdadera cosmovisión fundada en el conocimiento sin una formación humanista. Y las humanidades han sido laminadas. Y nada es casual. Es causal.

Ha puesto en valor la formulación del !lósofo español Gustavo Bueno de imperios generadores versus imperios depredadores. ¿Podría hacer una breve presentación de este concepto, que entiendo nuclear en su ensayo?

Este concepto es especialmente importante para desmontar la Leyenda Negra, mitológica e inexacta, que nos han endosado desde las esferas de quienes querían destruir el catolicismo y, por ello, también España. Es lamentable que los propios españoles hayamos dado carta de naturaleza a esas diatribas totalmente infundadas respecto a nuestra presencia en el mundo.

Y en este fundamento tiene razón de ser la idea lanzada por el !lósofo Gustavo Bueno de que el Imperio Español no fue depredador, colonizador, sino generador, puesto que fue la cuna de los valores de convivencia entre españoles de todas las Españas, donde todos los individuos eran súbditos de la Corona con los mismos derechos, prerrogativas, y privilegios; sin distinguir entre quienes procedían de la Metrópoli y los pertenecientes a los virreinatos. Por eso era un Imperio Generador y no Depredador, como lo fueron las colonias dominadas por el espíritu anglosajón que veían los territorios conquistados como botín de ocupación, no como expansión de un planteamiento civilizador cuya fuente era el cristianismo. La religión era el pegamento que ligaba a todas las partes de la Hispanidad. Por eso los territorios adheridos a la corona, que no colonizados, eran “Las Españas”. Eso lo tienen claro en Hispanoamérica. Lamentablemente no tanto aquí.

Por último, no puedo evitar referirme a su preocupación por la intervención de Inglaterra y de la masonería –que acabas de citar- en la desmembración del Imperio español, del que se deriva la Hispanidad, una comunidad más espiritual que formal. Esta inquietud, ¿no queda superada ante la emergencia del poder chino y los retos del islamismo radical?

Por supuesto. Hoy China es el nuevo Imperio Depredador. En poco tiempo, si todo va así, seremos colonia de China; como lo está siendo África y zonas de Hispanoamérica, de forma silenciosa. Entendiendo la colonización como apropiación !nanciera de recursos mineros, de producción industrial, del territorio y del comercio. Y sobre todo del control tecnológico de la población. Lo mismo que desde el plano cultural y demográfico, por parte del islamismo, si seguimos con los actuales procesos migratorios consentidos o estimulados desde instancias políticas.

Pero todo ello no se podría explicar sin el trasunto oscuro del poder que es el entramado intelectual y de ingeniería social que atraviesa los elementos fundamentales del control político y de las instancias de poder, tanto de la gran economía, sobre todo !nanciera, como política. Todo ello está entrelazado.

Nuestra soberanía está desmantelada. De hecho, soy escéptico respecto a que la democracia sea realmente funcional, y que nuestra soberanía como Estado tenga verdadero fundamento y realmente exista. Nada de lo que parece es cierto. Ni hay verdaderas libertades, ni Estado de Derecho realmente efectivo, ni Estado Social. Todo está en proceso de descomposición. Y eso no es porque sí. Eso está guiado.

Fuente


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