miércoles, 23 de marzo de 2022

¿Se romperá el muro de silencio?: Entrevista de Arnaud Imatz a Pío Moa


 

Se ha publicado en Francia la traducción de Los mitos de la guerra civil, que reenfoca aquella contienda tan decisiva en la reciente historia de España, e indirectamente en la de Europa. El libro, más que otros míos, debido a su extraordinario éxito, motivó una auténtica histeria en los medios izquierdistas, separatistas y de la derecha “progresista”, que clamaron unánimemente por la censura de mis obras y mi muerte civil.  No se crea que es un ambiente exclusivamente español, pues en el resto de Europa persiste aún la emocionalidad creada por unas propagandas izquierdistas y comunistas trasladadas a una historiografía en el fondo ridícula, por sus contradicciones. Tanto es así, que la  traducción al francés por la prestigiosa editorial Tallandier, fue cancelada, incluso después de haberse anunciado en Internet;  y ha habido que esperar  ¡veinte años! para que por fin aparezca la traducción, en una editorial menor. La censura ha impedido también que el libro se publique en inglés, alemán o italiano (se ha publicado en polaco).  Ahora, con motivo de la traducción francesa, el prestigioso historiador y ensayista Arnaud Imatz me ha hecho la entrevista que a mi vez traduzco al español:  

Antiguo militante del Partido comunista de España reconstituido (PCEr), miembro fundador del GRAPO,  movimiento maoísta, resistente y terrorista durante los últimos años de la dictadura franquista, retirado de toda actividad política , definiéndose como demócrata y liberal desde hace cuarenta años,  Pio Moa  se ha convertido en uno de los autores más conocidos de su país. Ignorado en Francia, es centro de todas las polémicas y constituye un fenómeno cultural en España, cuyos libros son  best-sellers. Su esfuerzo honesto y desinteresado de reinterpretación de la II República española, de los orígenes, desarrollos y consecuencias de la guerra de España,  especialmente a partir de los archivos de la Fundación socialista Pablo Iglesias, es la más exitosa de los últimos veinte años. Hemos entrevistado al autor  en relación con la salida  en Francia de este libro acontecimiento, Los mitos de la guerra de España (1)

Arnaud Imatz : La guerra civil española (GCE) o la guerra de  España, como se la conoce en Francia es uno de los lugares privilegiados del embuste. Se repite ad nauseam que fue la consecuencia de la acción nefasta de Franco, o, por decirlo más “sabiamente”, el resultado de la agresión del Ejército, la Iglesia y la Banca contra el Pueblo, la Democracia y la República. En sus trabajos e investigaciones usted demuestra que fue, al contrario,  el movimiento revolucionario y el hundimiento de del Estado y de la democracia lo que empujó al alzamiento de 1936. ¿Cómo ha llegado usted a esa conclusión , habiendo sido  en su juventud un activista antifranquista, militante de la extrema izquierda marxista?

Pío Moa: Aunque suene paradójico, Franco fue el último en rebelarse contra la república. Antes lo habían hecho los socialistas, anarquistas, republicanos de izquierda (empezando por Azaña), separatistas catalanes y vascos, y el derechista Sanjurjo. El también derechista Alcalá-Zamora saboteó a las propias derechas, por un complejo de inferioridad. Nada más falso que eso de «el pueblo contra la Iglesia, etc.”. El pueblo votó muy mayoritariamente a la derecha en noviembre de 1933. Y fue entonces cuando izquierdas se decidieron a la insurrección armada. Cuando yo era joven era marxista. Consideraba que los errores y crímenes a la vista de todos eran consecuencias pasajeras de un magno ensayo histórico, que no podía salir perfecto de entrada, y que se superarían. Estudiando las contradicciones del marxismo, partiendo de la teoría del descenso de la tasa de ganancia, concluí que a partir de errores de base en la concepción teórica solo podían salir errores y crímenes, que estos no eran casuales o producto de la inexperiencia.

¿Por qué da usted tanta importancia al intento de revolución socialista de 1934 en el origen y antecedentes directos de la GCE?

La revolución socialista-separatista catalana de octubre de 1934 fue planteada abierta y explícitamente como una guerra civil para destruir la república « burguesa » e imponer una república comunista y en su caso la secesión de Cataluña. Está absolutamente documentado, por eso ha habido un enorme empeño en disimularlo por parte de una historiografía propagandística muy extendida, pero sin el menor valor serio.

¿Existía peligro fascista en la España de los años 30? 

No. Lo confesaron los propios líderes del PSOE Largo Caballero y su mentor intelectual Araquistáin. Lo dijeron fuera de España. Dentro insistían en lo contrario, para soliviantar a la gente. Era parte de su preparación para la guerra civil

¿Cómo se hundieron definitivamente en 1936  la legalidad republicana y la coexistencia democrática? 

Del fracaso de la insurrección del 34 las izquierdas podían haber aprendido una lección y moderarse. Fue lo contrario. Llegaron a unas elecciones anormales anunciando abiertamente que no reconocerían una victoria de la derecha. Y falsificaron las elecciones, como han demostrado estudios recientes muy concretos. Esa falsificación fue un verdadero golpe de estado que abrió un período de completa quiebra de la legalidad republicana.

¿Quiénes serían, en su opinión, las principales personalidades políticas responsables de la guerra civil? 

Aunque suene paradójico, el principal responsable fue el derechista Alcalá-Zamora presidente de la república. En 1933 las izquierdas y separatistas fueron vencidos en las urnas, y en 1934 volvieron a serlo al rebelarse con armas. El PSOE y los separatistas debían haber sido ilegalizados mientras no hubieran aprendido la lección. Lo que hizo Alcalá-Zamora fue impedir cualquier medida efectiva, y al mismo tiempo desarticuló a quienes habían ganado las elecciones y vencido la insurrección. ¿Por qué lo hizo ? Básicamente por un complejo típico de pasar por « progresista » y congraciarse con las izquierdas. En segundo lugar, los mayores responsables fueron el jefe socialista Largo Caballero y el separatista catalán Companys.

Las grandes formaciones políticas del Frente Popular, ¿aceptaban la democracia liberal y el reformismo, o más bien trataban de instaurar una forma de “democracia popular”, un sistema colectivista, incluso una “dictadura del proletariado? ¿Había verdaderos demócratas en la España de 1935-36?

El partido radical de Lerroux era democrático, aunque corrupto. La CEDA derechista no era democrática, pero aceptaba la legalidad republicana. Las izquierdas vieron la república como un cauce para imponer su dictadura « proletaria », es decir, de ellas mismas; y los separatistas como un instrumento para lograr la secesión. Por eso, cuando perdieron las elecciones pasaron a la rebeldía abierta.

En Francia, las Brigadas Internacionales siempre se presentan más o menos como un movimiento de voluntarios que defendían la democracia en España. Jacques Chirac  lo decía así en 2002, en un homenaje al coronel Rol-Tanguy, ex brigadista y militante comunista ¿Puede usted explicarnos qué eran las Brigadas Internacionales? ¿Por qué tienen una imagen tan idílica en Occidente y al contrario,  generalmente siniestra y repulsiva en los países del este? 

Las Brigadas internacionales fueron un ejército paralelo movilizado por la Komintern. Obviamente les parecerán muy bien a quienes tengan mentalidad comunista o similares. Claro, en Europa del este han conocido muy bien dónde acababa aquel pretendido romanticismo comunista y no se dejan engañar, como nuestros « progresistas »

¿Por qué fue vencido el Frente Popular?

La única fuerza seria del Frente Popular (alianza de sovietizantes y separatistas básicamente), eran los comunistas. Estos tenían una estrategia real y el apoyo directo de Stalin. Enseguida vieron que era preciso un ejército regular y disciplinado y no el “folklore” miliciano. La verdad es que el resto del Frente se componía de grupos entre disparatados y pintorescos, muy aficionados, sobre todo los socialistas, al robo y a las chekas de retaguardia. Los comunistas tuvieron que luchar con la estupidez de sus aliados, lo que creó grandes resentimientos, por los crímenes implicados, y de hecho esos aliados, Azaña, por ejemplo,  sabotearon cuanto pudieron a los comunistas.

El historiador marxista Manuel Tuñón de Lara  ha sido por mucho tiempo el icono admirado y respetado de los hispanistas franceses, mientras que al mismo tiempo uno de los mayores especialistas internacionales, el historiador  americano Stanley Payne era víctima en Francia de una verdadera omertá (ley de silencio) durante más de cuarenta años.  ¿Por qué la percepción de la guerra de España sigue siendo tan mayoritariamente favorable al Frente Popular en los medios universitarios y periodísticos franceses?

Tuñón de Lara es, muy claramente, un historiador stalinista. La simpatía por los comunistas en Francia es explicable: la resistencia fue en gran parte comunista y supo hacerse una gran propaganda como si hubiera sido única. Por otra parte fue la URSS quien realmente derrotó al nazismo, a un coste inmenso. Y finalmente, los franceses han tenido la suerte de no experimentar en sus carnes las delicias del comunismo. Por eso se pueden permitir muchos el lujo de admirar al stalinismo, de quien es muestra Tuñón.

La mayor matanza de la guerra civil fue perpetrada por razones esencialmente religiosas: el 20%del clero, casi 7.000 religiosos y religiosas fueron asesinados.  Entre 1987y 2020 los papas han beatificado  no menos de 1916 mártires de la fe e incluso canonizado a 11. Sin embargo, durante la GCE varios autores que se declaraban humanistas cristianos, como Bernanos, Mauriac, Maritain o Mounier, apoyaron siempre al Frente Popular. ¿Cómo lo explicaría usted?

Dentro de la Iglesia ha habido una corriente de simpatía hacia el comunismo, que culminó en el Concilio Vaticano II, con unos « diálogos con los marxistas» que perjudicaron mucho a la Iglesia. Creo que también contó, durante la guerra de España, un sentimiento nacionalista francés. A Franco le ayudaban Alemania e Italia, y esos cristianos humanistas  creyeron que España iba a convertirse en satélite de ellas, en detrimento obviamente, de la influencia francesa. Lo que no ocurrió. En cambio el Frente Popular sí fue un satélite de Stalin

La llegada en España de una nueva generación de historiadores y periodistas hacia el final del siglo XX  se ha acompañado de un terrible retorno del odio y el sectarismo. usted mismo  ha sido insultado, excluido, cubierto de oprobio o puesto en la picota,  pero también aplaudido y alabado por numerosos lectores y universitarios. ¿A qué se debe esta  nueva crispación político-cultural?

Después de que el pueblo español aceptara en referéndum la democracia « de la ley a la ley », es decir, respetando la legitimidad histórica del franquismo, la oposición, que seguía siendo izquierdista y  separatista, emprendió una campaña de falsificación histórica que parecía haber ganado la partida a finales del siglo XX, al ser aceptada por una derecha intelectualmente muy pobre. De repente se vieron desmentidos documental y decisivamente, y reaccionaron como suelen…, hasta refugiarse en una « ley de memoria histórica » típicamente totalitaria, que amenaza las libertades de opinión, investigación, expresión y cátedra. Con ello demuestran claramente la clase de demócratas que son, y de paso la debilidad de sus historias.

Las autoridades españolas parecen obsesionadas con la adopción y refuerzo de leyes de memoria que solo atizan la división, la agitación, el rencor y el odio. ¿Es tan difícil aceptar la idea de una falta colectiva sin discriminar entre “buenos y malos” como condición necesaria para una reconciliación auténtica?

Si esas leyes atizan el rencor y la división es porque se basan en mentiras descomunales. Tienen de su parte a ciertos partidos, mayormente corruptos, y a un periodismo extraordinariamente inculto y casi infantil en sus manipulaciones. La realidad histórica es que Franco venció a una gravísima amenaza sovietizante-separatista, manteniendo la unidad nacional y la cultura hispánica, que evitó para España la guerra mundial,  que superó un aislamiento internacional criminal que pretendía hambrear al pueblo español, y que dejó un país próspero, moderado y reconciliado. Si es cierto que la verdad nos hará libres, hay que defenderla por encima de todo.

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Pedro Carlos González Cuevas: «la indigencia intelectual de la izquierda española»

 

Pedro Carlos González Cuevas: «la indigencia intelectual de la izquierda española»

Pedro Carlos González Cuevas es historiador, profesor universitario y autor de importantes obras sobre la derecha y el conservadurismo en España y experto en diferentes figuras como Ramiro de Maeztu, Charles Maurras, Carl Schmitt, Maurice Barrès, José Ortega y Gasset o Gonzalo Fernández de la Mora.


Aunque a la propia izquierda no le interesa que se hable de ello, lo cierto es que su indigencia intelectual ha sido denunciada por autores de peso…

La indigencia intelectual de la izquierda española es algo de sobra conocido y denunciado por algunos de sus portavoces más lúcidos como Josep Maria Castellet, Joan Fuster o Fernando Claudin. Lo había adelantado el gran Menéndez Pelayo. No obstante se ha tendido a ocultarlo. En ese sentido, toda la obra de un José Luis Abellán es un gigantesco fraude. No deja de ser significativo que cuando publiqué mi libro El pensamiento de la derecha española en el siglo XX en la editorial Tecnos, se pensó en la contrapartida izquierdista, pero los historiadores consultados rechazaron la petición. Seguramente era un reto excesivo para ellos. O no tenían la suficiente imaginación para inventarse una tradición. José Luis Abellán lo intento anteriormente, pero fracasó e hizo el ridículo. Su Historia crítica del pensamiento español fue un auténtico fraude.

¿Se podría afirmar por tanto que la izquierda española no ha aportado prácticamente nada al pensamiento español y tampoco al universal?

Lo dijo Ramiro de Maeztu. Lo cual puede relacionarse con el relativo atraso socioeconómico español y la lenta emergencia de nuevos grupos sociales, burguesía, proletariado. etc. Sin embargo, lo principal, a mi juicio, ha sido una extraña incapacidad intelectual y cultural en nuestra Ilustración e izquierda liberal.

No existe en nuestro suelo nada parecido a lo que Jonathan Israel ha denominado Ilustración radical de un Holbach, La Mettrie o Helvecio. Nuestra Ilustración es moderada, semejante en alguna medida a la anglosajona, compatible con la religión. Sus principales representantes fueron el Padre Feijoo y Jovellanos.

Tampoco existió en España un pensamiento liberal revolucionario digno de tal nombre. El liberalismo más lucido y representativo fue el de los moderados como el primer Donoso Cortes, Antonio Alcalá Galiano y Francisco Pacheco. En realidad, los grandes pensadores de la primera mitad del siglo XIX fueron los tradicionalistas Donoso Cortes y Jaime Balmes.

Ante esta ausencia de pensamiento, el remedio fue peor que la enfermedad. Julián Sanz del Río, afín al progresismo, eligió, en su viaje a Alemania, el krausismo, en lugar del positivismo de Comte o el idealismo de Hegel. Un gran error intelectual que no solo ha sido denunciado por Menéndez Pelayo, sino por Raymond Carr. Se eligió a Krause por el carácter laico de su filosofía. Pero ello obstaculizó la recepción del positivismo y del marxismo. No menos negativa fue la recepción de Proudhon por Pi y Margall. Su doctrina del pacto sintagmático y del federalismo fue una de las causas del fracaso de la I Republica. Hoy la izquierda sigue reivindicando a Pi y Margall.

No mucho mejor fue la aportación de la izquierda liberal en el ámbito de la historiografia.

Frente a la Iglesia católica inventaron los mitos de Al Andalus, los comuneros o los fueros como antecedentes históricos del régimen liberal. Como se demostró en la polémica de la ciencia española, los krausistas desconocían la historia del pensamiento español. Menéndez Pelayo tuvo que descubrir les la existencia de Raimundo Lulio, Juan Luis Vives y Francisco Suárez. En su Historia de los heterodoxos españoles Menéndez Pelayo les descubrió sus ancestros ideológicos. Así lo reconoció Juan Goytisolo en el caso de José María Blanco White. Igualmente con el abate Marchena. Los mitos de Al Andalus, de los comuneros y los fueros permanecen vigentes en el imaginario de la izquierda.

Especialmente grave fue el caso de la izquierda obrera.

No fue sólo la negativa influencia del anarquismo, sino la nula calidad del Marxismo español. El socialismo español fue profundamente anti intelectual. Pablo Iglesias Posse no sólo eligió como mentor intelectual al torpe y sectario Jules Guesde, sino que marginó conscientemente a los intelectuales de los aparatos del partido. Nunca pudieron existir un Kautsky o un Bebel españoles. Ni tan siquiera se hicieron eco de las tesis de Otto Bauer o Karl Renner sobre las nacionalidades. Los intelectuales quedaban en los estatutos del Psoe excluidos de cualquier cargo y representación de tipo colectivo. Lo cual fue muy criticado por Ramiro de Maeztu y José Ortega y Gasset. El Marxismo español brilló por su inexistencia.

Posteriormente, militaron en el Psoe algunos intelectuales como Fernando de los Ríos y Julián Besteiro, pero eran miembros de la Institución Libre de Enseñanza y herederos del krausismo, y no aportaron nada nuevo al socialismo. Y lo mismo podemos decir del incalificable Luis Araquistain.

La hoy mitificada II República tampoco trajo ninguna novedad desde el punto de vista ideológico.

Significó, en un principio, el triunfo del liberalismo de izquierdas y del socialismo. Contó en sus comienzos con el apoyo de intelectuales que no eran de izquierdas como Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala. Pronto se desencantaron del nuevo régimen y en la guerra civil apoyaron a Franco.

Los intelectuales cuestionaron la II República. Lo hizo Maeztu y los miembros de Acción Española. E igualmente Luis Araquistain y los socialistas revolucionarios de Leviatán. Lo hizo Salvador de Madariaga en su libro Anarquía o jerarquía y lo hicieron los comunistas de Octubre. Etc.

El único representante intelectual de la II República fue Manuel Azaña Díaz, hoy mitificado. Se trató de un literato de segunda fila, que, pese a su vinculación a Francia, no se enteró de la existencia de Proust o de Mallarme. Como pensador político poco hay que decir. Fue un hombre del siglo XIX. Un liberal de izquierda caracterizado por su anticlericalismo. En su obra no existen huellas de Marx, Weber, Schmitt, Keynes, etc. Todo un anacronismo.

También la influencia de Gramsci ha sido notable…

El tema de Antonio Gramsci tiene mucho interés. Y es que, como señaló el filósofo marxista Luis Althusser, sus ideas eran mucho más tributarias de Croce, Gentile, Pareto y Mosca, es decir, de la derecha intelectual italiana, que de Marx y Lenin. Algo que han señalado igualmente Alain de Benoist y Diego Fusaro. En realidad, su tesis de la hegemonía ideológica ya estaba presente en la obra de Charles Maurras El porvenir de la Inteligencia y en la investigaciones de Agustín Cochin sobre las sociedades de pensamiento en la Revolución francesa.

Paradójicamente, la edad de oro de la izquierda intelectual tuvo lugar en la última etapa del régimen de Franco.

El desarrollo económico de los años 60 y la nueva teología política del Concilio Vaticano II debilitaron la cultura cívica del régimen y abrieron el paso a la izquierda intelectual en una universidad en plena expansión y con una legislación más permisiva. Esta tendencia fue apoyada por antiguos intelectuales afines al régimen. Fue el caso de Pedro Laín Entralgo y sobre todo José Luis López Aranguren.

Este último tuvo su labor creativa durante el franquismo con obras como Catolicismo y protestantismo como formas de existencia y Ética. Significativamente Catolicismo y protestantismo como formas de existencia fue presentada por su autor al Premio Nacional Francisco Franco, con gran cabreo de López Aranguren al no conseguirlo. Aranguren logró personificar la figura del intelectual, pero se limito al exhibicionismo sin aportar ninguna idea nueva.

La izquierda fue conquistando la Universidad y fundando nuevas revistas y editoriales. Por vez primera existió en España un Marxismo académico con Manuel Sacristán, Manuel Tuñón de Lara, Enrique Tierno Galván, Josep Fontana, Ramón Tamames, etc. La juventud universitaria bebió de estas fuentes. Su pensamiento era muy endeble, pero tenía a su favor la rebeldía característica del espíritu del 68 y la novedad. El régimen no dio respuesta al reto y, por ejemplo, Ricardo de la Cierva, en su etapa en Cultura Popular, apoyó obras de comunistas como Carlos París y Manuel Vázquez Montalban.

Con la democracia liberal, la izquierda consolidó su hegemonía a través de diarios como El País y la creación en la etapa socialista, de lo que Marc Fumaroli ha denominado Estado cultural. Los socialistas compraron a los intelectuales.

Sin embargo, pronto pudo percibirse la escasa calidad de ese tipo de pensamiento. El Marxismo de Sacristán no se consolidó en una escuela. Y lo mismo ocurrió con Tuñón de Lara, un auténtico fraude intelectual, repudiado por las nuevas generaciones de historiadores. Tierno Galván apareció en algunas investigaciones como un farsante carente de originalidad. Fontana acabó apoyando al separatismo catalán. Y Tamames terminó en la derecha y defendiendo el liberalismo económico. Otros izquierdistas, como José Luis Abellán, rompieron con el socialismo escandalizados por su política neoliberal.

Y es que la izquierda socialista perdió toda dimensión proyectiva, limitándose a la administración de lo existente. El militante izquierdista típico fue un mero gregario sin formación cultural. Ejemplos, José Blanco, Adriana Lastra o Gabriel Rufián.

En lugar de una izquierda social emergió, ante el final de los regímenes comunistas, lo que Jean Bricmont denomina izquierda moral, que se basa en la reivindicación del feminismo radical, de los colectivos LGTBI, el antirracismo, la memoria histórica de las izquierdas y el antifascismo. Igualmente el multiculturalismo, con la alianza con el Islam para acabar con la influencia del catolicismo.

En el caso de Podemos, ha, reivindicado a pensadores como el neoestalista Zizek, Agamben, Laclau y Mouffe, aparte de Lenin. Más escandalosa ha sido su alianza con el nacionalismo de cara a la destrucción del Estado. De originalidad, nada.

Pese a todo lo que dice, ¿por qué la izquierda se sigue arrogando la superioridad moral e intelectual?

En realidad, la culpa de esta anómala hegemonía recae en la derecha, que abandonó el debate y la guerra intelectual. La Faes ha sido totalmente ineficaz, limitándose a la economía. El torpe José Maria Aznar cometió el error gravísimo de reivindicar al mediocre Azaña. Con lo cual demostró que estaba hegemonizado por la izquierda. El PP asumió la memoria histórica, la ideología de genero, y todo lo que ha reivindicado la izquierda. Y el conjunto de la derecha sigue en esa apatía situacional. Lo se por experiencia propia. La influencia de revistas como Razón Española ha sido muy escasa.

Hace poco fui contratado por okdiario, reivindiqué a figuras de la derecha y polemicé con representantes de la izquierda, con éxito y audiencia. Pero fui cesado sin explicaciones. Para Inda es más importante el fútbol. Todo esto exige una decisión político y cultural.

¿Qué podemos hacer para revertir esta hegemonía de la izquierda?

Todo esto exige una decisión política y cultural. Poco hay que esperar del PP. Está por ver lo que hará VOX. En cualquier caso, creo que la contra hegemonía debería ir por tres caminos:

  • 1. Activar el campo político y cultural de la derecha mediante redes, revistas, sociedades de pensamiento, periódicos y editoriales.
  • 2. Reivindicacion de figuras del pensamiento español como Fernández de la Mora, Ramiro de Maeztu, Ortega y Gasset, Menendez Pelayo, Vázquez de Mella, Xavier Zubiri, Eugenio D Ors, Donoso Cortes, Millan Puelles, Luís Díez del Corral, Jesús Pabon, Gustavo Bueno, Dalmacio Negro Pavón etc.
  • 3. Difusión del pensamiento y la obra de pensadores e historiadores extranjeros como Carl Schmitt, John Gray, Alain de Benoist, Alasdair MacIntyre, Roger Scruton, Raymond Aron, Renzo de Felice, Augusto del Noce, Julien Freund, Francois Furet, Ernst Nolte, George L. Mosse, Emilio Gentile, Leszek Kolakowski, Karl Lowith, Hans Georg Gadamer, etc.

martes, 22 de febrero de 2022

Pedro Valera: Víctima de la dictamocracia que nos oprime

 

Los hechos:

La Fiscalía Provincial de Barcelona de «Delitos de Odio y Discriminación» (¿?) pide 12 años de prisión para Pedro Valera –más ocho para otras cinco personas– y el cierre definitivo de su Librería Europa por presuntos delitos de incitación al odio por seguir haciendo difusión «masiva e indiscriminada» de contenidos basados en la «cultura del odio supremacista» entre los años 2006 y 2016, y porque «ensalzan la pureza de la raza blanca» afirmando que la «integración racial es el genocidio de la raza blanca a través de la mezcla», «enaltecían, alababan y justificaban» los «atroces crímenes» del III Reich, o incluso, negaban el Holocausto con «especial fijación en el pueblo judío» habiendo organizado 260 conferencias que propagaban ideologías «fascistas, racistas, antisemitas, homófobas y negacionistas del Holocausto«, así como por incitar al odio contra inmigrantes, musulmanes y sodomitas.

El análisis:

  • ¿Dónde estaba la fiscalía del odio y discriminación?Uno de los pilares fundamentales de una democracia que lo sea de verdad es la libertad de expresión de las ideas y pensamientos; lástima que suele ser el valor más perseguido y socavado cuando esa democracia no lo es aunque así se autoproclame.
  • El acoso contra Pedro Varela es una de las muchas pruebas de que nuestra democracia no lo es pues en él se persigue, en realidad y de forma torticera, sectaria y totalitaria, ese principio fundamental que es la libertad de expresión.
  • Su caso, además, es uno de esos ejemplos que constituyen máxima expresión de la indignidad jurídica, política y social por parte de los poderes públicos, sean jurídicos o políticos.
  • Unos poderes que no dejan de cacarear que defienden y representan los «valores constitucionales» pero que no dudan en pasarse por el arco del triunfo derechos fundamentales como por ejemplo los regulados en los arts. 14 y 20 de nuestra Carta Magna y principalmente el esencial de la libertad de expresión.
  • ¿Dónde estaba la fiscalía del odio y discriminación? Claro que lo hacen sólo cuando las ideas que se expresan son contrarias a las que intentan imponer dictatorialmente esos poderes que por su contumaz forma de actuar son manifiestamente antidemocráticos y sectarios, además de profundamente corruptos.
  • ¿Se puede meter en la cárcel y silenciar a una persona por vender libros o realizar conferencias sobre cuestiones históricas (Tercer Reich/II Guerra Mundial) o expresar sus particulares opiniones sobre lo que sea en una democracia?
  • Peor aún es si lo anterior se intenta en una pretendida democracia donde se permite, ampara (y subvenciona oficialmente) expresar libremente sus opiniones no sólo a particulares (al fin y al cabo Valera lo es), sino peor aún a organizaciones políticas legalizadas que promueven públicamente y ejecutan sin contemplaciones –e institucionalmente desde los poderes autonómicos que ostentan (¿detentan?) y con cargo a los presupuestos que se nutren de los impuestos de los contribuyentes– el odio (homenajes a viles asesinos incluidos), la discriminación (racial y lingüística incluida) y la persecución contra todo el que no comulgue con sus ideas racistas y supremacistas en regiones como Vascongadas, Cataluña, Baleares, Galicia, Navarra,… sin que ninguna «fiscalía del odio…» (¿?) mueva un dedo para impedirlo.¿A Valera 12 años y a este degenerado corruptor de menores solamente tres?

Por último: ¿han leído bien los hechos? Pues léanlos de nuevo más despacio. Y es que acusan a Pedro Varela de «enaltecer, justificar y negar el Holocausto» pero… ¡cómo se puede acusar a alguien de enaltecer y justificar lo que en realidad y con sus propias palabras niega! Lo que hace Valera es negar directa y públicamente el Holocausto ergo ni lo enaltece ni lo justifica. Sólo lo enaltecería y justificaría si creyera que hubiera existido y con palabras o actos lo enalteciera y justificara, pero no es el caso, porque lo que hace es negar su existencia, así de simple. Por ello, la acusación de la Fiscalía lo que hace es poner en evidencia la estupidez y mediocridad intelectual y jurídica de quien ha redactado la acusación, así como de quien la ha autorizado.

Se puede estar de acuerdo o no con lo que Pedro Valera piensa y dice. Se pueden comprar o no los libros que vende. Se puede asistir o no a sus conferencias. Allá cada cual. Pero lo que no se puede en democracia es intentar silenciarle máxime si… no se hace –e incluso antes– con «los otros», y más aún teniendo en cuenta que la presunta peligrosidad de Valera –él sólo y un puñado reducidísimo de seguidores– es ínfima en comparación con la de esos «otros» como es más que evidente, ya que por mucho que consiga Valera jamás logrará lo que esos «otros» han logrado ya que es, entre otras cosas, la destrucción de España desde dentro.

lunes, 7 de febrero de 2022

“Reflexiones sobre la democracia española y el coste de mantenerla”

 

1.- Algunos creen que en España hay socialdemócratas, conservadores o liberales, se equivocan. El Estado Español es una estructura de saqueo y expolio a las clases medias, con un sistema impositivo cuyo único objetivo es robar todo lo posible a la parte productiva de la sociedad.

2.- El sistema impositivo explota, saquea y roba, con un impresionante despliegue técnico, humano y propagandístico. En Hacienda están los mejores profesionales, tienen los mejores ordenadores, el resto de la administración son servicios auxiliares de Hacienda.

3.- El dinero recaudado va a dos grupos: una clase dirigente y a una red clientelar de electores que le da soporte.

4.- Esas clases privilegiadas: partidos políticos, sindicatos, altos funcionarios y algunas grandes empresas, tienen por objeto maximizar el expolio mientras que se desprecia y se subestima el propio sistema productivo.

5.- Se desprecia al empresario de éxito, se entorpece la innovación y se impone un esquema de valores en el que el enriquecimiento honrado es moralmente criticable.

6.- El desarrollo del régimen actual nace en los 80 con el PSOE. Sus primeras acciones se orientaron a invadir el sistema educativo, inflar la administración, dar a los políticos el control de las cajas de ahorro, mientras desindustrializaba el país.

7.- A la vez se diseña un sistema para que los políticos continúen cobrando de los consejos de administración de las grandes empresas que en muchos casos sirven de enlace con la clase política.

8.- De 800.000 funcionarios se ha pasado a casi tres millones y medio, de los cuales Sanidad y Educación representan un millón doscientos mil, con una clara inflación de centros universitarios, mala calidad educativa y un gasto sanitario por habitante más bien bajo.

9.-El PP cuando toma el poder no desmonta todo el aparato de saqueo que se encuentra sino que se aprovecha de él, simplemente toma el relevo.

10.- A todo esto hay que añadir un cuarto poder: los medios de comunicación, que en la práctica no son más que un formidable aparato propagandístico de una clase en la que el sentido crítico, el análisis imparcial y la objetividad han desaparecido por completo, mientras toma su parte de los presupuestos públicos.

11.- Como el dinero que da la economía del país se viene corto se ha ido generando un enorme endeudamiento público que pone al país a merced de sus acreedores y absorbe el ahorro privado.

12.- El español medio, un auténtico ignorante político, permite que se utilice su dinero en pagar toda una maraña corrupta que en buena medida está orientada a engañarlo.

13.- Nos quieren hacer creer que corrupción es meter la mano en la caja pero no es así: fundaciones, organismos inútiles, cargos absurdos y redes clientelares representan muchísimo más dinero y tienen un objetivo igual de abyecto, o más, que el robo.

14.- El elemento más obsceno de la corrupción del sistema es el manejo de los medios de comunicación públicos y el permanente soborno a los medios privados junto con la galopante degeneración y uso propagandístico del sistema educativo.

15.- Las autonomías no se han orientado a una mejor gestión. Su prioridad es la manipulación de los medios de comunicación y de las mentes vía sistema educativo. En las autonomías más identitarias esto es mucho más evidente: lavado de cerebro a costa de lo que sea.

16.- Los costes de todo esto son enormes: un sistema productivo menguante y una productividad estancada desde hace 15 años.

17.- España va alejándose poco a poco de los niveles de renta de los cinco grandes de la Unión Europea.

18.- La corrupción y la mala gestión se ve a simple vista si sabes mirar. La carestía de la vivienda, la alta factura de la electricidad, la falta de oportunidades, la inflación de leyes, la pesada burocracia, la poca innovación o los salarios bajos son fruto del saqueo.

19.- El deterioro de lo que llaman algunos ‘el contrato social’ es ya clamoroso. No existe ya igualdad frente a la ley, protección de la propiedad privada, ni presunción de inocencia.

20.- Defender la igualdad frente a la ley llega a ser un acto de subversión.

21.- El Estado ya se inhibe de los elementos más elementales de los principios hobbesianos y se preocupa solamente de sí mismo y de como distraer a los aún crédulos del inmenso saqueo bajo el que están sometidos.

22.- La ecología, la desigualdad, el feminismo, las acusaciones de fascismo,… no son más que cortinas de humo que intentan generar una respuesta emocional y, por tanto, irracional.

23.- Se evita un análisis racional y por eso llenan las televisiones de tarascas, verduleras y gañanes que se desvían poco del insulto y el juicio de valor. El análisis racional ha sido totalmente desterrado, ni un solo intelectual tiene hueco ya en los medios.

24.- Si queremos encontrar un modelo o algo similar a la España actual solamente hay que mirar a Argentina. Si no estuviéramos en el euro los niveles de inflación serían galopantes.

25.- Así que aquí estamos. Hasta que no nos sacudamos a esos parásitos de encima seguiremos en una sociedad mediocre, irrelevante y continuará el deterioro económico y moral.

domingo, 6 de febrero de 2022

LA PUREZA DEL NIHIL. EN MEMORIA DE LOS MILLONES DE PERSONAS EXTERMINADAS BAJO LA ACUSACIÓN DE FASCISTAS

 


"La religión de los germanos, cuya base documental nos ha sido transmitida por fuentes escandinavas ---fundamentalmente islandesas--- redactadas en torno al año 1000 n. e., representa un legado mitológico de gran interés. Domina en ella una visión trágica del mundo, que se manifiesta en la omnipresencia del conflicto y en la sobredeterminación del destino. Este último orienta la mitología de los hombres del norte y cobra una importancia tal vez mayor que en ninguna otra cosmovisión religiosa. Educado para la guerra, consagrado a ella, el germano se sabe convocado a una batalla final cuyo signo es conocido de antemano. El motivo del Ragnarök ---el destino de los dioses--- dota a la religiosidad germánica de un tinte destinal y de una coherencia trágica que se sopreponen a la voluntad y al mérito. Apenas hay lugar en ella para una soteriología éticamente orientada. La escatología, ya se exprese en forma épica ya en forma apocalíptica, hunde sus raíces en una metafísica destinal ajena a cualquier doctrina de salvación." 

Patxi Lanceros, El destino de los dioses. Interpretación de la mitología nórdica, Madrid, Trotta, 2001, p. 17.


 "La existencia propia del hombre histórico significa: ser puesto como brecha en la que irrumpe y aparece la superioridad del poder del ser, para que esta brecha misma se quiebre bajo el ser." 

(1935)

Martin Heidegger, Introducción a la metafísica, Barcelona, Gedisa, 1993, p. 149

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¿20-N? Quizá. Pero coincidió con el Día Mundial de la Filosofía. Un 20 de noviembre de 2007 se fundó FILOSOFÍA CRÍTICA en memoria de los millones de personas exterminadas bajo la acusación de "fascistas". Los olvidados de los olvidados. Pero nosotros no olvidamos.

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Nos han preguntado si mantenerse fiel al "fascismo" tiene a estas alturas algún sentido práctico (¿conseguiremos el éxito?); búrlanse: ¿no es algo así como celebrar una derrota o regodearse de manera gótica en la Caída de Berlín, en las imágenes de los niños y abuelos alemanes marchando al frente ---perdida ya la guerra--- con sus Panzerfaust, en el loco concepto de guerra total atribuido a Goebbels...? Etcétera. El nihilismo, en definitiva. 

Pero mi tarea no consiste aquí en resolver los problemas estratégicos y tácticos del fascismo, sino en salvaguardar la existencia misma de la idea. Primero hay que rescatar la idea, después ya examinaremos las técnicas de organización. Sólo si la idea no perece, cabrá la posibilidad de luchar por ella. Sin embargo, los sedicentes fascistas, aquellos que todavía osan declararse fascistas, ignoran qué es el fascismo. ¡Tenemos los escritos de los líderes fundadores!  O sea, se pretende restaurar el fascismo tomando como base los textos organizativos, estratégicos y tácticos de los años 20 y 30 del siglo pasado. Ridículo. Pero yo voy todavía más allá: ¿podría el fascismo y, singularmente, el nacionalsocialismo, enmendarle la plana al sentido fundamental de la mitología nórdica? No hablo de la creencia en los dioses nórdicos, sino en los valores que se desprenden de dicha mitología. Como nacionalsocialista, NIEGO que la autoridad de cualquier lider político, incluido Adolf Hitler, se anteponga a la verdad. No hay nacionalsocialismo que valga contra el mensaje central de la mitología germánica. En consecuencia, si la mitología germánica resulta incompatible con toda soteriología, también será incompatible con la soteriología cristiana y, por ende, el nacionalsocialismo y el cristianismo se erigirán como doctrinas opuestas, antagónicas, irreconciliables... De hecho, el fascismo surgió con la expresa finalidad de erradicar el judeo-cristianismo del solar histórico europeo. Quien afirme lo contrario es un idiota o un traidor o las dos cosas a la vez. 

La palabra nihilismo suena despectiva y se caracteriza por su mala prensa intelectual. Es el vocablo peyorativo utilizado en filosofía para referirse al fascismo sin mencionarlo a efectos de no mancillar un discurso "teórico puro" con la vulgaridad de la política. En sus textos, la mayoría de los académicos designan la caída en el nihilismo como la peor bajeza en que el pensamiento pueda incurrir. ¡Por algo será! No se les ocurre explicar, más allá del tópico y a pesar de su condición de filósofos, en qué consiste eso del nihilismo y por qué resultaría a la postre tan negativo. Una versión light de lo que ocurre, en política, con "fascismo". Cualquier iletrado se llena la boca de "fascismo" o "fascista" para desacreditar al adversario. Nadie quiere, por supuesto, ser identificado como fascista. Y quienes aseguran sentirse fascistas, muy pocos, son en realidad presuntos creyentes cristianos, la antípoda del fascismo. No habría, pues, fascistas. Incluidos los ultraderechistas. Por ello no tengo ni he tenido nada que ver con ese nauseabundo gueto político, que sólo me inspira desprecio. La extrema derecha no es fascismo.Yo conozco a muy pocos fascistas. Podría contarlos con los dedos de una mano y todavía me sobrarían dedos. En todo caso, nadie sabe explicarme en qué consiste el fascismo y por qué es tan odiado.Cuando te espetan, bajo una lluvia de esputos, que el fascismo es el mal absoluto por esto X o por aquéllo Y, basta hacerle al antifa de turno unas pocas preguntas elementales respecto a si esto X o aquéllo Y también se detecta en el comunismo y el liberalismo en proporciones mucho mayores y ahí se le terminan sus argumentos: mera ignorancia histórica y mucha propaganda aliada incrustadas en el cerebro. Después de tan breve diálogo viene ya acto seguido raudo el insulto e incluso la agresión. Pero me interesa abundar ahora, por enésima vez y retomando la temática de la entrada sobre El destino de los mortales, en este tema de la victoria y la derrota. ¿Nos gusta acaso la derrota? Más todavía: ¿fue la Caída de Berlín una mera derrota o hay ahí algo más? 

¿VICTORIA O DERROTA?

No queremos la victoria, sino la verdad, aunque la verdad salga siempre derrotada de la lid. Y tiene que ser así para que la verdad encarne. Su encarnación es la figura del héroe. Ahora bien, cuando perecemos en la lucha por la verdad, ese sacrificio consituye "lo más alto". No hay nada sobre la tierra que se pueda equiparar a la verdad encarnada. Un sacrificio, aclaro, sin contrapartida compensatoria. Para que nos entendemos: sin premio. Ni siquiera la fama o la memoria nacional, tan preciada por los guerreros griegos y romanos de la Antigüedad. El fascismo ha purificado la idea del heroísmo hasta las últimas consecuencias. Mejor el anonimato, como las limosnas entre los cristianos, que el pago. El terrorista islámico espera el cielo y no se distingue, en este punto, de sus víctimas despanzurradas en la discoteca: el paraíso coránico se parece demasiado a un vulgar hotel bien provisto de señoritas y vino.Y es la muerte propia aquéllo que se reivindica, no el asesinato. Mucho menos, el canallesco asesinato de inocentes indefensos típico del terrorismo... El soldado desconocido, que no representa a un individuo concreto sino la comunidad por la que cayó, es el modelo. Hete aquí nuestra victoria. Tenemos que morir ---devenir mortales--- para que "lo más alto" brille rutilante un instante sobre la tierra entre la masa de humanes, estúpidos y cobardes, que nos rodean. La muerte representa, lo repetiré mil veces, la condición trascendental de posibilidad del acto heroico. Éste es esencialmente trágico. Agradezco a la muerte la oportunidad que nos brinda para romper lazos con los humanes (incluida su presunta inmortalidad) y elevarnos al rango de mortales. Si nos ofrecieran verazmente la resurrección de la carne, entre otras chucherías religiosas, la rechazaríamos. Se trata de una decisión, no de la constatación de un "hecho". Yo, fascista, escupo en el rostro de Yahvé. Yo, fascista, convalido la muerte/finitud como ser de todo ente y refundo aquí la pagana consagración de la vida. 

No aceptamos resignados la muerte: la afirmamos con orgullo en negando la fe soteriológica de la masa. ¿Decadencia? ¿Nihilismo? La ausencia de recompensa, el nihil ---la nada--- constituye el summum de la espiritualidad. ¿O es que esperamos alguna remuneración por el cuidado dedicado a nuestros padres ancianos? Algunos, sí, pero en su interior saben de su incurable mezquindad. La verdad no es un medio para el paraíso de la huríes, el cielo, la vida eterna o la resurrección del bistec... La verdad es el valor supremo y, en consecuencia, para decirlo kantianamente, un fin en sí mismo. La decadencia, precisamente, es cómica y se caracteriza porque no hay tragedia. Su máxima honestidad acontece en el humor. Humpery Bogar en Casablanca: El oficial alemán: ---¿Nacionalidad? Bogart: ---Borracho. Jesucristo, el dios que muere por nuestros pecados pero resucita ---y sabe desde el principio que resucitará--- es humor judío para la ridiculización del héroe ario. 


Cada día, los ultraderechistas cristianos insultan a los soldados alemanes caídos por el Reich y por la Verdad con esa cómica historia del dios judío que "murió" en la cruz pero luego resucitó para recoger su premio. 

Ni una gota de decadencia hallarán ustedes en el ideario de los mortales, porque la experiencia de la muerte no se confunde con el fallecimiento ---poco de funerario hay en ella---, sino que nombra el momentum de la máxima potenciación vital. Decadencia es el ideal de la felicidad y, peor aún, de la esperanza. Luchar sólo por la victoria es ya decadencia. Por ejemplo: imbuir en los soldados la creencia en la inmortalidad o drogarlos para que luchen con más ardor ---una práctica habitual en los ejércitos--- es el pecado por excelencia para el fascismo, porque se ha mancillado y extirpado de cuajo la raíz del heroísmo. Y la victoria, si llega, ya no será la victoria de la verdad, sino la victoria del fraude y la cobardía. Nuestra felicidad se llama lucha; nuestra esperanza, cumplir la promesa del destino, la gran batalla del final de los tiempos en las inmediaciones del abismo. 

Sin experiencia de la muerte no es posible el surgimiento de "lo más alto". El culto fascista del héroe ---que ha muerto por todos nosotros--- nada tiene que ver con la religión de las ovejas y sus pastores o con cualquier otra creencia en la "salvación", sino con aquélo que el arte trágico-heroico que Richard Wagner intentó plasmar en su obra. La imagen del héroe trágico caído en combate encarna aquí la suprema expresión de lo bello. En el Estado artístico la nación toda es la expresión imponente y sublime del significado último de todas las cosas. Sólo esta fe ---el fascismo--- nos concede graciosamente la genuina invencibilidad que en vano ofertan los judeo-cristianos con sus regalos envenenados (resurrección, amor, esperanza, felicidad, vida eterna...).  El cristianismo es la inversión judía, punto por punto, del fascismo/paganismo. Pero podemos refundarlo también reinterpretando la figura del Cristo desde los valores fascistas y devolverles así el golpe a nuestros enemigos. Nosotros hemos reconducido el fascismo a sus fuentes madres y restaurado su esencia perdida. No otra ha sido la tarea de nuestra vida, que ya toca a su fin. 

¿POR QUÉ SE LLAMA GÖTTERDÄMMERUNG?

El ocaso de los dioses no nombra, por tanto, una situación accidental que quepa revertir con "la victoria", sino la esencia misma del fascismo. Y el verdadero motivo por el que el fascismo inspira tanto odio viene de ahí. No sus crímenes o supuestos crímenes. No su presunto racismo. No su proverbial autoritarismo. No su detestable antisemitismo. Si el motivo fueran los genocidios nazis, los humanes deberían odiar más todavía al comunismo o al liberalismo que al fascismo y vemos que no es así. El auténtico motivo es la verdad. El fascismo mienta la verdad que el humán se niega a convalidar. Nosotros los fascistas, en consecuencia, no pertenecemos a la humanidad. Hemos dado un sí a la muerte ---la verdad--- que nos condena a las tinieblas exteriores satánicas imaginadas por todos los enanos, santurrones e idiotas de este mundo. El cristianismo, no lo olvidemos, convirtió en demonios todos los dioses paganos, incluidos los dioses blancos. ¿Obsesiones mías? No, porque nos hallamos en el acto fundacional de nuestra tradición. Los dioses germánicos son dioses mortales, es decir, finitos. El ocaso de los dioses significa la muerte de los dioses. En este extremo, la religión germánica, a diferencia de la griega o la romana ya parcialmente contaminadas por el sirocco egipcio y otros vientos del sur, guarda en su sencilla humildad la perla, el secreto de hielo, de la religión aria originaria. El famoso Walhalla es ya influencia cristiana, semítica: la anti-Europa. Pero incluso el nefasto Walhalla ---una lucha prolongada por toda la eternidad--- poco tiene que ver con el paraíso celestial de oriudez africana u oriental. ¿Eran nihilistas los germanos? Pues entonces los fascistas también somos nihilistas y el círculo se ha cerrado. 

Para los germanos, en efecto, por encima de los dioses erígese el tiempo, representado por la figura de las nornas. Las nornas rigen el destino. Y los dioses están sometidos al destino que las nornas personifican. Un destino ---la Moira para los griegos--- que ni siquiera pueden doblegar los inmortales dioses olímpicos. En la fe germánica el destino se llama Ragnarök, batalla del final de los tiempos donde los germanos avanzan hacia la destrucción a sabiendas de que la derrota es inevitable. Cumplen con su deber en el anonimato más absoluto. El Ragnarök articula en un código mítico el filosofema central ---Sein zum Tode--- del pensamiento de Heidegger, a saber, el "estado de resuelto" (Entschlossenheit) o verlaufen zum Tode ("correr al encuentro de la muerte") del existente (Dasein). El filósofo alemán no hizo otra cosa que elevar a concepto y secularizar en la razón la experiencia fundamental de la religión germánica, referente tradicional último e irrebasable de la ideología fascista. 


¿EXISTEN FASCISTAS? 

Así pues, nadie puede pretender que yo me haya sacado todo esto de la manga porque "estoy loco", pero sí puedo afirmar que quienes, entre los presuntos patriotas, me estigmatizan por haber proclamado la verdad, no me niegan a mí, niegan, en realidad, el fascismo. Les preocupa más (humano, demasiado humano) su vida eterna individual que la comunidad nacional, pues eso significa en su boca que dios está por encima de la nación, a saber: que ellos mismos ---su "espíritu", su "inmortalidad", su "felicidad"--- antójanseles más importantes que la nación. Sistema de valores. Estos payasos despreciables están encantados de conocerse. No otra es, empero, la fórmula de la decadencia, que los ultraderechistas encarnan a la perfección como cristianos que son. Y así, con su abyección y mezquindad, estos tristes patriotas de picaresca se retratan en un grotesco strip tease psicológico (para decirlo con palabras de Laureno Luna). Opción que me parece muy adecuada a su idiosincrasia judaica, pero que, insisto, no es fascismo, sino antifascismo. 

Nosotros no les hemos olvidado. 

La extrema derecha utiliza conmigo, aunque de momento a pequeña escala dada su impotencia política, mecanismos de difamación, ensordecimiento y represión análogos a los que el sistema oligárquico ha empleado con los ultras ---y con los verdaderos fascistas. (Por ejemplo, Hitler "estaba loco"). No se les ocurre nada mejor: la carta de la normalidad frente al disidente. ¡Ellos! Patético. Por cuanto si ya resulta estupefaciente que la esencia del fascismo sea ignorada por quienes, asnos, se pretenden fascistas, más asombroso parece todavía que, una vez corregido el error, sea también dicha esencia escarnecida entre insultos y descalificaciones personales dignas de los auténticos puercos sin honor que nos gobiernan. Y ello en defensa de otra doctrina que constituye la antípoda ideológica y axiológica del fascismo. ¿Querían que les explicara lo que es la decadencia? Pues aquí tienen su definición. Decadencia no es el nihilismo y la muerte, decadencia es esa hipóstasis moral egomórfica del individuo, la sacralización del propio yo ("alma" a imagen de dios) en el "más allá" (¡imagínense a ese yo en el "más acá"!), es decir, la irrisión pura y simple de los valores que deberían poder rescatarnos de la podrida society actual. Pretendiendo además, por si fuera poco, que el antídoto contra dicha decadencia es precisamente la pócima emponzoñada de la religión, los valores judaicos, inviscerados en el cristianismo, que han provocado la ruina de Europa. Quien quiera oír, oiga. 

Jaume Farrerons, la Marca Hispànica, 20 de noviembre de 2021. 


Fuente

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  ENTREVISTA a José Ignacio Irusta, exlíder de Falange Vasconavarra: «Algunos contribuimos bastante al fin de ETA en 2010» 25 de noviembre d...