sábado, 4 de enero de 2020

Elvira Roca Barea contesta a El País: "Hoy cualquier alusión a la leyenda negra puede ser considerada facha"

De un texto de Don Edgar Straehle Porras, profesor de la Universidad Abierta de Cataluña, está sacado casi todo lo que doña Patricia Rodríguez Blanco publica en El País en una página sin precedentes, creo, en la historia del periodismo español. Tengo ese honor.
Doña Patricia Rodríguez Blanco sabe perfectamente en cuántos errores intencionados y tergiversaciones incurre el señor Straehle Porras porque hemos intercambiado correos electrónicos al respecto. Esto, sin embargo, no le ha causado la menor preocupación. Quiere decirse que le consta casi todo lo que viene a continuación.
1. La comparación entre los nazis y los aztecas efectivamente no está en el texto citado de Clendinnen sino en una entrevista de esta autora que puede leerse aquí.
Puede hallarse también en Alon Confino (Foundational Pasts: The Holocaust as Historical Understanding, Cambridge University Press, pág. 129). De manera que tenemos que la comparación entre los aztecas y los nazis no es fruto de mi imaginación sino que también la han hecho otros autores entre ellos la propia Clendinnen.
2. Lutero en la Noche de los Cristales Rotos
Las relaciones del nacionalismo alemán más virulento con Lutero y la iglesia luterana son difíciles de obviar. Incluso en años muy recientes, como puede verse en un cartel de hace poco del partido NPD en Alemania. Es cierto que esta horrible noche fue presentada por las autoridades nazis como una reacción espontánea de la población por el asesinato de Ersnt vom Rath pero no lo fue. Es extraño e inquietante que alguien se haga eco de este argumento a estas alturas. Se trató más bien de una excusa. Y desde luego no es creación mía la asociación de este hecho lamentable con el cumpleaños de Lutero, como se hizo en su época y recientemente, tal y como relata, por ejemplo, Hans Martin Kirn. (NOTA 1, ver al final de la página)
3. Propaganda protestante y católica
Olvida señalar El País que en Imperiofobia se está tratando de la zona de Estrasburgo. Resulta evidente que si se amplía esta zona geográfica también se ampliará el número de escritos propagandísticos, tanto protestantes como católicos. Resulta muy obvio.
4. Ejecuciones de Calvino
Calcular el número de muertes que produjo el calvinismo en Ginebra solo puede hacerse por aproximación y varía de unos a otros autores (NOTA 2). La mejor forma de hacerse una idea de cómo funcionaba este régimen de terror es el libro de Stephan Zweig titulado Castellio contra Calvino que aparece mencionado en la bibliografía, cosa que El País parece ignorar (NOTA 3). Las cifras que se mencionan en Imperiofobia son de esta obra que está citada a pie de página, aunque doña Patricia no lo señala.
5. Los incas, los españoles y el reportaje de La 2
Este es un momento especialmente brillante de doña Patricia Rodríguez Blanco. Puede el lector comprobar en el vídeo que aquí se ofrece que lo que se oyó en esta cadena de televisión española es exactamente lo que se dice en Imperiofobia (pág. 459 de la edición 31). ¿Esto es torpeza o vileza?
6. El trato en las colonias
Que hubiera quejas, discriminaciones o incumplimientos de las leyes no convierte en inexistente el régimen virreinal ni su arquitectura administrativa y jurídica. De la misma manera que las violaciones de una ley no la invalidan. Las cárceles están llenas porque no se cumplen las leyes ni aquí ni en Dinamarca. Y por eso mismo hay policía y jueces en todas partes. Por supuesto que había discriminaciones y ladrones y asesinos. Como ahora.
7. Batallas de Ultramar
La mención a este conflicto no supone cambio alguno para el contenido del texto ni afecta a su sentido. No está desde luego entre las grandes guerras de la época, que es aquello de que se trata, ni puede remotamente compararse con las que se mencionan como grandes conflictos bélicos en los que España se haya visto involucrada. Voy a ayudar a Straehle-doña Patricia con otro gazapo. Se dice en Imperiofobia que a Enrique VIII le sucedió María I, hija de Catalina de Aragón. Pues no es exactamente así. Entre uno y otra fue reina de Inglaterra durante 9 días Juana Grey en 1553. Ambos asuntos, como se ve, son de crucial importancia en el desarrollo argumental de Imperiofobia y su omisión modifica radicalmente el contenido.
8. La reina Isabel y sus persecuciones
Estas son las citas de W. Cobbett que Straehle-doña Patricia parecen no haber leído:
"Cuando uno mira los hechos, cuando uno ve a qué abyecta esclavitud redujo Elizabeth a la nación y, especialmente, cuando ve esta comisión [se refiere a la High Commission creada para perseguir la disidencia religiosa], es imposible para nosotros no reflexionar con vergüenza sobre lo que hemos estado durante tanto tiempo diciendo contra la Inquisición española, que desde su inicio no ha cometido tantas crueldades como esta primera reina protestante cometió en un solo año de los cuarenta y tres de su reinado", pág. 362. (NOTA 4)
Y hay más: "[Dada la incertidumbre entre la población provocada por la presencia de la Armada] si los católicos hubieran hecho caso a su justo resentimiento, podrían haber incrementado la sensación de peligro; por tanto, la generosidad de su conducta al no hacerlo, hubiera merecido alguna relajación en el cruel trato que habían padecido hasta el momento bajo su cetro de hierro (el de Isabel I).
No se produjo, sin embargo, tal relajación; fueron incluso tratados con todo tipo de bárbara crueldad, sujetos a una inquisición infinitamente más severa que aquella que la de España haya o hubiera tenido jamás, e incluso bajo la mera sospecha de desafección, encarcelados, torturados y no de manera infrecuente condenados a muerte", pág. 362. (NOTA 5)
Y hay más: "Hablemos de las Hogueras de Smithfield [lugar de ejecuciones en Londres que forma parte desde Fox del imaginario protestante]. Hogueras, ciertamente que todos los católicos severamente condenan, pero qué, ¡buen Dios!, fue la muerte de aproximadamente doscientas setenta y siete personas, aunque cruel e inmerecida, en relación a los tormentos arriba descritos que se infligieron por más de doscientos años sobre millones y millones de personas, por no hablar de los miles y miles de católicos que fueron durante ese periodo, torturados hasta la muerte, asesinados en prisión, colgados, destripados y descuartizados", pág. 362. (NOTA 6)
Como verá, no se ha torcido ni violentado la información de Cobbett. Al contrario. Más bien se ha pretendido evitar entrar en guerras de cifras de muertos y horrores. Lo dicho en Imperiofobia es suficiente para que quede claro que la intolerancia religiosa no fue en España ni más virulenta ni más cruel que en otros lugares de Europa. Si a alguien interesa que la mayor parte de los españoles siga creyendo esto, que tenga la bondad de explicar sus motivos.
9. Las ejecuciones de la Iglesia anglicana
El título de este apartado es erróneo porque la Iglesia anglicana como tal no ejecutó nunca a nadie. Jamás he afirmado yo tal cosa. Son "titulares" de doña Patricia. En Inglaterra eran los tribunales civiles los encargados de reprimir la disidencia religiosa. Estas son las fuentes. Los datos no son míos:
"Sir James Stephen deduce 'que si el promedio de ejecuciones en cada contado fue de 20 o un poco más que un cuarto del número de sentencias capitales en Devonshire en 1598, esto supondría 800 ejecuciones al año en los 40 condados ingleses', esto es 11.200 en 14 años, contra las de Torquemada (6.024) en el mismo periodo y alguna reducción sobre 264.000 ejecuciones en un periodo de 330 años, la duración de la Inquisición en España contra los 23.112 de Llorente y los 202.244 condenados por este tribunal en este periodo". Esto lo afirma Sydney Smith, clérigo anglicano, apoyándose en los datos de Stephen. (NOTA 7)
10. Protestantes perseguidos por la Inquisición
No es lo mismo encausado que condenado ni es lo mismo condenado que condenado a muerte ni es lo mismo luterano que protestante.
Efectivamente el título está incompleto por error, que será puntualmente subsanado. Schäfer da la cifra de 220 ejecutados, que es la que aparece en mi texto. De hecho doña Patricia tampoco da el título completo que es Protestantismus und der Inquisition im 16. Jahrhunder. Nach den Originalakten in Madrid und Simancas bearbeitet. Y la cifra de 12 ejecutados procede de los martirologios luteranos, en los que no aparecen reconocidos otros mártires protestantes. Habrá que sugerirles que varíen su criterio. Francamente no se acierta a entender qué es lo que quiere señalarse en este punto. Aparte de enredar. Datos mucho más actualizados que los de Schäfer están en Historia de la Inquisición española de Jaime Contreras.
11. Las torturas de la Inquisición
Este es otro momento especialmente ilustrativo de las tergiversaciones de doña Patricia. En los vídeos que se adjuntan puede oírse al profesor Haliczer afirmando exactamente lo que se dice en Imperiofobia.
El visionado de la totalidad del documental The Myth of the Spanish Inquisition es muy recomendable ya que en él intervienen numerosos historiadores y por lo tanto es extremadamente difícil de manipular.
12. Propaganda en la Rebelión en Flandes
El señor Straehle-doña Patricia olvidan señalar cuál es el desarrollo argumental en que la cita se inserta y este es el de la propaganda (la guerra de papel) que ha convencido a los habitantes de los Países Bajos, tanto en las clases bajas como en las altas, de que sus impuestos son un abuso. Parker atribuye esto a que están mal informados y no se extraña de que la gente común lo esté puesto que también lo está la gente aristocrática como el conde de Lalaing. Hasta ahí lo que Parker señala. Lo que yo añado es que no se trata de hecho de mera desinformación, sino que esta había sido conscientemente provocada a través de la propaganda orangista. Lo que se elimina con los puntos suspensivos no añade ni quita nada al argumento principal y por esto va en puntos suspensivos. Es más: precisamente esta frase suprimida viene a reforzar la idea desarrollada por Parker y por mí recogida de que las rebeliones en los Países Bajos nacieron de la oligarquía y no fueron populares. Obsérvese que la frase "peor informados representantes de los contribuyentes convocados a los Estados Generales en marzo de 1556" no supone cambio alguno a la exposición de la idea central, que es la influencia de la propaganda en la opinión pública. Ni tampoco la presencia o ausencia de Lalaing, cuya peripecia personal no se trata en el texto.
El señor Straehle-doña Patricia-El País extraen la cita de su contexto y atribuyen la supresión mentada a intenciones imaginadas pero que, con el texto delante de los ojos, no tienen absolutamente nada que ver con el tema que se está tratando, como cualquiera puede comprobar. De hecho la frase puede añadirse y no cambia en nada el sentido de los párrafos.
El error en la fecha ya está corregido.
13. Anticatalanes y antiaragoneses
Como cualquiera puede comprobar, el texto de Arnoldsson trata de los prejuicios anticatalanes y también antivalencianos (las putas valencianas, por ejemplo) y no parece que sea faltar a la verdad considerar ambos englobados bajo la denominación antiaragoneses para referirse a la primera etapa de la hispanofobia. El señor Straehle que es un independentista no nacionalista (pendiente de exégesis) saltó como un resorte ante la posibilidad de que lo catalán quedara anegado e invisible en lo aragonés. Puede que él y doña Patricia-El País consideren que lo catalán engloba también a lo valenciano, pero este es un punto de vista francamente discutible.
14. La alucinación colectiva
El libro de Arnoldsson, que es magnífico, resulta esencial en el estudio de la leyenda negra. Sus planteamientos, sin embargo, no son compartidos al cien por cien por todos. Así Maltby, por ejemplo, rechaza la idea de Arnoldsson de que la leyenda negra se iniciara en Italia y fuera luego copiada en otros lugares de Europa. Maltby insiste que en no debe darse prioridad a unas fuentes sobre otras con el consolador principio de la cronología. Que la leyenda negra no se acabó en la época que Arnoldsson indica es algo que dicen muchos autores, no solo yo. A su pervivencia posterior dedica Powell los capítulos finales de la parte II: Hispanoamérica adopta la leyenda negra Continuidad hispanofóbica en los Estados Unidos. Esto se publicó mucho antes de que el ayuntamiento de Los Ángeles suprimiera el Columbus Day o fueran destrozadas o decapitadas las estatuas de fray Junípero Serra o López Obrador manifestara su singular sentido de la historia. Para lo mismo tiene también interés la parte III del libro de Powell. También abunda sobre ello García Cárcel, que aunque niega la leyenda negra se ocupa de ella, en su La leyenda negra. Historia y opinión en el Capítulo 3 titulado Siglo XIX: nacionalismo y criollismo y el capítulo 4, Siglo XX: entre conmemoraciones y desagravios. Y hay mucho más sobre esto. Muchísimo más, aunque el señor Straehle y doña Patricia parecen ignorarlo con empeño.
Evidentemente cualquier error que pueda haber en Imperiofobia será corregido, lo cual contribuirá a mejorar el libro y en modo alguno cambiará ni su estructura argumental ni su contenido. Es más si todo lo que se señala en El País fuera cierto, y ya hemos visto que no lo es, esto no cambiaría ni un 0,001 por ciento. De manera que es muy de agradecer este empeño en peinar con lupa sus cientos de páginas y referencias bibliográficas.
Los propósitos de toda esta campaña de difamación y desprestigio pueden resumirse en varios puntos, todos ellos interconectados y es importante que la opinión pública los conozca.
1. El asunto de la leyenda negra es de derechas. Obsérvese que esto lo repiten obsesivamente, como un mantra, todos los implicados en la campaña, desde Villacañas a Pérez Reverte. Ello significa que es un objetivo principal. Colocada la hispanofobia en ese campo, por deslizamiento natural, cualquier alusión que haga a la leyenda negra puede ser considerada facha. Conservador, de derechas, facha, fascista, nacionalcatólico. Ello convierte a este problema histórico en un asunto político de primera magnitud en este momento. Inmediatamente, por miedo a ser considerado facha, que es una palabra temida por el español medio como ninguna otra, ya no se aludirá ni a la leyenda negra ni a la hispanofobia. Esto dejará su argumentario libre para ser usado de nuevo cada vez que sea necesario sin que haya respuesta.
Es evidente que la leyenda negra no es asunto ni de derechas ni de izquierdas puesto que existe desde mucho antes de que la derecha o la izquierda tuvieran vida. A esto hay que añadir que aquellos historiadores que han investigado y publicado sobre el particular son extranjeros en su mayoría y que sus trabajos nada tuvieron que ver con el frentismo político. Por otra parte se da la particular circunstancia de que ha sido durante el gobierno de Pedro Sánchez Castejón cuando se han producido las únicas publicaciones con beneplácito oficial relacionadas con este problema: La imagen de la presencia de España en América (1492-1898) en el cine británico-estadounidense, de Esteban Vicente Boisseau, obra premiada por el Ministerio de Defensa que dirige Margarita Robles, que es un agente doble y trabaja para la derecha, y España, una historia global, de Luis F. Martínez Montes, que fue presentada por el ministro de Exteriores Josep Borrell, que también debe ser un agente doble. Tendremos entonces que considerar que el gobierno socialista colabora con los conservadores proporcionando argumentos a la derecha.
2. El siguiente objetivo es que cale en la opinión pública que la leyenda negra ya no existe. El propósito es el mismo: dejar en franquía su argumentario para que pueda ser usado a voluntad. La hispanofobia, como explicó Rafael Altamira, otro fascista irredento que murió en el exilio en México en 1951, es una herramienta de guerra, que si no se desactiva puede ser empleada una y otra vez.
3. La campaña tiene otro propósito: aviso a navegantes. A la vista del linchamiento mediático que se ha desatado contra mí y mi trabajo, ya sabe cualquiera que decida escribir sobre la leyenda negra y la hispanofobia o investigar sobre alguna de sus múltiples manifestaciones lo que le va a caer encima, especialmente en el ámbito universitario. Nadie que quiera tener una carrera académica si no exitosa al menos confortable osará meterse en este jardín. De manera que silencio. Sobre todo silencio. Es una forma de intimidación que acobardará a los jóvenes y devolverá la leyenda negra a la situación anterior a la publicación de Imperiofobia: a las catacumbas de algunos investigadores que probablemente tendrán que seguir siendo extranjeros.
4. La publicación de Imperiofobia concitó un extraño acuerdo y lo que parecía un principio de reconciliación de los españoles con su historia. Es por lo tanto esencial para los promotores del frentismo acabar con esto por cualesquiera medios a su alcance, toda vez que es prioritario eliminar todo aquello que pueda provocar acuerdo o consenso en la sociedad española de hoy. Y es particularmente importante que los españoles mantengan una relación conflictiva o atormentada con su historia, porque esto producirá más complejos y una fuente inagotable de conflictos internos que será aprovechada por quienes buscan en estos momentos tensionar la vida pública española en su propio beneficio.
La campaña de desprestigio continuará sin duda. Sin embargo, los Villacañas, Martínez Shaw, Straehle, Pérez Reverte, El País y otros tendrán que bailar solos. Es posible que pronto se publique que quien aparece en el documental The Myth of the Spanish Inquisition no es el profesor Haliczer sino un avatar suyo fabricado por mí o que Imperiofobia es el resultado de haber plagiado un papiro de Oxirrinco. No cuenten con mi participación. Mi tiempo y mi energía no se van a desperdiciar en dar combustible a esta burda y deshonesta maniobra de linchamiento mediático. De otro modo cabe el peligro que anunciaba la vieja fábula:
Peregrinos a la Meca / a la par iban dos árabes / y los perros al camino / les salían a ladrarles / Sin hacerles caso el uno / prosiguió siempre adelante, / pero, airado, el otro, piedras / no cesaba de tirarles. / De la Meca al año justo / regresaba el caminante / y halló al otro todavía / enredado con los canes. / "Pero, infeliz, ¿no comprendes / que hasta el fin de su viaje / nunca llega el que hace caso / de los perros que le ladren?".
Esta campaña me ha refirmado en mi confianza en el futuro. Porque Imperiofobia es solo un libro. Solo un libro de una maestra de pueblo. Como explicó Ilya Prigogine en su teoría del caos, pequeñas variaciones en las condiciones iniciales de un proceso determinan resultados totalmente diferentes. A veces cosas muy grandes dependen de cosas muy pequeñas. El futuro no está escrito y las grandes crisis son también grandes oportunidades.
[Este artículo fue retirado temporalmente de la web de EL MUNDO para añadir las notas a pie de página de la profesora María Elvira Roca Barea que tienen a continuación]

NOTAS

  • NOTA 1. El obispo luterano Martin Sasse (1890-1942) líder de la asociación pro nazi "German Christians" escribió: "On the 10th of November 1938, Luther's birthday, the synagogues are burning in Germany [...] In this hour we must listen to the voice of the man who -as a German prophet in the sixteenth century- started as a friend of the Jews, and driven by his conscience, driven by experiences and reality, bécame the greatest antisemite of his time": Martin Sasse, Martin Luther über die Juden. Weg mit ihnen! (Freiburg/Breisgan: Sturmhut-Verl., 1938), Preface 2. Citado por Hans Martin Kirn en una conferencia pronunciada en la Universidad Teológica Protestante de Groningen en 2013 y publicada en internet.
  • NOTA 2. "Monter has placed special emphasis on the wave of executions which accompanied this panic [se refiere a una epidemia de peste de 1545]. According to Monter twenty-nine people were executed while Roget puts the number at thirty-one in four months alone": William G. Naphy, Calvin and the Consolidation of the Geneva Reformation. With a New Preface, Manchester University Press, 1994, p. 90.
  • NOTA 3. "Sólo en los primeros cinco años bajo el dominio de Calvino en la relativamente pequeña ciudad de Ginebra fueron colgadas trece personas, diez decapitadas, treinta y cinco quemadas, además de setenta y seis a las que les fueron arrebatada la hacienda, sin contar con los muchos que escaparon a tiempo del terror. Pronto están las cárceles tan llenas en la "nueva Jerusalén", que el alcaide ha de comunicar al magistrado que ya no pueden recibir más presos. Y en cuanto a esos horribles martirios, no sólo se aplican a los condenados sino también a los que simplemente son sospechosos, de modo que los acusados prefieren quitarse la vida antes que dejarse arrastrar hasta la cámara de tortura. Finalmente, el Consejo ha de dictar una disposición según la cual los presos deben llevar esposas día y noche, "para evitar sucesos de este tipo". Sin embargo, ni una sola vez se tiene noticia de que Calvino haya suprimido tales horrores. Al contrario, por expresa sugerencia suya se incluye en el terrible castigo, junto a las empulgueras y el potro, la quema de las plantas de los pies. El precio que la ciudad ha de pagar por el "orden" y la "disciplina" es terrible, pues Ginebra nunca conoció tantas sentencias de muerte, tantas penas, torturas y exilios como desde el momento en el que Calvino gobierna allí en el nombre de Dios" (p. 50). Y más abajo añade: "Sin embargo, no fue con esas bárbaras sentencias de muerte con lo que Calvino quebró el sentimiento de libertad de los ginebrinos. El verdadero desgaste se produjo con las vejaciones sistemáticas y la intimidación cotidiana. A primera vista, tal vez parezca ridículo en qué futilidades se inmiscuye la disciplina de Calvino pero no menospreciemos el refinamiento de este método. Con intención, Calvino teje una red de prohibiciones tan densa, tan tupida que resulta imposible escapar a ella o permanecer libre. Intencionadamente, amontona prohibiciones precisamente en lo que se refiere a menudencias y mezquindades, con lo que cualquier individuo se siente en todo momento culpable y se produce un estado de miedo permanente frente a la autoridad omnipotente y omnisciente, pues cuantos más cepos se pongan a un lado y otro en el camino diario de una persona, más dificultades encontrará para caminar erguida y libremente. Pronto sentirse seguro en Ginebra resulta imposible, pues el Consistorio declara que es pecado hasta el más despreocupado aliento. Basta hojear las actas del Consejo para apreciar lo refinado del método de intimidación. A un ciudadano que se ha reído durante un bautizo: tres días de cárcel. Otro que, agotado por el sopor veraniego, se ha dormido durante el sermón: a la cárcel. Unos trabajadores han tomado empanada en el desayuno: tres días a pan y agua. Dos ciudadanos han jugado a los bolos: a la cárcel. Otros dos, a los dados, tomando un cuarto de vino: a la cárcel. Un hombre se ha negado a bautizar a su hijo con el nombre de Abraham: a la cárcel. Un violinista ciego ha bailado mientras tocaba: es expulsado de la ciudad". Y sigue una larga lista. Las consecuencias de esto pronto se dejan ver: "Un par de años con esa disciplina y Ginebra empieza a transformarse. Como un velo gris se cierne sobre esta ciudad en otro tiempo libre y satisfecha. Los trajes llamativos han desaparecido. Los colores palidecen. Las campanas no tocan ya desde las torres. En la calle ya no se oyen alegres canciones. [...] La ciudad tiene un rostro diferente, severo y hosco, el rostro de Calvino, y poco a poco todos los habitantes, por miedo o por inconsciente mimetismo, adquieren su rígido porte, su sombría reserva. Ya no caminan ligeros y relajados. Sus miradas ya no osan mostrar calidez, por temor a que la cordialidad pueda ser tomada por sensualidad. Se olvidan de ser despreocupados, por recelo hacia el hombre siniestro que nunca muestra alborozo. Incluso en la más estricta intimidad se han acostumbrado a susurrar, en lugar de hablar, pues detrás de las puertas puede haber servidores y sirvientas escuchando, por todas partes el miedo crónico percibe espías invisibles y escuchas a las espaldas. ¡Pasar desapercibido! ¡No llamar la atención ni por la vestimenta, ni con la palabra precipitada ni con un gesto alegre! Los ginebrinos prefieren quedarse en casa donde el cerrojo y la pared siempre protegen hasta cierto punto de las miradas y las sospechas". Las consecuencias de este régimen de terror se dejarán sentir durante mucho tiempo: "Habrán de pasar dos siglos después de Calvino para que Ginebra pueda volver a dar un solo pintor, un solo músico, un solo artista de renombre mundial" (págs. 50-53): Stefan Zweig, Castellio contra Calvino. Conciencia contra violencia, Barcelona: Acantilado, 2013. Trad. Berta Vías Mahou. Cito por la versión ePub.
  • NOTA 4. "When one looks at the deeds (hay que leer los horrores antes descritos), when one sees what abject slavery Elizabeth has reduced the nation to, and especially, when one views this commission, it is imposible for us not to reflect with shame on what we have so long been saying against the Spanish Inquisition, which from its first establishment has not committed so much cruelty as this first Protestant queen committed in any one single year of the forty-three years of her reign": William Cobbett, A History of the Protestant Reformation in England and Ireland (reedic. a cargo del cardenal Gasquet), Londres: Burns Oates & Washbourne Ltd., 1899, pág. 362.
  • NOTA 5. "the Catholics, had they listened to their just resentment, might have greatly added to the danger and therefore their generous conduct merited some relaxion of the cruel treatment which they had hitherto endured under her iron sceptre (el de Isabel I). No such relaxion, however, took place; they were still treated with every species of barbarous cruelty, subjected to an inquisition infinitely more severe than that of Spain ever had or ever has been, and, even on the bare suspicion of disaffection, imprisoned, racked and not unfrequently putt on death": Idem, pág. 267.
  • NOTA 6. "Talk of the fires in Smithfield! Fires, indeed, which all Catholics severely condemn: but what, good God! Was the death of about two hundred and seventy-seven persons, however cruel and unmerited that death, to the torments above described, inflicted for more than two hundred years on millions upon millions of people, to say nothing about the thousands upon thousands of Catholics who were, during that period, racked to death, killed in prison, hanged, bowelled and quartered!": Idem, pág. 362. Podemos también añadir algunas fuentes de la época: "It appeareth by Cardan (who writeth it upon the report of the bishop of Lexovia) in the geniture of King Edward the Sixth, how Henry the Eighth executing his laws very severely against such idle persons, I mean great thieves, petty thieves and rogues did hang up threescore and twelve thousan of them in this time": William Harrison, A Descripción of Elizabeth England, 1577, cap. XVI. Of Sundry Kinds of Punishment Appointed for Offenders. El capítulo entero no tiene desperdicio. Está disponible en www.bartleby.com. Traducción: "Para Cardan (que escribió según el relato dado por el obispo de Lexovia), entre los descendientes del rey Eduardo VI, Enrique VIII ejecutó sus leyes tan severamente contra tantas personas ociosas, quiero decir grandes ladrones, pequeños ladrones y pícaros, que colgó a 72.000 de ellos en su tiempo".
  • NOTA 7. "Sir James Stephen gathers 'that if the average number of executions in each county were 20 or a little more than a quarter of the number of capital sentences in Devonshire in 1598, this would make 800 executions a year in the 40 English counties', that is 11,200 in 14 years against Torquemada's (or 6,024) in the same period and some reduction on 264.000 executions in a period of 330 years, the duration of the Inquisition in Spain against Llorente's 23,112 burnt and 202,244 penanced by this tribunal within that time": James Stephen, A History of the Criminal Law of England, Londres: Macmillan, 1883, vol. 1, pág. 468 (hay reedición en Cambridge University Press, 2014), citado por Sydney F. Smith, The Spanish Inquisition, Publications of the Catholic Thuth Society nº 1, 1894, págs. 10-11. Sydney Smith era un clérigo anglicano. Manejan todavía los datos que se tenían por ciertos en el siglo XIX con respecto a la Inquisición española. Y ni siquiera a partir de estos datos erróneos de Llorente es posible comparar la crueldad inquisitorial con la de los tribunales ingleses, según el clérigo anglicano que se apoya en los datos de Stephen.

Elvira Roca: "Hay una deriva reaccionaria de la izquierda; se ha casado con el nacionalismo"

"La ley de Memoria Histórica es anticonstitucional, propia de un régimen totalitario"/ "El PSOE está dividido entre quienes se han dejado 'podemizar' y quienes no"/ "Reverte es un fanfarrón, muy miles gloriosus, pero no engaña a nadie"


La obra de la escritora bestseller María Elvira Roca Barea (Málaga, 1966) ha suscitado mucha polémica entre ciertos sectores de la intelectualidad española, pero también se ha convertido en un fenómeno cultural y editorial. Las tesis de la autora son que la Historia de España se ha analizado desde el prejuicio ideológico de alguna izquierda y que los españoles han interiorizado acríticamente la Leyenda Negra, que empezó en Italia y terminó asumida por la élite ilustrada española.
"Populista nacional-católica, nacionalista española, reaccionaria, vanidosa…", son algunos de los calificativos que le ha dedicado El País -en un artículo destinado a "desmontar" Imperiofobia- y Arturo Pérez-Reverte -en una columna de opinión- en estos últimos días. Pese a tamañas acusaciones, Roca Barea se reclama de izquierdas, "pero de la verdadera izquierda". La que no ha sufrido la "deriva reaccionaria" o "podemización" que ella critica en el PSOE actual.
Para esta sindicalista vocacional, la izquierda en la que siempre ha creído la representan políticos como Alfonso GuerraJosep Borrell o Paco Vázquez. No concibe que el Partido Socialista, en el que depositó su fe -es atea- durante muchos años, se haya convertido en el aliado natural del separatismo en tantos y tantos consistorios. Y le duele.
No parecen dolerle tanto las descalificaciones personales y profesionales vertidas sobre ella durante los últimos días. Asegura que sólo buscan amedrentarle -"y no lo harán"- y está convencida de que su obra va a ayudar a que la Leyenda Negra deje de ser un tabú.
Usted ha estudiado y reflexionado ampliamente sobre la historia de España. En su condición de historiadora, ¿cómo ve el momento actual que atraviesa el país? ¿Cree que estamos ante un proceso crítico, de cambio de ciclo?
Estamos ante una situación complicada. Siempre se produce, como mínimo, una crisis por siglo; normalmente dos. Ya tocaba que hubiera crisis y la tenemos. Además, es seria. No hay que dramatizar y hay que intentar entender los problemas que realmente tenemos, las causas por los que esos problemas se han producido y cuáles podrían ser los remedios. Sin histerias.
¿Qué caracteriza la crisis actual que atraviesa España?
La crisis actual es el resultado de algunos errores cometidos en la Transición. Fue un momento delicado, en el que hubo que hacer un enorme esfuerzo de coordinación, concordia y consenso. No es extraño que en ese momento se dejaran algunos flecos por atar. La Transición fue un momento verdaderamente espléndido de la historia de España. El problema no es la Transición. El problema es que luego no se ha intentado remediar lo que quedó pendiente entonces y nadie se ha preocupado de hacerlo ni con mayorías absolutas.
Hay una situación de desequilibrio que en la Constitución está recogida. Ésos son los vientos que han provocado estas tempestades. En la Constitución se recoge el hecho de que hay dos Españas: hay regiones de una clase y regiones de otra. Cuando no se asienta un Estado sobre una situación de igualdad, esos desequilibrios aumentan y provocan graves crisis. También es problema de la disposición adicional primera o de la diferencia entre regiones y nacionalidades. El Estado moderno no puede prosperar sobre una situación de desigualdad en el inicio.
El otro problema que la Constitución tenía y podía haberse arreglado mil veces es que no tiene un cierre competencial. Es decir, deja abierta la posibilidad a que hubiese una negociación distinta cada vez. Esto ha terminado por convertirse en una forma de gobernar el país durante mucho tiempo y que ha derivado en los extremismos. Cada vez que ha hecho falta una investidura o han hecho falta votos, se han otorgado competencias hasta que el Estado se ha vaciado.
¿La Constitución del 78 da lugar a la interpretación de que existen distintas naciones? Miquel Iceta dijo recientemente que las ha contado: son ocho.
Puede decir que hay 18, 28 o 320. Eso es irrelevante. Lo que está claro es que España ahora mismo es una nación política y eso es lo que hoy en día se discute. Lo que se está discutiendo es si vamos a tener un Estado o no en las próximas décadas. Lo que dice Iceta no tiene ningún sentido.
Parece que asistimos a un proceso progresivo de desmembración. A la pujanza de los nacionalismos periféricos se une ahora el surgimiento de formaciones provinciales. Nunca ha habido tantos partidos representados en el Parlamento, y muchos de ellos miran por el bien del terruño y no por el interés general de España.
El proceso al que asistimos es la crisis del Estado menguante. Es un problema común a toda Europa occidental que tiene raíces mucho más profundas. Ahora está enseñando la patita. Hay una falta pavorosa de análisis sobre por qué se está produciendo la tribalización de Europa. Apenas hay un libro escrito. Se está asistiendo a un proceso gravísimo de balcanización. Está sucediendo, a ojos vista, en Gran Bretaña y en muchísimos sitios y no se está analizando ni estudiando. Hace mucho tiempo que esto no sucedía con tanta virulencia. Y sin embargo parece que pasa y lo observamos. Las cosas en la Historia no suceden por generación espontánea. Hay que analizar por qué.
¿Y cómo se revierte este proceso?
Se revierte con sólo querer, colocando a los españoles en una situación de igualdad.
¿Aboga usted por la supresión del Estado de las Autonomías?
No digo que se acabe con el Estado de las Autonomías. La descentralización suele ser buena en aras de la eficacia administrativa, pero evidentemente las autonomías necesitan una reconducción. No puede ser que cada uno tenga un Estatuto de Autonomía a la carta, tiene que ser el mismo para todo el mundo. Así no se generarán agravios comparativos y no aparecerán partidos provinciales que lo que buscan es alcanzar el mismo grado de beneficio que los perenganitos que han organizado su propio partido y trabajan para sí mismos.
Esto llega a unos niveles de disparates tremendos de los que se vuelve. Los estados sufren crisis de las que pueden salir. Los estados son la mejor garantía que existe, la estructura más estable que hemos sido capaces de crear para garantizar un marco jurídico que permita convivir en una democracia. Ahora mismo estamos en la crisis del Estado menguante, que es muy preocupante. Está pasando ahora en España porque tradicionalmente las cosas suceden antes aquí que en Europa. La Segunda Guerra Mundial empieza en España, por razones mucho más largas que serían difíciles de explicar. Es una generación de conflictividad gigantesca, sumado al crecimiento de toda clase de populismos. Ahora mismo las democracias no están haciendo frente a los problemas que tienen y la gente se siente muy desamparada. Las democracias se han desprestigiado a sí mismas cuando no hacen frente a la corrupción, por ejemplo. Esto provoca que aparezcan salvapatrias de derechas y de izquierdas.
La actual situación de crisis que comentábamos, ¿es atribuible a la falta de verdaderos líderes o a cambios sociales más profundos?
Hay cambios sociales muy profundos, algunos casi irremediables. Las últimas generaciones que sufrieron realmente se están muriendo. Las que sufrieron violencia y padecieron verdaderas carencias. Las generaciones cada vez están más sobrealimentadas y olvidan rápido. Les da por jugar con nitroglicerina o cualquier cosa para pasar el fin de semana porque se creen que todo lo que tienen alrededor es producto de la naturaleza. No tienen sentido alguno de la gratitud hacia sus mayores, que lucharon muchísimo por ellos. Les da por jugar a la revolucioncilla de salón. Y se van de 'mani' a quemar un par de contenedores. El ser humano es un ser peligroso que necesita de leyes que regulen la convivencia de los unos con los otros. Ahora mismo hay unas generaciones muy atrevidas. La mía fue la primera en pecar de esto.
Frente a la Historia, hoy en día se exalta el olvido como una virtud.
Hay una predisposición para el olvido fantástica. La memoria de pez es increíble. Como dices, parece que el olvido es una virtud.
En el País Vasco, por ejemplo, la izquierda 'abertzale' propone el olvido como virtud cívica ante el sufrimiento que produjo ETA. Frente a ellos, quienes creen que sin memoria no hay justicia ni reparación.
Efectivamente. No hay que olvidar que hubo muertos y pasaron muchas cosas. Las democracias se desprestigian a sí mismas con esa actitud. Hay crímenes por los que se paga mucho y otros por los que no se paga nada. Sólo hace falta hacerse fuerte políticamente para tener impunidad en corrupción y en mil situaciones. Cuando las democracias se desprestigian, vamos mal. Las democracias exigen altas dosis de virtud cívica. Hay que cultivarla férreamente porque la democracia sólo se sostiene sobre su virtud. En el momento en el que permite su desprestigio, se deteriora.
El Rey se ha convertido en una de las principales dianas del separatismo y, si Sánchez es investido, tendrá un vicepresidente republicano. ¿Peligra la Monarquía?
No peligra, pero es evidente que se ha transformado en un blanco para muchas tendencias destructivas para el Estado. Hoy en día la monarquía es un pilar, es un símbolo de nuestra democracia y nuestro régimen constitucional.
Tras seis años, ya se puede hacer un balance del reinado de Felipe VI. ¿Cuál es el suyo?
Yo he sido republicana toda la vida y Felipe VI me hizo monárquica (ríe). Imagínese si tengo una buena opinión de él.
¿Cree que fue un acierto la abdicación de Juan Carlos I?
Había razones de salud. Se le veía tocado. La última etapa de su vida terminó con asuntos que desprestigiaron a la monarquía. Y la monarquía, ahora más que nunca, no tiene más razón de ser que su ejemplaridad. En razón de esa ejemplaridad, está obligada a tener un comportamiento impecable y le daña muchísimo todo lo que se aparta de ahí. Ya no vivimos en una monarquía de derecho divino, como un símbolo incuestionado. La monarquía debe sostenerse en la ejemplaridad y en la virtud. Por eso, creo que la abdicación fue una decisión acertada.
¿Vio en Nochebuena el Mensaje de Felipe VI? ¿Qué le pareció?
Me pareció estupendo. El Rey puede tener dificultades para expresar determinadas cosas, pero se hace entender y hace llegar su mensaje.
¿Qué opina del maridaje entre la izquierda española y los nacionalismos periféricos?
No toda la izquierda, una parte. Hay una parte de la izquierda que no ha desertado de sus obligaciones como españoles. De hecho, yo el día 24 (de enero) me dispongo a ir a Granada a la presentación de un nuevo partido: Izquierda en positivo. Hay una parte de la izquierda que ha perdido el oremus. El matrimonio entre la izquierda y el nacionalismo es contra natura. Hay que ir contra lo básico del pensamiento de izquierdas para aliarse con tendencias separatistas. Es dejar de ser de izquierdas para pasar a ser algo que no se sabe bien qué es. Hay un libro de Félix Ovejero que se llama La deriva reaccionaria de la izquierda. Muy recomendable para comprender estas cosas aparentemente inexplicables que parte de la izquierda está haciendo.
¿El PSOE y Podemos no representan a la izquierda entonces? Han pactado con formaciones nacionalistas prácticamente allá donde pueden.
El PSOE está partido por la mitad. No se ve porque tiene poder ahora mismo y Sánchez es presidente del Gobierno. La noche de las elecciones hubo una pelea en la puerta de Ferraz entre quienes no estaban de acuerdo con la deriva podemita del Partido Socialista y consideraban que aquella victoria era una oportunidad fantástica para rectificar y aquellos otros que se han dejado podemizar. Lo que le ha pasado al PSOE es una de las cosas más preocupantes del país. Yo confié en el Partido Socialista durante muchos años y espero que en algún momento sean capaces de recuperar el rumbo, porque ha sido un pilar de la democracia española. Si cojea esta pata, cojea España.
Usted ha escrito: "En Cataluña lo que sucede es un fenómeno feudal, una rebelión de oligarquías". ¿Qué quiere decir con ello?
Es sencillo. Se produce por una situación de beneficio a esta región del país. Viene de Franco pero no nace con el franquismo. Franco la hereda y la perpetúa. No es un misterio para nadie que durante el franquismo unas regiones fueron claramente beneficiadas y otras no. Yo soy de una que no lo fue. Acostumbrados a vivir en esta situación de privilegio, no entendieron que la democracia supone que todos somos iguales. Se han hecho fuertes en esa práctica política feudal. El territorio es gobernado desde hace mucho tiempo por un grupo de familias acostumbradas al usufructo de esos privilegios. Esas familias se consideran dueñas del territorio y se creen que hablan en nombre de todos.
¿Existe el nacionalismo español?
El nacionalismo español ha sido siempre una cosa muy floja o muy inexistente por la sencilla razón de que ha sido bastante inclusivo. España ha sido bastante inclusiva a lo largo del tiempo. Durante el franquismo hubo una cosa patriotera y rancia pero luego no se sustanciaba en nada. En medio de aquella exaltación del imperio y de Dios, en realidad lo que se enseñaba de la Historia de España es lo de siempre.
Han quedado una serie de vicios adheridos a esas malas prácticas. Como dice Alfonso Guerra: "Pudiera uno haber tenido con respecto a la bandera, y a la idea de patria, cierto resquemor". Habían sido manoseadas por el franquismo pero no tiene sentido decir que esto continúa cuarenta años después. No tiene sentido que haya gente que diga que no puede decir la palabra España o que tenga resquemor por la bandera. Si esto existe es porque ha sido artificialmente producido y provocado a fuerza de dar acomodo y placer a ciertas tendencias balcánicas que hay en el país.
Hoy hay quien equipara al nacionalismo español con el nacionalismo catalán, y proponen combatir ambos. El nacionalismo identitario vasco es racista y el catalán es totalitario, supremacista y violento. ¿Es una comparación justa?
Cuando tú tienes una actitud difícilmente justificable, buscas demonizar al otro. Los nacionalismos periféricos buscan demonizar España para romper el vínculo con ella.
Veo ahora mismo mi pueblo desde el patio y pienso en lo peculiar que es. Veo gente de todo tipo. Tiene menos de mil habitantes y los del barrio alto se distinguen de los del barrio bajo. Si nos ponemos a buscar diferencias, las encontramos hasta en casa. Esto no tiene nada que ver con que exista un vínculo político que nos permita convivir con un Estado organizado. Para romper eso tienes que demonizarlo y sacarle todos los vicios y maldades del mundo. Tienes que hacerte fuerte en esa idea y atacar al otro.
Para desarmarlo tienes que actuar con sus mimbres, pero hay que ser valientes. Hoy en día se utilizan con facilidad términos como nacionalista español, franquista, nacionalcatólico… Los españoles tienen un miedo espantoso a ser llamados fachas.
A usted misma le han calificado de "nacionalista" por el contenido de su obra.
Sí, es lo que intento explicar. El miedo paraliza al adversario. Es una maniobra burda, torpe, pero es eficaz. Muy eficaz. Precisamente porque este tipo de planteamiento bueno-malo, blanco-negro es básico, no requiere mucho razonamiento ni análisis. Está al alcance de todas las mentes. Triunfa porque es elemental.
¿Acaso yo no debo defender a mi país y la continuidad del Estado para no ser calificada de facha? ¿Tengo que estar quieta, callada y permanecer impasible ante la destrucción del Estado en el que vivo y ante el triunfo de la idea débil? Yo soy proeuropea porque creo que la idea de la unión es la idea fértil. La idea de la fragmentación es la idea débil.
¿Está demasiado barato el "facha"?
Está barata la acusación de ser facha. En realidad, está todo muy encanallado. Una de las cosas que han deteriorado la democracia es la pérdida de la buena educación. Es condición sine qua non. Mi adversario me respeta y yo respeto a mi adversario. Es lo básico en democracia.
Da la sensación de que faltan estos altos modales en la política actual.
Absolutamente. Hay un chillerío que ofende a los oídos de cualquiera. La situación cada vez exige un ademán más exasperado, palabrotas… Llega un momento en el que el personal se vuelve inmune y tienes que redoblar el chillerío. Hemos llegado a unos niveles de tolerancia que exigen exagerar todo más.
El Parlamento se ha convertido en un espectáculo vergonzoso. Yo recuerdo en la Transición los modales que se utilizaban y cómo se intercambiaban opiniones en el Parlamento. De vez en cuando había algún exabrupto, pero era alguna cosa muy puntual. En general, se trataban con respeto. Ahora los ves y no parecen parlamentarios. Ni siquiera van vestidos decentemente, juran como les da la gana…
¿Se debería dar la condición de diputado a quienes utilizan fórmulas de acato que no están recogidas en la Constitución? Incluso hay quienes juran contra ella.
No, en absoluto. Las democracias se deterioran y se pierden el respeto a sí mismas si toleran eso. A partir de ahí, todo es posible. Y todo no puede ser posible. Si no hay imperio de la ley, las normas se vuelven laxas y, por tanto, inexistentes. Hago lo que me da la gana porque soy el más chulo. La democracia que tolera esos comportamientos se desprestigia.
En una entrevista concedida a EL ESPAÑOL hace algo más de un año, apostó a que no sacarían a Franco del Valle de Los Caídos. Se equivocó. ¿Qué le pareció el modo en el que se llevó a cabo?
Creo que han perdido un comodín que cada cierto tiempo podían utilizar. Luego me dijeron que eso era lo que Franco quería. Es una cosa que me llamó mucho la atención, que un Gobierno socialista cumpliera su voluntad. No creo que tenga mayor importancia, es un hecho simbólico. Durante la Transición española quedaron las cosas de una determinada manera y para cambiarlas había que buscar consensos. Ahora mismo, lo que se busca es el disenso, buscan el enfrentamiento incluso cuando no se justifica.
También ha recibido muchas críticas desde la izquierda por una frase en la que decía que los republicanos no fueron los vencidos de la Guerra Civil. ¿Qué quería decir con ello?
Mi abuelo era republicano y tenía mucha gracia. No sé cómo logró sobrevivir a los unos y a los otros. Decía siempre: "Entre todos la mataron y ella sola se murió". Tenía una serie de frases tópicas muy graciosas. Una de ellas era que "es una gracia incomparable de nuestra familia el perder las guerras en los dos bandos". Porque mi abuelo fue perseguido por unos y otros. Mi abuelo no era revolucionario, no era comunista: era un demócrata convencido de que no estaba por una revolución bolchevique. Yo defendí a esta gente que perdió la guerra en todos los frentes. Porque cuando defendían la república lo que querían para su país era una democracia parlamentaria y no una revolución.
La izquierda radical tiende a homogeneizar el bando republicano. Su tesis es que los comunistas fueron los primeros en luchar por la democracia.
Cualquiera que haya leído historia sabe que no es así. Es una simplificación lamentable. El régimen de la República en su última etapa estaba en una situación penosísima. Recomiendo leer 1936: Fraude y violencia en el Frente Popular. Había una quiebra democrática absoluta. No se puede reescribir la Historia de lo que ha sucedido.
¿No es precisamente eso lo que intenta la Ley de Memoria Histórica?
La Ley de Memoria Histórica es anticonstitucional. Es propia de un régimen totalitario. Estoy en esto con Francisco Vázquez, socialista al 100%. Esto procede de esta izquierda reaccionaria que ha perdido el oremus aliándose con antisistemas.
Usted es especialista en la Leyenda Negra. Los separatistas catalanes presentan hoy a España como una dictadura en la que hay presos políticos, que desprecia las votaciones y que reprime al pueblo mediante la brutalidad policial. ¿Asistimos al intento de crear una nueva Leyenda Negra?
No es un intento, ya está ahí. El daño que han hecho a la imagen de España es enorme. Se tardará lustros en recuperar esto.
¿Cree que los nacionalistas catalanes han impuesto su relato de cara al exterior?
De cara al exterior tienen una presencia enorme mientras que por parte del Estado no se ha hecho nada, hasta Josep Borrell, para contrarrestar esa refutación de las ideas de esa España malvada, demoníaca, intolerante y fanática. Ahora el Estado tiene un trabajo gigantesco por delante y no va a ser fácil.
¿La aceptación de la Leyenda Negra trasciende la dicotomía derecha-izquierda en España?
Absolutamente. La Leyenda Negra nace muchísimo antes de que la derecha y la izquierda existieran. Es un fenómeno vinculado a la hegemonía de España durante muchísimo tiempo. Luego siguió existiendo porque estaba escrita ya oficialmente en la Historia que contaban las distintas naciones de Europa. Es un fenómeno tremendamente complejo, pero nosotros desertamos. La clase intelectual no quiso hacerle frente o no supo cómo. Los pocos avances que ha habido han sido por parte de gente antifranquista. La primera definición de hispanofobia que tenemos la hace Rafael Altamira, que define la hispanofobia como una herramienta de guerra. Y Altamira muere en el exilio, no sé hasta qué punto será él facha o nacionalista. En definitiva, no tiene nada que ver con la izquierda o la derecha. Luego sí ha habido un intento de utilizar la Historia políticamente, tanto unos como otros.
Da la impresión de que la izquierda tiene más problemas a la hora de aceptar nuestra Historia, desde sus raíces católicas hasta el desenlace de la Guerra Civil. ¿Diría que la izquierda considera España una concatenación de errores históricos?
No. La gente de izquierda con la cabeza amueblada no lo entiende así. Conozco a mucha gente de izquierdas muy orgullosa de la Historia de España, como Alfonso Guerra. Hay facciones muy vociferantes que se imponen en la izquierda, pero la otra izquierda existe. Solo que está sometida a una tensión adicional porque se ven entre las ideas y su país. Se ven convertidos en rehenes del partido. Hay mucha gente de izquierdas que son españoles sin complejos que no entienden por qué los partidos con los que se identifican se alían contra natura con partidos separatistas. Ésa es la izquierda verdadera, lo otro es la deriva reaccionaria. Una papilla ideológica que me resulta difícil de clasificar. Tiene algo de la gauche divine, ese postureo que no he soportado nunca. Yo he sido sindicalista toda mi vida y en la defensa de la sanidad y de la educación pública he pasado años. A esta gente que se ha desentendido del mundo del trabajo me cuesta trabajo llamarles de izquierda.
Los defensores de 'Imperiofobia y leyenda negra' sostienen que la oposición feroz a la que se ha enfrentado su libro es una muestra evidente de que ésta -la Leyenda Negra- está más viva que nunca.
Imperiofobia ha sacado la Leyenda Negra de debajo de la alfombra. No es un libro que diga nada nuevo, ni siquiera es original. Hay mucho trabajo sobre esto y es imposible negar lo que ahí se cuenta. Porque las investigaciones comienzan hace mucho tiempo, se cita a autores que ni siquiera son españoles… pero todo eso estaba en el mundo académico. La Leyenda Negra era un tema menor, que no se trataba. Mi libro ha provocado un salto cuántico. La Leyenda Negra ha pasado a la opinión pública y eso ha causado una enorme molestia a determinados sectores que utilizaban ese argumentario contra España. Se les ha roto el argumentario y esa gente ha reaccionado pidiendo mi cabeza porque están en condiciones de poderla pedir. Ha habido una campaña de difamación y desprestigio porque les he hecho un siete.
Un artículo reciente en 'El País' trataba de desacreditar su obra, cuestionando su metodología pero también calificándola a usted de “referente del pensamiento conservador en España”, como si le deslegitimara escribir Historia desde posiciones ajenas a la izquierda. ¿Cómo ha vivido la polémica y cómo se defiende de los dos tipos de crítica?
No tienen otra cosa que decir. Lo de El País me parece bastante triste. Creo que no beneficia a nadie. Sobre todo, a ellos mismos. Es una lástima que el periódico que ha sido el buque insignia de la prensa española se haya deteriorado tanto en los últimos años. Yo colaboraba con El País con una serie que se llamaba Políticas de izquierda, que fue suprimida al entrar el nuevo régimen administrativo en el periódico. Cuando hubiera completado la serie, pensaba hacer un libro con ella sobre lo que son o deben ser políticas de izquierda bien administradas sin andar perdidos en no sé cuantos catecismos que no tienen nada que ver con los problemas de la gente. Por lo tanto, no sé de dónde viene esto. Supongo que viene de Villacañas, que es un fanático y sigue como un loco en su mundo de fanatismo religioso. Es difícil de comprender para alguien como yo, que no ha cambiado de religión, sino que no la ha tenido nunca.
Yo sabía que iba a pasar. Tengo amigos en El País y sabía que estaban trabajando en realizar un escrutinio penoso a mi libro. Deben haberse peinado todas y cada una de las notas a pie de página del libro. Es tremendo. No hay un libro más purgado que Imperiofobia en la Historia de España. Habla muy bien de mí si eso es todo lo que han logrado encontrar de mi libro. Responderé uno por uno a todos los puntos y demostraré que se equivocan.
¿Cuándo responderá?
No tengo prisa. Yo soy del tiempo lento de la Historia. Se están retratando ellos mismos, así que no tengo prisa.
Arturo Pérez-Reverte se ha sumado a la lista de sus detractores. ¿Le sorprende? ¿Le duele?
No me ha sorprendido. Yo he demostrado dos veces que Pérez-Reverte falsea la Historia de España para empeorarla. La primera con Alatriste y luego con Hombres buenos. En el primer caso le mostré cuál era la genealogía de su inquisidor Bocanegra y le mostré que el personaje real no tenía nada que ver con ese personaje terrible. Y después demostré que las Enciclopedias circularon por España sin problema, que nadie tuvo que jugarse la vida para ir a traer una España, como si esto fuese un territorio chiíta. Él se ha sentido ofendido por esto, ha aparecido detrás de El País. Reverte siempre va de camuflaje. No ha sido capaz de contestar a ninguna de las dos cosas porque no puede refutarlas. Se envuelve en el manto de "ésta es de derechas". Es muy característico suyo el utilizar palabrotas y grandes aspavientos. Él anda diciendo últimamente que España es una enfermedad histórica y yo entiendo que España le ha dado a él todo lo que es. Si él considera que no debe gratitud a este país, por lo menos creo que le debe respeto.
En su columna 'Imperioapología y otros disparates', Pérez-Reverte tilda sus críticas vertidas sobre Alatriste de “pellizquito de monja”. ¿No habla mal de la intelectualidad española el hecho de que recurra tanto a ataques 'ad hominem' y a la caricaturización del adversario? No hay un debate sano y público de ideas.
Nos empeñamos en no ir a los hechos e ir a la descalificación ideológica, como Reverte. Hay que ir a los hechos y con los hechos encima de la mesa podremos debatir. Reverte está asombrado ante el hecho de que alguien venga y le desmonte el chiringuito estupendo que tenía montado por la vía de los hechos. Entonces recurre al palabrerío lleno de improperios, pero siempre a cubierto. Es muy fanfarrón, muy miles gloriosus, pero no engaña a nadie.
También ha encontrado firmes defensores dentro del mundo intelectual. Hasta 101 firmantes han dirigido una carta al Defensor del Lector de 'El País' en la que manifiestan su "indignación" por el planteamiento del texto y califican de "insólito someter a una criba semejante a un ensayo histórico".

Me quedé sorprendida cuando me enteré. Lo agradezco muchísimo, a los que han firmado y a los tropecientos que me han escrito y me han llamado para trasladarme su indignación. Lo agradezco de todo corazón. De todos modos, esto se sosegará. Anoche estuve con una amiga griega a la que no veía desde hace quince o veinte años. Está estudiando ahora en Atenas sobre Historia y Literatura española y uno de los temas del temario era la Leyenda Negra. Esto muestra que ya no hay manera de guardar la Leyenda Negra dentro del armario. Me quieren utilizar como chivo expiatorio para amedrentar y que no se hable del tema.
Si algo ha dejado claro la polémica es que parece imposible la construcción de un relato común de nuestro pasado.

Yo estoy en ello. Creo que es posible. La Historia es muy larga. La gente que no estudia Historia normalmente tiene una visión cortoplacista. Que una cosa pase ahora no significa que vaya a seguir pasando dentro de veinte años. Hay que sembrar para que España tenga una Historia más equilibrada. Lo que se ha enseñado de la Historia de España ha sido tradicionalmente lo peor, lo más negativo, La Historia de España tiene sombras, y muy grandes, pero tiene un lado bueno y bonito que no se enseña. Hay que ir a buscar un relato más equilibrado. Yo he hecho una pregunta que nadie había hecho: ¿Por qué está la Armada Invencible en nuestros libros de Historia pero no está la batalla de Cartagena de Indias? Que los ingleses tengan el relato mítico de la Armada Invencible es razonable. Es bueno para ellos. Pero que lo tengamos nosotros… Si por plantear esa pregunta hay quien te califica de derechas, pues me da la risa floja.
El rechazo de ciertos sectores de la intelectualidad hacia su obra choca con el entusiasmo con el que la ha recibido el público. ¿El lector estaba ávido de leer una visión positiva de su propia Historia?
Eso es porque al lector le han enseñado toda su vida que la Historia de nuestro país es vergonzosa, que es algo que es mejor no recordar y que él es moralmente inferior por haber nacido en España. Luego lee un libro que le cuenta que no, que lo malo no lo negamos pero ha habido cosas que hemos hecho bien y no le habían enseñado. Yo no niego la parte poco positiva o lamentable de España. La bibliografía sobre la Inquisición en España no se puede abarcar, ¿cómo la voy a negar? Dice Reverte que trato de ocultar una parte de la Historia. ¿Cómo? ¿He quemado algún libro? Es ridículo.
Tras la apuesta fallida de que no exhumarían a Franco, terminemos con otra. ¿Habrá Gobierno en 2020 o terceras elecciones?
Creo que va a haber Gobierno pero que va a durar poco. Va a ser tremendamente inestable. Esperemos que la propuesta de Arrimadas, de los 211 diputados, encuentre cobertura.
¿Le ilusiona la idea de un gobierno de concentración constitucionalista?
Absolutamente. Uno de los problemas que tenemos es que no nos juntamos en los medios y dejamos que los extremos tensionen a todo el mundo. En realidad, la mayor parte nos podemos entender. Si nos hacemos fuertes en aquello que nos une, podremos plantear soluciones para los problemas graves que el país atraviesa.

jueves, 2 de enero de 2020

La mentira de los «niños robados del franquismo»





Al régimen del Generalísimo Franco se le atribuyen todo tipo de maldades, como la implantación de la energía nuclear a España, la construcción de pantanos, la emigración poco menos que forzosa de millones de andaluces y castellanos a Madrid, Cataluña y Vascongadas, la repoblación forestal con especies no autóctonas… La última, y más estremecedora, es la elaboración por parte del Estado, desde funcionarios a monjas, de una trama dedicada al «robo de bebés», primero a madres de izquierdas y luego a pobres, para entregarlos a familias de orden o adictas, fuera para erradicar las semillas de los «rojos» o para hacer negocio.
Se trata de una mentira del mismo calibre que la afirmación de que Su Excelencia cambió la hora oficial española para adecuarla a la vigente en Alemania y así halagar a Adolf Hitler. En realidad, el cambio —mantenido, por cierto, por todos los Gobiernos desde 1976— se produjo para seguir la hora oficial francesa en horarios de barco y ferrocarril.
La «trama para el robo de bebés» es legitimada en el auto del exjuez Baltasar Garzón de 2008 que pretendió comenzar una «causa general» contra el franquismo. Pretendía encontrar un supuesto delito no cubierto por la Ley de Amnistía para procesar a funcionarios y exministros supervivientes y copia el modelo argentino. Para elaborar su auto, el exjuez no contó con ningún historiador o experto que contradijese el «relato» elaborado por el catedrático antifranquista Ricard Vinyes. Sus consecuencias son un derroche de recursos públicos, alarma social entre los ciudadanos y vergüenza internacional de España.
Las asociaciones montadas en torno a la trama en seguida se integraron en el movimiento de la «memoria histórica». Se dijo que el número de bebés robados podría alcanzar los 300.000, igual que se podía haber calculado en un millón. La campaña forzó al Gobierno a dedicar recursos públicos a la investigación judicial en 2012 y años siguientes y los datos hablan por sí solos. En diez años, sólo se han presentado poco más de 2.000 denuncias. En la Memoria de la Fiscalía General del Estado de 2013, el fiscal general, Eduardo Torres Dulce, expuso la labor de su departamento, del fiscal delegado nombrado por él y de las fiscalías provinciales en la investigación de las denuncias de «niños robados». Una de sus conclusiones fue la inexistencia “de una trama organizada de alcance nacional que tuviera por objeto la sustracción y venta de bebés”. En 2013, el ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón instituyó una «oficina de atención a los afectados por casos de bebés robados», para que los interesados aportasen datos sobre el familiar que están buscando y sus perfiles genéticos. En su primer año de funcionamiento, a pesar de la supuesta demanda social, sólo recibieron 200 perfiles, tal como explicó su directora, Carmen de Troya; cinco años después, los perfiles genéticos sólo eran 563 y sin ninguna coincidencia entre ellos.
Los investigadores, como el doctor Antonio Alonso, han confirmado que más del 90% de los niños identificados que han analizado habían muerto, tal como se había comunicado a sus padres años atrás, al producirse el parto. En el único caso en que una sentencia judicial admitió que existía una «niña robada» (Audiencia Provincial de Madrid, 640/2018), a los pocos meses la interesada, Inés Madrigal, desveló que nadie la había robado, sino que su madre biológica la había entregado en adopción. Después de varios años de histerismo creado por los medios de comunicación, en especial El País, y los partidos políticos de izquierdas, después de que las autoridades judiciales y forenses hayan investigado en archivos civiles y eclesiásticos, después de excavar en cementerios, después de realizar análisis de ADN, los españoles deberíamos olvidar con asco este cuento de horror. Lamentablemente, varios Parlamentos regionales (Canarias, Navarra, Andalucía) han aprobado leyes autonómicas que reconocen la existencia de los niños robados y hasta los convierten a ellos y a sus madres en víctimas del franquismo. ¡Y luego nos asombramos de cómo en los siglos XVI y XVII se vivió el histerismo de la caza de brujas!
Sin embargo, mucha gente se sigue creyendo la mentira de las tramas de «niños robados», debido al activismo desaforado de los miembros de estas asociaciones, apoyada por determinados partidos políticos. Su último acto ha consistido en obtener una audiencia con Su Santidad Francisco I en agosto pasado. Seguramente el Papa, mal informado por su equipo, desconoce que en España no se ha descubierto ninguna red de robos de niños ni que en ella participaran sacerdotes y monjas. Si las más altas jerarquías eclesiásticas aceptaran semejante «fake news» por presión de los medios de comunicación progresistas y por el antifranquismo al que se han apuntado, podría acabar cayendo sobre la Iglesia y los católicos una nueva difamación, como la del reparto de caramelos envenenados y la colaboración con los nazis en el exterminio de judíos. Las mentiras hay que aplastarlas antes de que corran solas.
Tomás Pastor

ENTREVISTA a José Ignacio Irusta, exlíder de Falange Vasconavarra

  ENTREVISTA a José Ignacio Irusta, exlíder de Falange Vasconavarra: «Algunos contribuimos bastante al fin de ETA en 2010» 25 de noviembre d...