Desde la desaparición del que fuera Jefe del Estado entre 1936-1975 se puede comprobar cómo el interés por su figura vuelve una y otra vez, llegando hasta la actualidad y sin que tenga visos de reducirse pese a las campañas de difamación periódicas por parte de la progresía intelectual.[1]
Llama la atención que publicaciones a cargo de editoriales extranjeras de títulos con biografías, tanto de historiadores españoles como extranjeros, se han sucedido, al igual que las investigaciones de expertos extranjeros sobre el franquismo o la Guerra Civil que tiene en la actualidad un notable incremento. [2] Resulta por tanto curioso comprobar que, pese al trascurso del tiempo, Francisco Franco sigue atrayendo la atención del lector no hispano, un interés en cierto sentido similar, salvando las distancias, a la que recibe Napoleón Bonaparte. Cada vez que un extranjero visita España o se acerca a su historia, de manera invariable se pregunta por el Caudillo, por su carrera como militar, su papel durante el conflicto fratricida, las relaciones con los fascismos, quién fue en su vida privada, cómo se mantuvo tanto tiempo en el poder, y, ante todo, porqué su memoria sigue presente en la España del siglo XXI.
No vamos a entrar en las innumerables entrevistas a cargo de periodistas extranjeros, artículos que sobre su persona en vida se publicaron, reportajes o aproximaciones historiográficas a lo largo de su mandato o después de su muerte.[3] Repasemos por el contrario, aun de forma breve y en modo alguna exhaustiva, aquellas biografías o estudios monográficos sobre el General aparecidos en lengua extranjera, y, de esta manera, poder comprender mejor esta fascinación que sigue despertando.
Franco, militar y anticomunista
Desde los inicios de la Cruzada 1936-1939 el interés por la figura de Franco había quedado patente cuando se tradujo a varios idiomas la biografía de Joaquín Arrarás, publicada en 1937 y patrocinada por medios oficiales. Vieron la luz ediciones en francés, italiano, alemán e inglés.[4] Ese mismo año, en Francia aparecía Franco et la Nouvelle Espagne de Georges Rotvand y en 1939 en Alemania Johann Frömbgen publicó Franco. Ein leben für Spanien (una vida por España). Incluso en Brasil, en portugués, Paulo Fleming editó una breve biografía de Franco donde defendía los valores de la España alzada.[5] En Francia, Henri Massis le dedicó un capítulo biográfico en su obra Chefs, titulado “Franco, soldat de Dieu” (soldado de Dios), con una entrevista realizada en julio de 1938.[6] No es preciso señalar que todos estos textos eran partidarios de la causa nacional. Pese a lo que muchos siguen creyendo, gracias a la eficacia de la propaganda izquierdista, la causa de la España Nacional tuvo una enorme aceptación internacional durante esos años.[7]
Tras la contienda y superado el período del aislamiento internacional, en los años 50 comenzó a ser creciente de nuevo el interés por su personalidad en el marco de la Guerra Fría. Así hallamos en 1955 la biografía del británico Sidney Coles, Franco of Spain. A full-length biography. Un corresponsal que había residido años en España, durante la guerra y en la posguerra, presentando la primera imagen equilibrada al público anglosajón del hasta entonces Jefe del Estado español demonizado por la propaganda antifranquista.[8] Le siguió en los años 60 nuevas y cada vez más completas biografías, todas ellas positivas hacia Franco, por autores que pudieron algunos entrevistar al propio personaje: la más difundida fue la de Brian Crozier, Franco: A biographical history.[9] Seguida de las de George Hills, Franco: The man and his Nation; John W.D. Trythall, El Caudillo. A political biography of Franco y Hellmut Günther Dahms, Franco. Soldat und Staatschef (soldado y Jefe de Estado).[10] Muchas de ellas fueron traducidas y publicadas en España en la época por editoriales independientes o semioficiales como San Martín o Doncel. En este contexto, si bien no una biografía, en 1965 había publicado un joven hispanista de nombre Stanley Payne su Franco´s Spain. Un estudio donde ya adelantó esa pasión por la historia de España que le sigue embargando hoy cinco décadas después, sin filias ni fobias, a diferencia de otros de sus colegas.[11] En el mismo sentido, en Francia aparecieron la temprana biografía de Claude Martin, Franco, soldat et Chef d´Etat y en 1969, también en Francia, la del periodista rumano refugiado en España huyendo del comunismo, Anton Stefanescu Francisco Franco.[12]
La ofensiva marxista, los años 60-70
A finales de los años 60, la subversión izquierdista comenzó a hacer mella en medios escritos y en la historiografía se ubicó la escuela de historiadores marxistas (representado por Tuñón de Lara entre los españoles) que aún hoy en día tienen algunos nostálgicos (caso de Ángel Viñas). Es por esta época cuando se producen las primeras aproximaciones a la figura de Franco desde una óptica agitprop, con plena intencionalidad política para deslegitimar el Régimen en el extranjero y cuyos contenidos poco podían aportar a la historiografía futura más que servir de ejemplos de cómo la propaganda queda al servicio de la mentira para imponer una opción partidista. Entre aquellos títulos, en 1967 apareció en Suecia Franco, del periodista Sven Andersson, un activista de izquierdas que inauguró una lista de títulos todos ellos con la misma finalidad de agitación.[13] En 1969, aunque no dedicada a Franco de manera expresa pero es su hilo conductor del trabajo, el historiador socialista francés Max Gallo publicó Histoire de l´Espagne franquiste.[14] Concebida también como una herramienta de combate político, llena de tópicos y falsedades, tuvo gran difusión en ambientes de la izquierda europea. Le seguirían otras durante esos años, en especial en Francia. Para el mercado anglosajón, otra biografía de la época fue la del escritor británico Alan Lloyd, de igual manera que las demás, con escaso soporte documental y poco conocimiento de la realidad española.[15]
Renace el interés tras su desaparición
Desaparecido Franco, se interrumpieron las biografías y decreció el interés sobre el personaje. Sin embargo, fue un lapso poco duradero. A mediados de los años 90, vio la luz en Francia una nueva biografía a cargo del hispanista Bartolomé Bennassar. Le siguió la de Andrée Bachoud, que fue reconocida por haber utilizado fuentes documentales galas pese a sus carencias. Ambas traducidas al español poco después.[16] En 1992, en Alemania se tradujo al alemán la pobre biografía de Juan Pablo Fusi, Franco. Spanien unter der Diktatur.[17] En Polonia, tras la caída del Muro, dos años después la reconocida historiadora Lidia Mularska-Andziak vio editada su biografia Franco, que apareció también en inglés.[18] Poco después, en 1999 dos historiadores considerados de derecha, Brodzikowski y Loskoczynski, lograron convertir en un éxito de ventas su biografía Franco. Generał wielkiej misji (Franco. General de una gran misión), donde se ensalzó la figura del militar.[19]
Es en esta misma época cuando el británico Paul Preston publica la primera edición de su pésima biografía de Franco.[20] Su obsesión por reavivar la confrontación antifranquista, que caló en la prensa sensacionalista que hicieron del mismo un éxito de ventas pero que, aun estando plagado de errores y escaso uso de las fuentes primarias, contribuyó a popularizar la figura del Caudillo entre el público anglosajón. Es un libro que de manera reiterada se vuelve a editar, sin apenas correcciones, pero siempre queriendo dar la impresión de ser una reedición ampliada y corregida, lo que no se corresponde con la realidad. Algo más interesante, pero viciado también por la antipatía manifiesta y el deseo de ser políticamente correcta, la biografía de 1994 de la historiadora Sheelagh Ellwood.[21] Cuando creíamos que la de Preston era lo peor que podía publicarse, en 2002 Gabrielle Ashford Hodges logró editar en EE.UU. Franco: a concise biography, lleno de meras especulaciones que nada aportan.[22] En 2005, y desde otro punto de vista, el historiador americano Geoffrey Jensen, experto en historia militar, publicó Francisco Franco: Soldier, Commander, Dictator. Se puede no coincidir con muchas de sus afirmaciones, pero se distanció de la simpleza de un Preston y presentó al Franco militar, su capacidad para el liderazgo y destreza táctica, recibiendo favorable acogida parte de los más destacados hispanistas como Stanley Payne o George Esenwein.[23]
El interés por Franco no decrecía conforme nos adentramos en el siglo XXI. Tanto que cualquier biografía de Franco era considerada interesante para las editoriales comerciales. En Suecia, en 2012 Roger Älmberg publicó una biografía donde, si bien no favorable al personaje, fue ecuánime en la descripción de Franco.[24] En las editoriales anglosajonas el Generalísimo español seguía siendo una carta segura para lanzar títulos que se distribuían por decenas de millares de ejemplares. En 2014 el catedrático Antonio Cazorla veía su breve y poco académica biografía del Jefe del Estado español traducida al inglés con el título Franco: Biography of the Myth.[25] Poco después, en 2018, también Enrique Moradiellos pudo ver traducido su ensayo, más que una biografía, Franco. Anatomy of a Dictator.[26] Estos dos títulos, producto de intentos de obtener un beneficio económico que de llegar al personaje de forma seria, nos indican sin embargo la fascinación que ejerce Franco en el mundo anglosajón. Claramente escorado a la izquierda fue la aparición de Interrogating Francoism: History and Dictatorship in 20th Century Spain. Un burdo intento de dar barniz académico a una descripción simplista y partidista de la Guerra Civil y el franquismo, además de pretender rehabilitar a Preston tras su grotesco libro titulado de forma macabra The Spanish Holocaust. Inquisition and Extermination in 20th Century Spain (El Holocausto español, Inquisición y exterminio en el siglo XX).[27]
Entre las últimas publicadas, está la del conocido historiador de la Universidad de Wisconsin, Stanley Payne, siendo coautor Jesús Palacios, que en 2014 publicó su biografía Franco. A personal and political biography. La publicidad editorial lo anunció como el libro definitivo sobre el personaje y la crítica mundial fue muy positiva, ofreciendo una exhaustiva investigación muy documentada en sus más de 800 páginas, que hizo honor a la figura del Caudillo. Franco era presentado como una persona familiar, fría en ocasiones, pero humana y dotado de un talento inhabitual adecuado a la idiosincrasia del Ser español. El mérito del libro de Payne-Palacios fue permitir para el lector en idioma inglés disponer una nueva visión de Franco, que desmontó por completo la de Preston.[28] Como era de esperar, en el bando historiográfico de izquierdas fue recibido con frialdad, incluso siendo objeto de ataques iracundos por algunos como el obsesivo Ángel Viñas que dedicó un número extraordinario de su revista electrónica Hispania Nova a ello.[29]
Todo lo antes relacionado indica que el interés de los historiadores extranjeros por el Franco militar, el estadista, el padre de familia, seguirá dándonos nuevos títulos en el futuro. Todos ellos coinciden en que, independiente de su inclinación política, la Historia de España del siglo XX (y en parte el XXI) no se podrá entender sin la afrontar la importancia que tuvo Francisco Franco en ella. Triste para sus enemigos.
[1] Otro ejemplo, fue la proliferación de portadas en la revista estadounidense de difusión mundial Time. https://fnff.es/historia/8018200/Franco-en-la-revista-TIME-Record-de-portadas.html.
[2] El más reciente, SANGSTER, A.: Probing the enigma of Franco (Sondeando el enigma de Franco). Cambridge, UK. Cambridge Scholars Publishing, 2018.
[3] Lo cuál ha sido estudiado de manera reciente en un intento de comprender la cobertura que de la España franquista llevaron a cabo los corresponsales extranjeros junto a su interacción y asimilación con medios locales que provocó que en ocasiones muchos devinieran grandes defensores del Régimen. RECKLING, T.: Foreign correspondents in Francoist Spain (1945-1975), Universidad de Portsmouth, 2016.
[4] Paris. Les Éditions de France, 1937; Milano. Bompiani, 1937, con un prólogo de Roberto Farinacci; Milwaukke, US. The Bruce Publishing Company, 1939; la alemana: Hamburgo. Hoffman und Campe, 1939.
[6] Rotvand: Paris. Les Éditions Denoël, 1937. Frömbgen: Leipzig. Goten Verlag, 1939. Massis: Paris. Plon, 1939. Massis fue, asimismo, autor de una de las primeras aproximaciones en 1936 junto a Robert Brasillach del mito de la defensa del Alcázar de Toledo.
[9] Crozier: London. Eyre and Spottiswoode, 1967. Reeditada en 1968 en EE.UU. y Canadá, Boston-Toronto. Brown & Company, 1967; en Francia con el título de Franco.Biographie. Paris. Mercure de France, 1969; en Alemania, Franco. Eine Biographie. Munich. Bechtle, 1967.
[10] Hills: London. Hale, 1967 y una edición americana el mismo año, además de otra en 1968. Trythall: New York. McGraw Hill, 1970. También editada en Londres el mismo año. Dahms: Gottinga. Muster-Schmidt Verlag, 1972 (2ª ed.:1975).
[12] Martin: Paris. Editions dels Quatre Fils Aymon, 1959. Traducido al español y publicado como Franco. Soldado y estadista por Fermín Uriarte Editor, Madrid, 1965; Stefanescu: Paris, 1969, que antes había aparecido en español, Barcelona, 1965.
[14] Gallo: Paris. Robert Laffont, 1969. Hay numerosas reediciones en inglés e italiano a principios de los años 70, además de en español el año 1972 a cargo de la editorial antifranquista Ruedo Ibérico, sita en París.
[15] Ello pese a ser Lloyd autor de una introducción a la historia de España desde los Reyes Católicos a Franco, The Spanish Centuries. New York. Doubleday, 1968. La biografía de Franco es de la misma editorial, 1969, reeditada en 1970 en Londres y por Bantam Dell, New York, NY, 2002.
[16] BENNASAR: Franco. Paris. Perrin, 1995 (2ª ed.: 2004); BACHOUD: Franco ou la reussite d´un homme ordinaire. Paris. Fayard, 1997. En España titulada Franco o el triunfo de un hombre corriente. Barcelona. Juventud, 1998. La 2ª edición a cargo de Crítica, Barcelona, 2000.
[19] BRODZIKOWSKI W. & ŁOSKOCZYńSKI, J.: Franco. Generał wielkiej misji [Franco. General de una gran misión]. Varsovia. Wydawnictwo Brodzikowski, 1999.
[21] Nueva York. St. Martin Press, 2002. Traducida al español antes con el título de Franco. Retrato psicológico de un dictador. Barcelona, Taurus, 2001.
[23] Washington. Potomac Books, 2005. ESENWEIN, G.: “Francisco Franco: Soldier, Commander, Dictator by Geoffrey Jensen”, en The Journal of Military History, nº 69 (octubre 2005), pp. 1.237-1.239. Destacar que Jensen había sido autor en 2001 de un estudio donde demostró sus conocimientos sobre España, traducido al español se tituló Cultura militar española: modernistas, tradicionalistas y liberales. Madrid, Biblioteca Nueva, 2014.
[24]Franco; diktator på livstid. Estocolmo. Norstedts, 2012.
[26] Washington. Potomac Books, 2005. ESENWEIN, G.: “Francisco Franco: Soldier, Commander, Dictator by Geoffrey Jensen”, en The Journal of Military History, nº 69 (octubre 2005), pp. 1237-1239. Destacar que Jensen había sido autor en 2001 de un estudio donde demostró sus conocimientos sobre España, traducido al español se tituló Cultura militar española: modernistas, tradicionalistas y liberales. Madrid, Biblioteca Nueva, 2014.
[27] London. Bloomsbury Academic, 2016. El libro de Preston apareció en Inglaterra en 2012 y, como no, convertido en un éxito de ventas donde se presentó al pueblo español de forma distorsionada. Obviamente fue traducido al español.
[28] Madison (Wisconsin). The University of Wisconsin Press, 2014. En español a cargo de Espasa Calpe, 2014. Una crítica positiva a cargo del profesor de la Complutense Manuel Pastor, “Una reflexión sobre la obra de Stanley G. Payne y la dictadura de Franco” en La Albolafia: Revista de Humanidades y Cultura, nº extra 11, 2017, pp.147-155.
[29]Hispania Nova, nº 1 extraordinario 2015 “Sin respeto por la historia. Una biografía de Franco manipuladora”.
De un texto de Don Edgar Straehle Porras, profesor de la Universidad Abierta de Cataluña, está sacado casi todo lo que doña Patricia Rodríguez Blanco publica en El País en una página sin precedentes, creo, en la historia del periodismo español. Tengo ese honor.
Doña Patricia Rodríguez Blanco sabe perfectamente en cuántos errores intencionados y tergiversaciones incurre el señor Straehle Porras porque hemos intercambiado correos electrónicos al respecto. Esto, sin embargo, no le ha causado la menor preocupación. Quiere decirse que le consta casi todo lo que viene a continuación.
1. La comparación entre los nazis y los aztecas efectivamente no está en el texto citado de Clendinnen sino en una entrevista de esta autora que puede leerse aquí.
Puede hallarse también en Alon Confino (Foundational Pasts: The Holocaust as Historical Understanding, Cambridge University Press, pág. 129). De manera que tenemos que la comparación entre los aztecas y los nazis no es fruto de mi imaginación sino que también la han hecho otros autores entre ellos la propia Clendinnen.
2. Lutero en la Noche de los Cristales Rotos
Las relaciones del nacionalismo alemán más virulento con Lutero y la iglesia luterana son difíciles de obviar. Incluso en años muy recientes, como puede verse en un cartel de hace poco del partido NPD en Alemania. Es cierto que esta horrible noche fue presentada por las autoridades nazis como una reacción espontánea de la población por el asesinato de Ersnt vom Rath pero no lo fue. Es extraño e inquietante que alguien se haga eco de este argumento a estas alturas. Se trató más bien de una excusa. Y desde luego no es creación mía la asociación de este hecho lamentable con el cumpleaños de Lutero, como se hizo en su época y recientemente, tal y como relata, por ejemplo, Hans Martin Kirn. (NOTA 1, ver al final de la página)
3. Propaganda protestante y católica
Olvida señalar El País que en Imperiofobia se está tratando de la zona de Estrasburgo. Resulta evidente que si se amplía esta zona geográfica también se ampliará el número de escritos propagandísticos, tanto protestantes como católicos. Resulta muy obvio.
4. Ejecuciones de Calvino
Calcular el número de muertes que produjo el calvinismo en Ginebra solo puede hacerse por aproximación y varía de unos a otros autores (NOTA 2). La mejor forma de hacerse una idea de cómo funcionaba este régimen de terror es el libro de Stephan Zweig titulado Castellio contra Calvino que aparece mencionado en la bibliografía, cosa que El País parece ignorar (NOTA 3). Las cifras que se mencionan en Imperiofobia son de esta obra que está citada a pie de página, aunque doña Patricia no lo señala.
5. Los incas, los españoles y el reportaje de La 2
Este es un momento especialmente brillante de doña Patricia Rodríguez Blanco. Puede el lector comprobar en el vídeo que aquí se ofrece que lo que se oyó en esta cadena de televisión española es exactamente lo que se dice en Imperiofobia (pág. 459 de la edición 31). ¿Esto es torpeza o vileza?
6. El trato en las colonias
Que hubiera quejas, discriminaciones o incumplimientos de las leyes no convierte en inexistente el régimen virreinal ni su arquitectura administrativa y jurídica. De la misma manera que las violaciones de una ley no la invalidan. Las cárceles están llenas porque no se cumplen las leyes ni aquí ni en Dinamarca. Y por eso mismo hay policía y jueces en todas partes. Por supuesto que había discriminaciones y ladrones y asesinos. Como ahora.
7. Batallas de Ultramar
La mención a este conflicto no supone cambio alguno para el contenido del texto ni afecta a su sentido. No está desde luego entre las grandes guerras de la época, que es aquello de que se trata, ni puede remotamente compararse con las que se mencionan como grandes conflictos bélicos en los que España se haya visto involucrada. Voy a ayudar a Straehle-doña Patricia con otro gazapo. Se dice en Imperiofobia que a Enrique VIII le sucedió María I, hija de Catalina de Aragón. Pues no es exactamente así. Entre uno y otra fue reina de Inglaterra durante 9 días Juana Grey en 1553. Ambos asuntos, como se ve, son de crucial importancia en el desarrollo argumental de Imperiofobia y su omisión modifica radicalmente el contenido.
8. La reina Isabel y sus persecuciones
Estas son las citas de W. Cobbett que Straehle-doña Patricia parecen no haber leído:
"Cuando uno mira los hechos, cuando uno ve a qué abyecta esclavitud redujo Elizabeth a la nación y, especialmente, cuando ve esta comisión [se refiere a la High Commission creada para perseguir la disidencia religiosa], es imposible para nosotros no reflexionar con vergüenza sobre lo que hemos estado durante tanto tiempo diciendo contra la Inquisición española, que desde su inicio no ha cometido tantas crueldades como esta primera reina protestante cometió en un solo año de los cuarenta y tres de su reinado", pág. 362. (NOTA 4)
Y hay más: "[Dada la incertidumbre entre la población provocada por la presencia de la Armada] si los católicos hubieran hecho caso a su justo resentimiento, podrían haber incrementado la sensación de peligro; por tanto, la generosidad de su conducta al no hacerlo, hubiera merecido alguna relajación en el cruel trato que habían padecido hasta el momento bajo su cetro de hierro (el de Isabel I).
No se produjo, sin embargo, tal relajación; fueron incluso tratados con todo tipo de bárbara crueldad, sujetos a una inquisición infinitamente más severa que aquella que la de España haya o hubiera tenido jamás, e incluso bajo la mera sospecha de desafección, encarcelados, torturados y no de manera infrecuente condenados a muerte", pág. 362. (NOTA 5)
Y hay más: "Hablemos de las Hogueras de Smithfield [lugar de ejecuciones en Londres que forma parte desde Fox del imaginario protestante]. Hogueras, ciertamente que todos los católicos severamente condenan, pero qué, ¡buen Dios!, fue la muerte de aproximadamente doscientas setenta y siete personas, aunque cruel e inmerecida, en relación a los tormentos arriba descritos que se infligieron por más de doscientos años sobre millones y millones de personas, por no hablar de los miles y miles de católicos que fueron durante ese periodo, torturados hasta la muerte, asesinados en prisión, colgados, destripados y descuartizados", pág. 362. (NOTA 6)
Como verá, no se ha torcido ni violentado la información de Cobbett. Al contrario. Más bien se ha pretendido evitar entrar en guerras de cifras de muertos y horrores. Lo dicho en Imperiofobia es suficiente para que quede claro que la intolerancia religiosa no fue en España ni más virulenta ni más cruel que en otros lugares de Europa. Si a alguien interesa que la mayor parte de los españoles siga creyendo esto, que tenga la bondad de explicar sus motivos.
9. Las ejecuciones de la Iglesia anglicana
El título de este apartado es erróneo porque la Iglesia anglicana como tal no ejecutó nunca a nadie. Jamás he afirmado yo tal cosa. Son "titulares" de doña Patricia. En Inglaterra eran los tribunales civiles los encargados de reprimir la disidencia religiosa. Estas son las fuentes. Los datos no son míos:
"Sir James Stephen deduce 'que si el promedio de ejecuciones en cada contado fue de 20 o un poco más que un cuarto del número de sentencias capitales en Devonshire en 1598, esto supondría 800 ejecuciones al año en los 40 condados ingleses', esto es 11.200 en 14 años, contra las de Torquemada (6.024) en el mismo periodo y alguna reducción sobre 264.000 ejecuciones en un periodo de 330 años, la duración de la Inquisición en España contra los 23.112 de Llorente y los 202.244 condenados por este tribunal en este periodo". Esto lo afirma Sydney Smith, clérigo anglicano, apoyándose en los datos de Stephen. (NOTA 7)
10. Protestantes perseguidos por la Inquisición
No es lo mismo encausado que condenado ni es lo mismo condenado que condenado a muerte ni es lo mismo luterano que protestante.
Efectivamente el título está incompleto por error, que será puntualmente subsanado. Schäfer da la cifra de 220 ejecutados, que es la que aparece en mi texto. De hecho doña Patricia tampoco da el título completo que es Protestantismus und der Inquisition im 16. Jahrhunder. Nach den Originalakten in Madrid und Simancas bearbeitet. Y la cifra de 12 ejecutados procede de los martirologios luteranos, en los que no aparecen reconocidos otros mártires protestantes. Habrá que sugerirles que varíen su criterio. Francamente no se acierta a entender qué es lo que quiere señalarse en este punto. Aparte de enredar. Datos mucho más actualizados que los de Schäfer están en Historia de la Inquisición española de Jaime Contreras.
11. Las torturas de la Inquisición
Este es otro momento especialmente ilustrativo de las tergiversaciones de doña Patricia. En los vídeos que se adjuntan puede oírse al profesor Haliczer afirmando exactamente lo que se dice en Imperiofobia.
El visionado de la totalidad del documental The Myth of the Spanish Inquisition es muy recomendable ya que en él intervienen numerosos historiadores y por lo tanto es extremadamente difícil de manipular.
12. Propaganda en la Rebelión en Flandes
El señor Straehle-doña Patricia olvidan señalar cuál es el desarrollo argumental en que la cita se inserta y este es el de la propaganda (la guerra de papel) que ha convencido a los habitantes de los Países Bajos, tanto en las clases bajas como en las altas, de que sus impuestos son un abuso. Parker atribuye esto a que están mal informados y no se extraña de que la gente común lo esté puesto que también lo está la gente aristocrática como el conde de Lalaing. Hasta ahí lo que Parker señala. Lo que yo añado es que no se trata de hecho de mera desinformación, sino que esta había sido conscientemente provocada a través de la propaganda orangista. Lo que se elimina con los puntos suspensivos no añade ni quita nada al argumento principal y por esto va en puntos suspensivos. Es más: precisamente esta frase suprimida viene a reforzar la idea desarrollada por Parker y por mí recogida de que las rebeliones en los Países Bajos nacieron de la oligarquía y no fueron populares. Obsérvese que la frase "peor informados representantes de los contribuyentes convocados a los Estados Generales en marzo de 1556" no supone cambio alguno a la exposición de la idea central, que es la influencia de la propaganda en la opinión pública. Ni tampoco la presencia o ausencia de Lalaing, cuya peripecia personal no se trata en el texto.
El señor Straehle-doña Patricia-El País extraen la cita de su contexto y atribuyen la supresión mentada a intenciones imaginadas pero que, con el texto delante de los ojos, no tienen absolutamente nada que ver con el tema que se está tratando, como cualquiera puede comprobar. De hecho la frase puede añadirse y no cambia en nada el sentido de los párrafos.
El error en la fecha ya está corregido.
13. Anticatalanes y antiaragoneses
Como cualquiera puede comprobar, el texto de Arnoldsson trata de los prejuicios anticatalanes y también antivalencianos (las putas valencianas, por ejemplo) y no parece que sea faltar a la verdad considerar ambos englobados bajo la denominación antiaragoneses para referirse a la primera etapa de la hispanofobia. El señor Straehle que es un independentista no nacionalista (pendiente de exégesis) saltó como un resorte ante la posibilidad de que lo catalán quedara anegado e invisible en lo aragonés. Puede que él y doña Patricia-El País consideren que lo catalán engloba también a lo valenciano, pero este es un punto de vista francamente discutible.
14. La alucinación colectiva
El libro de Arnoldsson, que es magnífico, resulta esencial en el estudio de la leyenda negra. Sus planteamientos, sin embargo, no son compartidos al cien por cien por todos. Así Maltby, por ejemplo, rechaza la idea de Arnoldsson de que la leyenda negra se iniciara en Italia y fuera luego copiada en otros lugares de Europa. Maltby insiste que en no debe darse prioridad a unas fuentes sobre otras con el consolador principio de la cronología. Que la leyenda negra no se acabó en la época que Arnoldsson indica es algo que dicen muchos autores, no solo yo. A su pervivencia posterior dedica Powell los capítulos finales de la parte II: Hispanoamérica adopta la leyenda negra y Continuidad hispanofóbica en los Estados Unidos. Esto se publicó mucho antes de que el ayuntamiento de Los Ángeles suprimiera el Columbus Day o fueran destrozadas o decapitadas las estatuas de fray Junípero Serra o López Obrador manifestara su singular sentido de la historia. Para lo mismo tiene también interés la parte III del libro de Powell. También abunda sobre ello García Cárcel, que aunque niega la leyenda negra se ocupa de ella, en su La leyenda negra. Historia y opinión en el Capítulo 3 titulado Siglo XIX: nacionalismo y criollismo y el capítulo 4, Siglo XX: entre conmemoraciones y desagravios. Y hay mucho más sobre esto. Muchísimo más, aunque el señor Straehle y doña Patricia parecen ignorarlo con empeño.
Evidentemente cualquier error que pueda haber en Imperiofobia será corregido, lo cual contribuirá a mejorar el libro y en modo alguno cambiará ni su estructura argumental ni su contenido. Es más si todo lo que se señala en El País fuera cierto, y ya hemos visto que no lo es, esto no cambiaría ni un 0,001 por ciento. De manera que es muy de agradecer este empeño en peinar con lupa sus cientos de páginas y referencias bibliográficas.
Los propósitos de toda esta campaña de difamación y desprestigio pueden resumirse en varios puntos, todos ellos interconectados y es importante que la opinión pública los conozca.
1. El asunto de la leyenda negra es de derechas. Obsérvese que esto lo repiten obsesivamente, como un mantra, todos los implicados en la campaña, desde Villacañas a Pérez Reverte. Ello significa que es un objetivo principal. Colocada la hispanofobia en ese campo, por deslizamiento natural, cualquier alusión que haga a la leyenda negra puede ser considerada facha. Conservador, de derechas, facha, fascista, nacionalcatólico. Ello convierte a este problema histórico en un asunto político de primera magnitud en este momento. Inmediatamente, por miedo a ser considerado facha, que es una palabra temida por el español medio como ninguna otra, ya no se aludirá ni a la leyenda negra ni a la hispanofobia. Esto dejará su argumentario libre para ser usado de nuevo cada vez que sea necesario sin que haya respuesta.
Es evidente que la leyenda negra no es asunto ni de derechas ni de izquierdas puesto que existe desde mucho antes de que la derecha o la izquierda tuvieran vida. A esto hay que añadir que aquellos historiadores que han investigado y publicado sobre el particular son extranjeros en su mayoría y que sus trabajos nada tuvieron que ver con el frentismo político. Por otra parte se da la particular circunstancia de que ha sido durante el gobierno de Pedro Sánchez Castejón cuando se han producido las únicas publicaciones con beneplácito oficial relacionadas con este problema: La imagen de la presencia de España en América (1492-1898) en el cine británico-estadounidense, de Esteban Vicente Boisseau, obra premiada por el Ministerio de Defensa que dirige Margarita Robles, que es un agente doble y trabaja para la derecha, y España, una historia global, de Luis F. Martínez Montes, que fue presentada por el ministro de Exteriores Josep Borrell, que también debe ser un agente doble. Tendremos entonces que considerar que el gobierno socialista colabora con los conservadores proporcionando argumentos a la derecha.
2. El siguiente objetivo es que cale en la opinión pública que la leyenda negra ya no existe. El propósito es el mismo: dejar en franquía su argumentario para que pueda ser usado a voluntad. La hispanofobia, como explicó Rafael Altamira, otro fascista irredento que murió en el exilio en México en 1951, es una herramienta de guerra, que si no se desactiva puede ser empleada una y otra vez.
3. La campaña tiene otro propósito: aviso a navegantes. A la vista del linchamiento mediático que se ha desatado contra mí y mi trabajo, ya sabe cualquiera que decida escribir sobre la leyenda negra y la hispanofobia o investigar sobre alguna de sus múltiples manifestaciones lo que le va a caer encima, especialmente en el ámbito universitario. Nadie que quiera tener una carrera académica si no exitosa al menos confortable osará meterse en este jardín. De manera que silencio. Sobre todo silencio. Es una forma de intimidación que acobardará a los jóvenes y devolverá la leyenda negra a la situación anterior a la publicación de Imperiofobia: a las catacumbas de algunos investigadores que probablemente tendrán que seguir siendo extranjeros.
4. La publicación de Imperiofobia concitó un extraño acuerdo y lo que parecía un principio de reconciliación de los españoles con su historia. Es por lo tanto esencial para los promotores del frentismo acabar con esto por cualesquiera medios a su alcance, toda vez que es prioritario eliminar todo aquello que pueda provocar acuerdo o consenso en la sociedad española de hoy. Y es particularmente importante que los españoles mantengan una relación conflictiva o atormentada con su historia, porque esto producirá más complejos y una fuente inagotable de conflictos internos que será aprovechada por quienes buscan en estos momentos tensionar la vida pública española en su propio beneficio.
La campaña de desprestigio continuará sin duda. Sin embargo, los Villacañas, Martínez Shaw, Straehle, Pérez Reverte, El País y otros tendrán que bailar solos. Es posible que pronto se publique que quien aparece en el documental The Myth of the Spanish Inquisition no es el profesor Haliczer sino un avatar suyo fabricado por mí o que Imperiofobia es el resultado de haber plagiado un papiro de Oxirrinco. No cuenten con mi participación. Mi tiempo y mi energía no se van a desperdiciar en dar combustible a esta burda y deshonesta maniobra de linchamiento mediático. De otro modo cabe el peligro que anunciaba la vieja fábula:
Peregrinos a la Meca / a la par iban dos árabes / y los perros al camino / les salían a ladrarles / Sin hacerles caso el uno / prosiguió siempre adelante, / pero, airado, el otro, piedras / no cesaba de tirarles. / De la Meca al año justo / regresaba el caminante / y halló al otro todavía / enredado con los canes. / "Pero, infeliz, ¿no comprendes / que hasta el fin de su viaje / nunca llega el que hace caso / de los perros que le ladren?".
Esta campaña me ha refirmado en mi confianza en el futuro. Porque Imperiofobia es solo un libro. Solo un libro de una maestra de pueblo. Como explicó Ilya Prigogine en su teoría del caos, pequeñas variaciones en las condiciones iniciales de un proceso determinan resultados totalmente diferentes. A veces cosas muy grandes dependen de cosas muy pequeñas. El futuro no está escrito y las grandes crisis son también grandes oportunidades.
[Este artículo fue retirado temporalmente de la web de EL MUNDO para añadir las notas a pie de página de la profesora María Elvira Roca Barea que tienen a continuación]
NOTAS
NOTA 1. El obispo luterano Martin Sasse (1890-1942) líder de la asociación pro nazi "German Christians" escribió: "On the 10th of November 1938, Luther's birthday, the synagogues are burning in Germany [...] In this hour we must listen to the voice of the man who -as a German prophet in the sixteenth century- started as a friend of the Jews, and driven by his conscience, driven by experiences and reality, bécame the greatest antisemite of his time": Martin Sasse, Martin Luther über die Juden. Weg mit ihnen! (Freiburg/Breisgan: Sturmhut-Verl., 1938), Preface 2. Citado por Hans Martin Kirn en una conferencia pronunciada en la Universidad Teológica Protestante de Groningen en 2013 y publicada en internet.
NOTA 2. "Monter has placed special emphasis on the wave of executions which accompanied this panic [se refiere a una epidemia de peste de 1545]. According to Monter twenty-nine people were executed while Roget puts the number at thirty-one in four months alone": William G. Naphy, Calvin and the Consolidation of the Geneva Reformation. With a New Preface, Manchester University Press, 1994, p. 90.
NOTA 3. "Sólo en los primeros cinco años bajo el dominio de Calvino en la relativamente pequeña ciudad de Ginebra fueron colgadas trece personas, diez decapitadas, treinta y cinco quemadas, además de setenta y seis a las que les fueron arrebatada la hacienda, sin contar con los muchos que escaparon a tiempo del terror. Pronto están las cárceles tan llenas en la "nueva Jerusalén", que el alcaide ha de comunicar al magistrado que ya no pueden recibir más presos. Y en cuanto a esos horribles martirios, no sólo se aplican a los condenados sino también a los que simplemente son sospechosos, de modo que los acusados prefieren quitarse la vida antes que dejarse arrastrar hasta la cámara de tortura. Finalmente, el Consejo ha de dictar una disposición según la cual los presos deben llevar esposas día y noche, "para evitar sucesos de este tipo". Sin embargo, ni una sola vez se tiene noticia de que Calvino haya suprimido tales horrores. Al contrario, por expresa sugerencia suya se incluye en el terrible castigo, junto a las empulgueras y el potro, la quema de las plantas de los pies. El precio que la ciudad ha de pagar por el "orden" y la "disciplina" es terrible, pues Ginebra nunca conoció tantas sentencias de muerte, tantas penas, torturas y exilios como desde el momento en el que Calvino gobierna allí en el nombre de Dios" (p. 50). Y más abajo añade: "Sin embargo, no fue con esas bárbaras sentencias de muerte con lo que Calvino quebró el sentimiento de libertad de los ginebrinos. El verdadero desgaste se produjo con las vejaciones sistemáticas y la intimidación cotidiana. A primera vista, tal vez parezca ridículo en qué futilidades se inmiscuye la disciplina de Calvino pero no menospreciemos el refinamiento de este método. Con intención, Calvino teje una red de prohibiciones tan densa, tan tupida que resulta imposible escapar a ella o permanecer libre. Intencionadamente, amontona prohibiciones precisamente en lo que se refiere a menudencias y mezquindades, con lo que cualquier individuo se siente en todo momento culpable y se produce un estado de miedo permanente frente a la autoridad omnipotente y omnisciente, pues cuantos más cepos se pongan a un lado y otro en el camino diario de una persona, más dificultades encontrará para caminar erguida y libremente. Pronto sentirse seguro en Ginebra resulta imposible, pues el Consistorio declara que es pecado hasta el más despreocupado aliento. Basta hojear las actas del Consejo para apreciar lo refinado del método de intimidación. A un ciudadano que se ha reído durante un bautizo: tres días de cárcel. Otro que, agotado por el sopor veraniego, se ha dormido durante el sermón: a la cárcel. Unos trabajadores han tomado empanada en el desayuno: tres días a pan y agua. Dos ciudadanos han jugado a los bolos: a la cárcel. Otros dos, a los dados, tomando un cuarto de vino: a la cárcel. Un hombre se ha negado a bautizar a su hijo con el nombre de Abraham: a la cárcel. Un violinista ciego ha bailado mientras tocaba: es expulsado de la ciudad". Y sigue una larga lista. Las consecuencias de esto pronto se dejan ver: "Un par de años con esa disciplina y Ginebra empieza a transformarse. Como un velo gris se cierne sobre esta ciudad en otro tiempo libre y satisfecha. Los trajes llamativos han desaparecido. Los colores palidecen. Las campanas no tocan ya desde las torres. En la calle ya no se oyen alegres canciones. [...] La ciudad tiene un rostro diferente, severo y hosco, el rostro de Calvino, y poco a poco todos los habitantes, por miedo o por inconsciente mimetismo, adquieren su rígido porte, su sombría reserva. Ya no caminan ligeros y relajados. Sus miradas ya no osan mostrar calidez, por temor a que la cordialidad pueda ser tomada por sensualidad. Se olvidan de ser despreocupados, por recelo hacia el hombre siniestro que nunca muestra alborozo. Incluso en la más estricta intimidad se han acostumbrado a susurrar, en lugar de hablar, pues detrás de las puertas puede haber servidores y sirvientas escuchando, por todas partes el miedo crónico percibe espías invisibles y escuchas a las espaldas. ¡Pasar desapercibido! ¡No llamar la atención ni por la vestimenta, ni con la palabra precipitada ni con un gesto alegre! Los ginebrinos prefieren quedarse en casa donde el cerrojo y la pared siempre protegen hasta cierto punto de las miradas y las sospechas". Las consecuencias de este régimen de terror se dejarán sentir durante mucho tiempo: "Habrán de pasar dos siglos después de Calvino para que Ginebra pueda volver a dar un solo pintor, un solo músico, un solo artista de renombre mundial" (págs. 50-53): Stefan Zweig, Castellio contra Calvino. Conciencia contra violencia, Barcelona: Acantilado, 2013. Trad. Berta Vías Mahou. Cito por la versión ePub.
NOTA 4. "When one looks at the deeds (hay que leer los horrores antes descritos), when one sees what abject slavery Elizabeth has reduced the nation to, and especially, when one views this commission, it is imposible for us not to reflect with shame on what we have so long been saying against the Spanish Inquisition, which from its first establishment has not committed so much cruelty as this first Protestant queen committed in any one single year of the forty-three years of her reign": William Cobbett, A History of the Protestant Reformation in England and Ireland (reedic. a cargo del cardenal Gasquet), Londres: Burns Oates & Washbourne Ltd., 1899, pág. 362.
NOTA 5. "the Catholics, had they listened to their just resentment, might have greatly added to the danger and therefore their generous conduct merited some relaxion of the cruel treatment which they had hitherto endured under her iron sceptre (el de Isabel I). No such relaxion, however, took place; they were still treated with every species of barbarous cruelty, subjected to an inquisition infinitely more severe than that of Spain ever had or ever has been, and, even on the bare suspicion of disaffection, imprisoned, racked and not unfrequently putt on death": Idem, pág. 267.
NOTA 6. "Talk of the fires in Smithfield! Fires, indeed, which all Catholics severely condemn: but what, good God! Was the death of about two hundred and seventy-seven persons, however cruel and unmerited that death, to the torments above described, inflicted for more than two hundred years on millions upon millions of people, to say nothing about the thousands upon thousands of Catholics who were, during that period, racked to death, killed in prison, hanged, bowelled and quartered!": Idem, pág. 362. Podemos también añadir algunas fuentes de la época: "It appeareth by Cardan (who writeth it upon the report of the bishop of Lexovia) in the geniture of King Edward the Sixth, how Henry the Eighth executing his laws very severely against such idle persons, I mean great thieves, petty thieves and rogues did hang up threescore and twelve thousan of them in this time": William Harrison, A Descripción of Elizabeth England, 1577, cap. XVI. Of Sundry Kinds of Punishment Appointed for Offenders. El capítulo entero no tiene desperdicio. Está disponible en www.bartleby.com. Traducción: "Para Cardan (que escribió según el relato dado por el obispo de Lexovia), entre los descendientes del rey Eduardo VI, Enrique VIII ejecutó sus leyes tan severamente contra tantas personas ociosas, quiero decir grandes ladrones, pequeños ladrones y pícaros, que colgó a 72.000 de ellos en su tiempo".
NOTA 7. "Sir James Stephen gathers 'that if the average number of executions in each county were 20 or a little more than a quarter of the number of capital sentences in Devonshire in 1598, this would make 800 executions a year in the 40 English counties', that is 11,200 in 14 years against Torquemada's (or 6,024) in the same period and some reduction on 264.000 executions in a period of 330 years, the duration of the Inquisition in Spain against Llorente's 23,112 burnt and 202,244 penanced by this tribunal within that time": James Stephen, A History of the Criminal Law of England, Londres: Macmillan, 1883, vol. 1, pág. 468 (hay reedición en Cambridge University Press, 2014), citado por Sydney F. Smith, The Spanish Inquisition, Publications of the Catholic Thuth Society nº 1, 1894, págs. 10-11. Sydney Smith era un clérigo anglicano. Manejan todavía los datos que se tenían por ciertos en el siglo XIX con respecto a la Inquisición española. Y ni siquiera a partir de estos datos erróneos de Llorente es posible comparar la crueldad inquisitorial con la de los tribunales ingleses, según el clérigo anglicano que se apoya en los datos de Stephen.