miércoles, 18 de diciembre de 2019

Cuando las SS negociaban con el Sionismo - Ernesto Milá

Pocos lo quieren reconocer. Al parecer no conviene a nadie salvo a la verdad histórica recordar que entre 1935 y 1939, el SD (servicio de seguridad del Tercer Reich) negoció la repatriación de los judíos alemanes a Palestina y varias decenas de miles lograron alcanzar la “tierra prometida”. Es una verdad incómoda pero ahí está. Seguir este episodio semidesconocido nos servirá para explicar algunos giros de la política del III Reich en relación a Palestina

El esquema de los organismo de seguridad 
del Tercer Reich

El Sicherheitsdienst o Servicio de Seguridad, siglado SD, había sido creado tardíamente (1932) por Heinrich Himmler y puesto al mando de Reinhard Heydrich, configurándose desde el principio como un verdadero servicio de espionaje e información, tanto en su tarea de recogida de datos como de análisis de los mismos. Incluía también un “sector operativo” encargado de neutralizar las amenazas que pudieran surgir contra los dirigentes del NSDAP y contra el propio partido.

Desde el principio este servicio entró en competencia con las Sturmabteilung(las Secciones de Asalto) que reivindicaban tales competencias a través de la sección segunda de su Estado Mayor. Sin embargo, a partir de la llamada “noche de los cuchillos largos” cuando el poder de las SA es liquidado y pasa a ser una mera “fuerza auxiliar”, el SD obtuvo la acreditación de “único servicio de información del partido”. A medida que las estructuras del NSDAP se fueron confundiendo con las del Estado, las SD pasaron a ser un servicio de información especial que apoyaba a la Gestapo (y que en ocasiones tendía a confundirse con este organismo).

El rastro del SD se inicia después de las elecciones del 14 de septiembre de 1930 en donde el NSDAP obtuvo 107 diputados y el 18% de los votos, configurándose como la segunda fuerza política de aquel país, después de los socialdemócratas y a distancia de los comunistas y de los partidos de centro y centro–derecha. A partir de ese momento surgió la necesidad –y la posibilidad– de reunir todas las informaciones que fueran importantes para garantizar la seguridad del partido. Al año siguiente, en 1931, en el interior de las SS se constituyó el Ic–Dienst bajo las órdenes directas de Himmler, el cual designó a un oficial de marina, Reinhard Heydrich para dirigirlo. Himmler reconocía así que el arma de marina siempre había tenido bajo su responsabilidad el servicio de inteligencia militar y consideró lógico pensar en un marino para acometer esta tarea (la Abhwer, inteligencia militar, estaba, igualmente dirigida, por tradición, por marinos).

Cuando estalló la guerra y se ocuparon territorios extranjeros, el SD organizó en ellos una red de informadores y agentes sobre los movimientos de oposición y resistencia y sobre la evolución política que se iba produciendo. Así mismo, el SD asumió competencias de seguridad interior, vigilando a las fuerzas armadas y a las estructuras del NSDAP. Las competencias del SD eran las propias de un servicio de información (infiltración, recogida de datos, análisis del material obtenido y –como veremos– servicios especiales; a no confundir con la Gestapo (siglas de Geheime Staats Polizei o Policía Secreta del Estado, con funciones se seguimiento de la oposición política) y la Kripo(contracción de Kriminalpolizei o Policía Criminal encargada de la investigación y represión de los delitos comunes), ambas agencias ejecutivas para la represión de delitos políticos y comunes respectivamente. Estos tres cuerpos de seguridad del Estado –Kripo, Gestapo y SD– estaban bajo el mando de Heinrich Himmler. 


Tras la llegada al poder, en 1936, el cuerpo de policía se estructuró en dos grandes ramas: el Ordnungspolizei, conocida como Orpoo “policía de orden”, encargada de todo lo relativo a la seguridad ciudadana, al control del orden público y de los pequeños delitos). La Orpo, a su vez estaba organizada en tres ramas: el Schutzpolizei o policía municipal, la gendarmería o policía rural y el Gemeindepolizei o policía local.



Por otra parte, la Sicherheipspolizei agrupaba a la Kripo y a la Gestapo. A partir de 1939, ésta última quedó centralizada en el llamado Reichssicherheitshauptamt (RSHA, u Oficina Principal de Seguridad del Reich), que sería dirigida por Reinhard Heydrich hasta su asesinato el 4 de junio de 1942, siendo nombrado a continuación Ernst Kalterbrunner al frente de la misma el 30 de enero de 1943.  

A efectos de nuestro estudio conviene centrarnos en el SD  en su triple aspecto: recogida de información, análisis de la información y operaciones especiales en función de los datos obtenidos. Estas funciones son todavía más claras si se tiene en cuenta que el SD fue incluido como III Departamento de la RSHA (Amt III, Sicherheitsdienst) de Seguridad Interior y en el VI Departamento (Amt VI, Sicherheitsdienst) de Seguridad Exterior. El primero estuvo compuesto por unos 400 agentes estructurados en seis secciones cuyas funciones tras la incorporación de la Sección DI de “Investigación de Adversarios” a la estructura de la Gestapo, quedarían muy disminuidas. Entre las pocas funciones que quedaron adscritas a este departamento figuraba la situación de los alemanes residentes fuera del Reich, espionaje entre la alta sociedad (Grupo G), vigilancia de la industria, el comercio y los abastecimientos (Grupo IIID), informes sobre el estado de ánimo y la actitud de la población (Grupo IIIA), cuestiones culturales y religiosas (Grupo IIIC) y el más esencial de todos ellos a efectos de este estudio: el estudio de los problemas relativos a la “Comunidad Étnica del Reich”, raza, salud pública y minorías étnicas…

Distintas percepciones de la 
“cuestión judía” en el NSDAP

Heinz Höhne, historiador de las SS, reconoce en su obra La orden de la calavera(Editorial Plaza & Janés, Barcelona 1969, pág. 382) que “…en mayo de 1940, Himmler repudiaba en su tristemente célebre memoria sobre el Tratamiento de los pueblos extranjeros en el Este, los ‘métodos bolcheviques de exterminación’, porque según sus íntimas convicciones la eliminación física de los pueblos era antigermana y antinatural. Es importante destacar la fecha: mayo de 1940. Los ejércitos alemanes se preparaban para invadir Francia y hacía ocho meses que la guerra con Polonia había comenzado y Francia e Inglaterra habían transformado un mero conflicto fronterizo en una nueva guerra europea. Antes de esa fecha, 1º de septiembre de 1939 (y Höhne así lo reconoce), el plan oficial aceptado por las SS: “expulsar a los judíos de Alemania, o dicho con eufemismo, hacerles emigrar. Por muy despiadada que fuera originariamente esa política antisemita, la eliminación física fue un pensamiento del todo ajeno a los SS hasta el estallido bélico”. Tal es el plan que vamos a intentar documentar en este artículo.

Las líneas de Höhne que hemos reproducido merecen una corrección notable: después de mayo de 1940 al ser imposible la repatriación de los judíos a Palestina a causa del conflicto, el mando de las SS valoró la posibilidad de trasladarlos a Madagascar. Francia sería ocupada en junio de 1940 y, como veremos, algunos jerarcas de las SS consideraron que el gobierno de Vichy aceptaría esté plan a cambio de compensaciones pues, no en vano, Madagascar era colonia francesa. 


Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, una vez instalado en el poder el NSDAP no tuvo una posición unánime y clara sobre cómo afrontar la “cuestión judía”. Las opiniones entre los distintos sectores del partido no eran siempre coincidentes y esto produjo entre 1933 y 1936 distintos sobresaltos e incluso enfrentamiento en el interior de la jerarquía nacionalsocialista.

Es cierto que todas las tendencias del NSDAP eran, más o menos, antisemitas, todas entendían que existía un “problema judío”, pero distaban mucho de darle la misma interpretación: mientras que en las SS, cuyo reclutamiento procedía esencialmente de la pequeña burguesía golpeada por la guerra primero y la recesión después, la opinión generalizada tendía a promover un darwinismo social que eliminara a los judíos de la vida pública y de los puestos de dirección de la política y de la finanza, otros sectores del partido se mostraban mucho más beligerantes e incluso toscos.

En la edición española del Mi Lucha (Adolf Hitler, www.radioislam/historia/hitler/mkampf/pdf/spa.pdf) aparecen 125 menciones a la palabra “judío”Hitler explica en el capítulo II, donde retrata su vida en Viena, como llegó al racionalizar su antisemitismo. La lectura de estas referencias indica que el futuro führer, al menos mientras permaneció en Linz no era en absoluto antisemita e incluso cuenta que le enfurecían las exageraciones que solían decirse sobre los judíos en el seno mismo de su familia. Sin embargo, al llegar a Viena primero y después durante su experiencia en el frente, esta opinión cambió y cuando recuperó la vista tras ser gaseado en las trincheras ya había incorporado el antisemitismo a su concepción del mundo, tendencia que traspasó al NSDAP.
Höhne reconoce la existencia de “distintos grupos antisemíticos en el Partido, que eran, por lo menos, tres” (op. cit., pág. 387):
  • El grupo nacionalista opuesto a la presencia judía en la política y en la cultura pero que aceptaba la colaboración “casi ilimitada” en el mundo de la economía (ejemplo: Walter Groß, otro nacionalsocialista libre de toda sospecha: en 1925 se incorporó al NSDAP, su militancia era ya antigua cuando en 1932 organizó la Asociación de Médicos Nacional Socialistas y en 1933 fundó la Oficina de Población y Política de higiene Racial, diputado del Reichstag desde 1936. Escribió varios textos antisemitas como exponente de esta primera tendencia y, finalmente, murió en combate el 25 de abril de 1945 en la ciudad de Berlín luchando contra el ejército rojo).
  • El grupo de “místicos antisemitas” que formaba en torno a Alfred Rosemberg y que consideraban al antisemitismo como una consecuencia de la voluntad de pureza racial de un pueblo, mucho más que de las diferencias religiosas, muy influido por las tesis de H.S Chamberlain que pueden resumirse en esta frase: “La corrupción de la sangre y la influencia desmoralizadora del judaísmo, he aquí las causas principales de nuestros fracasos”. Podría hablarse de un antisemitismo étnico–cultural.
  • El grupo antisemita radical, dirigido por Julius Streicher, sin duda el más beligerante de todos que frecuentemente ha sido considerado como “enfermizo”. Podríamos decir que el suyo fue un antisemitismo de “sal gruesa”, orientado hacia los sectores populares de la sociedad alemana en donde esta tendencia ya estaba anidada de siempre y en donde se redobló a partir de la derrota de Versalles y de la insurrección bolchevique.
Este último sector fue, sin duda el que más tempranamente se integró en el partido hitleriano (procedente del DSP, Deutschsozialistiche Partei (Partido Alemán Socialista) dirigido por Julius Streicher quien difundía sus tesis sobre un complot judío a través de las columnas de su diario Der Stürmer. Fue este sector el que una vez alcanzado el poder provocó distintas oleadas de incidentes callejeros de corte antisemita. 

En cuanto a las SS y al SD no consideraban razonable los temas de la propaganda antisemita de Streicher y de algunos sectores de la “vieja guardia” del partido. El SD no estaba dispuesto a aceptar que los Protocolos de los Sabios de Sión (tal como reconoce Höhne, op. cit., pág. 385–86 y el Untersturmführer SS, Edler von Mildenstein, primer ponente sobre cuestiones judías en el SD, lo calificó simplemente de “patraña” y el Oberscharführer SS Herbert Hagen, experto del SD en asuntos judíos, aludía a los libros de una editorial antisemita como “engendros literarios inocuos, aparte de que se refieren abundantemente a los protocolos de los Sabios de Sión”…) fuera un documento verídico y se cuidaban mucho de distinguir entre la alta finanza judía y el judío de a pie. No es raro que Rainhard Hohm, director del Departamento Central del SD llegara incluso a decir en 1929 que “el antisemitismo era una manía infecciosa” escribiendo un libro sobre esta temática.


Las oscilaciones de la política del III Reich
en relación a los judíos

En una primera fase, inmediatamente posterior a la toma del poder por el NSDAP, tomaron la iniciativa los antisemitas fanáticos partidarios de la tendencia dirigida por Julius Streicher. Se produjeron saqueos de tiendas y agresiones en las calles en los meses de marzo y abril de 1933, los médicos, funcionarios y juristas de origen judío fueron desposeídos de sus puestos de funcionarios en la administración del Estado y en determinados establecimientos se estableció la discriminación racial (en balnearios y teatros, especialmente).  Al año siguiente, esta oleada de agitación cedió y los antisemitas moderados se hicieron con el control de la situación.

En 1935, 10.000 judíos que habían abandonado Alemania en el período de radicalismo antisemita anterior retornaron al país, pero en junio de 1935, esta vez bajo la dirección de Goebels (que había terminado haciendo causa común con Streicher) volvió el radicalismo antisemita. La campaña fue iniciada por Goebels el 29 de junio de 1935 con un discurso incendiario sobre la inferioridad racial de los judíos y la responsabilidad de los intelectuales en burgueses. A partir de ese momento se expulsó a los judíos que militaban en el Frente del Trabajo y varios miles de reclutas de la Wehrmacht debieron de abandonar el uniforme.

El motivo por el que Goebels había iniciado esta campaña no era otro que la preparación del terreno para las Nürenberger Gesetze, leyes raciales de Nurenberg aprobadas el 15 de septiembre de ese mismo año, apenas 75 días después del discurso de Goebels.

Pasada esta crisis se impuso el orden y fue Hermann Goering quien atenuó la tensión. Goering en esa época se mostraba favorable a las tesis más moderadas del grupo nacionalista (segregación en todo, salvo en economía). Por otra parte, era rigurosamente cierto que había que concentrar esfuerzos en la recuperación económica y en la reconstrucción del Reich, por tanto, era preciso olvidarse de algunos problemas que podían desviar esfuerzos y atenciones.

En lo que todas las tendencias del NSDAP, devenido poder único en el Reich, era en que había que solucionar definitivamente la “cuestión judía” y adoptar una posición inamovible y que pudiera mantenerse permanentemente sin más oscilaciones.


De hecho, lo que el SD hizo fue “reformular” el antisemitismo dándole otras coordenadas: para ellos no se trataba de demostrar si había o no “conspiración judía” o si, como sostenía Streicher, masonería, bolchevismo y judaísmo eran la misma cosa, sino simplemente de reconocer que el judaísmo era un cuerpo extraño a la nación alemana y que justo por eso debía ser erradicada su presencia de la vida pública. Höhne resume el texto de un curso sobre la cuestión judía dada a las SS en 1936: “El judío es un parásito. Allá donde se asienta mueren los pueblos. Desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, el judío esquilmó y exterminó a sus anfitriones tan pronto como ocupó el poder. Si nosotros excluimos al judío de nuestro cuerpo nacional no haremos más que defender nuestra vida” (op. cit., pág. 384). La palabra “excluir” tiene un sentido muy diferente a “exterminar”. Tal era la voluntad de las SS y del SD al menos en 1936. Pero existía un problema: ¿Excluir? ¿cómo? Y era aquí en donde aparecían las polémicas y las interpretaciones divergentes en el interior del NSDAP.

Cuando Goebels estimuló las revueltas antisemitas en la calle, las SS se opusieron y el propio diario de la Orden, Schwarze Korps, protestó considerando ese “antisemitismo perjudicial para nosotros” y Höhne añade: “La revuelta en plena calle contra los judíos se les antojó a los jefes SD una insensatez de cerebros toscos”(op. cit., pág. 385). En el ejemplar del Schwarze Korps del 5 de junio de 1935 del 5 de junio de 1935 podía leerse: “El movimiento nacionalsocialista y su Estado se oponen con toda energía a estas manipulaciones delictivas. El Partido no tolera que su lucha por los valores más sagrados de la nación sufra adulteraciones con esas escaramuzas callejeras y esos atentados contra la propiedad”. Höhne comenta: “Los hombres del SD fueron demasiado inteligentes para dejarse arrastrar por la burda propaganda antisemita del partido. Si todo hubiera dependido de ellos habrían hecho barrer hasta el último pasquín antijudío, ya que solamente les interesaba solucionar con frío raciocinio el llamado problema judío”.

Otros folletos antisemitas fueron criticados con dureza por el SD que llegó incluso a ordenar a la Gestapo que retirara de la circulación algún texto antisemita considerado como demasiado burdo, grosero y perjudicial. En concreto, un texto publicado por la editora central del partido era calificado así: “En su enorme exaltación, el autor ve también la obra del judaísmo allá donde fue efectivo un desarrollo natural e intelectual que sin la influencia del judaísmo hubiera tenido las mismas repercusiones”.

Otro personaje de primera fila en el régimen nacionalsocialista, el Standartenfüher SS, doctor Leonardo Conti (de padre italiano y madre suiza, participante en el Pusth de Kapp en su calidad de Freikorps, miembro del NSDAP desde 1923 y uno de los médicos que atendieron a Horts Wessel tras el atentado del que fue víctima y futuro ministro de sanidad del Reich) no dudó en escribir que “condenaba toda clase de odios raciales; los judíos no eran una raza inferior sino diferente” (op. cit., pág. 387).

Como puede verse, los comentarios de este estilo por parte de personajes relevantes del NSDAP de “fidelidad probada” eran abundantes en las circulares internas del SD e incluso en el diario público de las SS y están perfectamente documentadas.


No es raro que esto fuera así: Himmler había hecho de las SS la élite de la sociedad alemana. Incluso la aristocracia consideraba que la Orden Negra era el cuerpo más respetable del NSDAP en el que más a gusto podía sentirse. Así mismo, en los distintos departamentos de las SS, incluso en el Estado Mayor Personal de Himmler figuraban antropólogos, historiadores, científicos sociales exigentes desde el punto de vista cultural a los que no solamente no satisfacían los rudimentarios y toscos panfletos antisemitas, sino que los deploraban. Uno de ellos era el barón von Mildenstein, cuyas actividades en Palestina pronto llamaron la atención de Reinhard Heydrich.

El “Plan Mildenstein”

En otoño de 1934, el diario berlinés del NSDAP Der Angriff, publicó una serie de nueve artículos sobre el viaje a Palestina de von Mildenstein. Se trataba del barón Leopold Itz Edler von Mildenstein, pseudónimo de "Lím", nacido el 30 de noviembre de 1902, de familia católica, ingeniero de profesión que con 27 años se había afiliado al NSDAP (carné 106.678, anterior pues a la eclosión electoral de esta formación en septiembre de 1930) y posteriormente, en 1932, ingresaría en las SS. Tras la Primera Guerra Mundial, von Mildenstein había recorrido Palestina y conocía perfectamente la evolución de los acontecimientos allí a partir de la Declaración Balfour en 1917.

Con el nacionalsocialismo en el poder, von Mildelstein recorrió de nuevo Palestina entre el 26 de septiembre de 1933 y el 9 de octubre de 1934. En recuerdo de este viaje se acuñó una medalla conmemorativa que incluía, ex aequo, la svástica y la estrella de David. La memoria de la expedición fue publicada en Der Angriffen nueve capítulos bajo el título: “Ein Nazi fährt nach Palästina” (Un nazi va a Palestina). Serían estos textos los que llamarían la atención de Heydrich.

En 1935, von Midelstein, harto de las oscilaciones de los dos primeros años en la materia propuso lo que consideraba iba a ser la “solución final al problema judío”: la repatriación de total de judíos alemanes a Palestina, exactamente de 503.000 judíos. La operación chocaba con dos obstáculos:
- el primero era la actitud del Reino Unido que se negaba a una política de puertas abiertas en Palestina (no hay que olvidar que la zona siguió siendo colonia inglesa hasta 1948)- y el segundo la negativa de buena parte de la comunidad judía alemana a abandonar la tierra que les vio nacer para establecerse en un lugar inhóspito del desierto. Y es que no todos los judíos alemanes eran “sionistas”.
En 1935 apenas el 36% de los judíos alemanes había emigrado y la asociación central de los judíos alemanes se negaba a promover más salidas al considerar que los judíos eran tan alemanes como los propios alemanes y que, por tanto, no estaban dispuestos a abandonar aquel territorio que consideraban su patria.


Heinz Höhne reconoce que en aquel momento había “judíos alemanes patriotas” y también “judíos sionistas”. Estos últimos, paradójicamente, no vieron mal la subida al poder de un partido antisemita: pensaban que este episodio marcaba la derrota sobre los “judíos europeizados”, demostraba la inutilidad de los esfuerzos por integrarse en los países europeos y forzaría la emigración, voluntaria o forzosa a Palestina. Para toda una pléyade de escritores judíos, el 30 de enero de 1933 se inauguraba un período nuevo en la historia del judaísmo alemán. ¿Para qué tratar de integrarse y renunciar a la propia tradición si finalmente no era posible ser aceptado como “alemán”? ¿Para qué perder la propia identidad sin ser aceptada en ninguna otra? Y el rabino Joachin Prinz, haciéndose eco de este sentir había escrito: “Deseamos sustituir la asimilación por no nuevo: por nuestra decidida vocación de raza judía y nación judía”.

En síntesis: un sector que no daba la sensación de ser mayoritario en el judaísmo alemán, consideraba que la irrupción de una doctrina antisemita acercaría al grueso de su comunidad hacia las posiciones defendidas por los sionistas. Höhne escribe al respecto: “¡Allá donde sionistas y nacionalsocialistas anteponían raza y nación como módulo de todas las cosas, se debería tender un puente común!”. La cita de la revista de los sionistas alemanes de la época, el Jüdische Rundschau, que acompaña a este texto parece no dejar lugar a dudas: “El sionismo reconoce la existencia del problema judío y desea resolverlo de una forma generosa y constructiva. Con tal fin, quiere ganarse la voluntad de todos los pueblos, sean amigos o enemigos de los judíos, porque esta no es, en su opinión, una cuestión de sentimentalismo sino un problema real cuya solución interesa a todos los pueblos”.

El acuerdo entre hitlerianos y sionistas iba, pues, a redundar en beneficio de ambas partes: unos verían su territorio libre de judíos, los otros cumplirían su sueño de terminar con la Diáspora y retornar a Palestina y, además, por si eso fuera poco, las autoridades del III Reich no preguntarían qué deseaban hacer: simplemente los repatriarían, tanto si eran sionistas como si no.

Esto y no otra cosa era lo que proponía von Mildenstein: despertar en los judíos alemanes el amor por la tierra de la que procedían (op. cit., pág. 390). Heydrich y Himmler adoptaron este punto de vista y encargaron a von Mildenstein la redacción de una ponencia sobre cómo podría llevarse a la práctica este plan. Se creó el Negociado II–112 en el seno del SD y, en rigor puede decirse, que a partir de ese momento, con la bendición de los responsables de la seguridad del Estado, se inició un período de colaboración insospechada entre nacionalsocialistas y sionistas. Un artículo firmado por Ghunter d’Alquen, director del Schwarze Korps, notificó a la sociedad alemana la nueva orientación de la “cuestión judía”: “Tal vez no esté muy lejos la época en que Palestina recobre a sus hijos pródigos perdidos hace más de un milenio” y terminaba: “Nuestros buenos deseos, junto con la benevolencia estatal, les acompañarán”.

Entre 1933 y 1937 emigraron a Palestina 24.000 judíos alemanes. Eran pocos, la mayoría de la comunidad judía se negaba a emigrar. Von Mildenstein, a cargo del proyecto, hizo algo más: promovió cursos, seminarios, campamentos, en los cuales los jóvenes judíos recibían enseñanzas sobre lo que era un kibutz y cómo afrontar las tareas agrícolas en el desierto del Negev. Estos cursos estaban dados por funcionarios sionistas bajo la mirada atenta del SD. Höhne afirma: “Cada éxito sionista fue para los funcionarios del negociado II–112 como un éxito propio y cada fracaso les hizo sentir su propio fracaso” (op cit., pág. 391).

El SD confirmó pronto que una parte sustancial del judaísmo alemán no estaba dispuesto a emigrar a Palestina. Incluso muchos de los que, inicialmente, habían apoyado la causa sionista, luego, daban marcha atrás a la vista de la dureza de las condiciones de vida en aquel territorio que, a fin de cuentas, era un desierto a colonizar rodeado de palestinos que los veían con desconfianza y resentimiento. Para colmo, la permisividad en relación a los judíos que se dio durante el período que se inicia en 1935 y llega hasta el estallido de la II Guerra Mundial, hizo que las asociaciones de judíos no sionistas pudieran difundir sus puntos de vista especialmente entre la juventud contraria a la emigración.

Los progresos de von Mildenstein eran limitados y, sobre todo, sus relaciones con organizaciones sionistas lo habían colocado en entredicho en la jerarquía del nacionalsocialismo. Diez meses después de iniciado el proyecto, en la primera de 1936, debió abandonar la dirección del negociado II–112, a causa de las críticas por mostrarse “excesivamente simpatizante” con el sionismo y tener amigos entre sus filas. Fue sustituido por Herbert Hagen, periodista y Obercharführer SS que había alcanzado cierta fama como eficaz funcionario de la oficina un joven de 30 años nacido en Solingen, el Scharführer SS  Adolf Eichmann. En cuando a Von Mildenstein fue transferido a Asuntos Exteriores en donde sirvió hasta el final de la guerra. Fallecería en 1964.

La trayectoria de Eichmann es, como mínimo, sorprendente y llama la atención que en la biografía que se incluye en Internet se pase de soslayo que fue el interlocutor de la Agencia mundial Sionista para hacer efectivo el plan de repatriación de judíos a Palestina. Se menciona que no tenía particularmente sentimientos antisemitas e incluso que había tenido familiares judíos, una novia judía e incluso que debía “a los judíos su modesta carrera en el campo comercial” (op. cit., pág. 393). Eichmann fue nombrado director de la sección técnica “Organizaciones sionistas”. En poco tiempo leyó de manera exhaustiva todo lo relativo al sionismo, empezando por la obra de Theodor Herzl e incluso aprendió rudimentos de lengua hebrea. En octubre de 1936 publicó su informe Die Arbeit der Zionistischen Weltorganisation (La Organización Mundial Sionista) que pasó a ser una manual de las SS.

En este documento, Eichmann va más allá de donde había llegado von Mildenstein. Si este se había detenido en la repatriación como solución al “problema judío”, Eichmann se plantea las consecuencias de esa repatriación: se formaría un Estado Judío en Palestina que pronto se convertiría en potencia regional. A pesar de que el Reich facilitase la emigración de unos judíos alemanes a Palestina y la repatriación forzosa del resto (algo que satisfacía a los sionistas), lo cierto es que el “judaísmo internacional seguiría siendo el enemigo de Alemania por todos los tiempos y una Palestina fuerte podría representar un factor esencial en su lucha”Para Eichmann, la única posibilidad de retrasar ese momento era que los ingleses contuvieran la posibilidad de creación de un Estado Judío y mantuvieran a Palestina como territorio colonial y parte de su Imperio. Esta era la posibilidad más razonable, pero la oficina de Eichmann tenía claro que no iba a durar siempre y que, antes o después, se produciría un proceso independentista y la consiguiente descolonización del territorio. Entonces reverdecerían los problemas con Alemania.

El resultado de este planteamiento fue intensificar la vigilancia sobre los medios sionistas alemanes especialmente sobre la Federación Sionista de Alemania y sobre el movimiento Hechaluz (el Pionero) que organizaba campamentos de preparación para aspirantes a emigrar voluntariamente a Palestina. Hicieron algo más en la medida en que pertenecían al SD y una de sus funciones era recabar material de inteligencia. Para ello contaba con la inestimable ayuda de Otto von Bolschwingh, el principal agente del SD en Oriente Medio.


Von Bolschwing era miembro del NSDAP a la edad de veintitrés años, y a mediados de los años 20 se estableció en Oriente Medio importando vehículos, cobertura ideal cuando empezó a trabajar para el SD hacia 1937. Eichmann y su superior Hagen le encargaron que informase sobre las actividades de las organizaciones judías asentadas en Palestina. Von Bolschwing hizo algo más: supo de la existencia de una organización secreta judía y, no sólo eso, contactó con ella: laHaganá. Inicialmente, los informes enviados por Von Bolschwing fueron tomados con cierto escepticismo, pero con el paso del tiempo se fueron concretando y generando un interés creciente.

La Haganá (en hebreo ההֲגָנָה, la defensa) era una organización paramilitar judía creada en 1920 como respuesta a los progromos que tuvieron lugar en 1920 en Jerusalén. Posteriormente participaría como liga de defensa en los disturbios de Jaffa en 1921 y en los motines de 1929. El predecesor de Haganá había sido elHashomer (el Guardián) liga de defensa de los primeros kibutz establecidos a principios del siglo XX en Palestina, apenas compuesto por un centenar de miembros cuando la zona pertenecía al Imperio Otomano. A estos siguió la creación de la Legión Judía durante la Primera Guerra Mundial, por Vladimir Jabotinsky.

Cuando el Reino Unido se hizo con el control de la zona, los sionistas tenían la esperanza de poder integrar la Legión Judía como colaboradora de las fuerzas del orden británicas, sin embargo, en 1919 la autoridad ocupante disolvió la organización sin atender a las protestas judías. Poco después, como respuesta, nació Haganá. A la vista de la situación, los británicos toleraron la existencia de la organización y entre 1921 y 1929 la situación en Palestina fue calmada. PeroHaganá era algo más que un grupo de autodefensa: también participó en ajustes de cuentas en el interior de la comunidad hebrea en Palestina (como el atentado contra el judío antisionista holandés Jacob Israël de Haan).


No fue sino hasta 1929 cuando estallaron los llamados “motines árabes” con las masacres de Hebrón y Safed (133 judíos muertos y 116 árabes muertos respectivamente) Haganá ganó fama entre la comunidad judía en Palestina que pasó a agrupar a la mayor parte de los jóvenes judíos de los asentamientos. En 1931, un grupo de extremistas judíos de Haganá se escindió formando Haganá B que más tarde se convertiría en Irgum Tzavai Leumí, liderado por Jabotinsky 


El detonante para la creación de este grupo clandestino fueron los progromos que tuvieron lugar en Jerusalén en 1920 que se prolongaron a Haifa, Hebrón y otros emplazamientos. La función de Haganá fue constituir la autodefensa de los kibutzy de las comunidades judías dispersas y, al mismo tiempo, constituir un sistema de espionaje de la Organización Mundial Sionista. Fievel Polkes, un judío polaco nacido en 1900 tenía a su cargo el sistema de autodefensa judía en palestina. Cuando Otto von Boschwingh envió estos informes al SD, inmediatamente la figura de Polkes llamó la atención de Eichmann quien pidió conocerlo.

El judío viajó a Berlín en febrero de 1937 celebrando un par de reuniones con Eichmann. A continuación fue Eichmann quien viajó a Palestina a invitación de Polkes. En el curso de estas reuniones quedó claro que el único interés de Polkes era aumentar la inmigración judía a Palestina para garantizar “su tradicional superioridad sobre los árabes” (op. cit., pág. 395) y su intención era comprobar si el gobierno del Reich podía cooperar en esta actividad. El emisario de Haganáprometía proteger los intereses de la política alemana en Oriente Medio. Eichmann aceptó la propuesta globalmente. A cambio, lo único que el Reich tenía que hacer era permitir que los judíos que deseasen salir de Alemania lo hicieran pudiendo llevarse una parte sustancial de su patrimonio y encauzar las salidas solamente hacia Palestina evitando que se establecieran en terceros países


Los responsables del negociado II–112, Hagen y Eichmann, recibieron autorización para aceptar la invitación de Polkes y desplazarse a Palestina del propio jefe del SD, Reinhard Heydrich. Hagen lo haría con documentación falsa como estudiante, mientras que Eichmann pasaría como corresponsal del Berliner Tageblattes. Ambos hicieron el trayecto en el buque Romania llegando al puerto de Haifa el 2 de octubre de 1937. Una nueva revuelta árabe en Jerusalén y la declaración del estado de sitio por parte de los ingleses, frustró el encuentro y la entrevista debió realizarse en El Cairo. Polkes entraría en nómina del SD con un estipendio de 15 libras al mes facilitando informes de situación sobre la emigración a Palestina y las relaciones entre árabes y judíos. Seis meses después de este encuentro, Eichmann quedó comisionado para encauzar la emigración de judíos alemanes a Palestina y nombrado por Heydrich director de la Oficina Central para la Emigración Judía instalada en un viejo edificio propiedad de los Rothschild e incautado por el SD. Höhne da los nombres de los colaboradores que se sumaron al proyecto: “Hans y Rudolf Günther, Franz Novak, Alois y Anton Brunner, Erich Rajakowitsch, Stuschka, Hrosinek, todos ellos estrategas flemáticos e infatigables de la evacuación judía” (op. cit., pág. 397).

El problema lo constituían los judíos austríacos –en torno a 300.000– que en su mayoría carecían de medios económicos para sufragar los gastos de la emigración. La oficina de Eichmann estableció que serían los “judíos ricos” los que deberían pagar con cargo a su patrimonio la emigración de los “judíos pobres”. Heydrich lo expresó con estas palabras: “Lo hemos hecho de tal forma que los judíos ricos dispuestos a emigrar deben abonar una suma determinada a las comunidades religiosas hebreas”. Además, Eichmann facilitó y financió giras de judíos austríacos en el exterior del Reich para que obtuvieran ayuda de las organizaciones de apoyo que posibilitara la migración. 

Complicaciones imprevistas y tensiones insuperables


Estas iniciativas no gustaron al sector que hemos denominado “antisemita radical” del régimen que lanzaron una nueva campaña antisemita en el verano de 1938
. Las columnas de Der Stürmer clamaron para que se expulsara a los judíos definitivamente de la vida económica y para que otros países europeos hicieran lo mismo. Eichmann, puesto en contacto con la redacción del diario de Streicher no logró abortar la campaña, ni siquiera tras hablar con el propio director del diario y con su redactor jefe. Este fue, sin duda, el momento más tenso de las relaciones entre el SD y el grupo de antisemitas radicales que figuraban en torno a Streicher, hasta el punto de que el SD prohibió a Eichmann aceptar más invitaciones procedentes de Streicher. En los meses siguientes, varios acontecimientos fortuitos contribuyeron a que la situación se deteriorase.

El 6 de octubre de 1938 el gobierno polaco, a la vista de que se había producido un tráfico de pasaportes robados de esa nacionalidad, había emitido un decreto invalidando aquellos pasaportes que no recibieran una estampilla colocada únicamente en territorio polaco. La intención del gobierno polaco era desembarazarse de las decenas de miles de judíos de esa nacionalidad residentes en Alemania. Tres semanas después Reinhard Heydrich ordenó que los 17.000 judíos polacos fueran enviados en tren a la frontera germano–polaca, utilizando la excusa del estampillado de los pasaportes como argumento para lo que era una expulsión de facto.

Más grave todavía fue el asesinato cometido el 7 de noviembre de 1938 del tercer secretario de la Embajada Alemana en París, Ernst von Rath a manos de un joven judío de 17 años, Herschel Grünspan. La campaña antisemita iniciada por Streicher continuó desde el Ministerio de Propaganda en lo que se conoció como “la noche del cristal” a raíz de que se rompieron los escaparates y se destruyeron varias tiendas propiedad de judíos en los distritos de Kurhessen y Magdeburg–Anhalt, tras un discurso antisemita de Goebels el 9 de noviembre en el aniversario del “golpe de Munich” ante los veteranos del NSDAP. Von Rath había agonizado desde el 7 hasta el 9 de noviembre falleciendo a las 16:30 de ese día.

Hitler quedó muy afectado por este fallecimiento y no habló como tenía prevista en el acto de la tarde en honor a los muertos en el golpe de 1923, delegando la alocución en Goebels el cual aprovechó la muerte de von Rath para lanzar un alegato duramente antisemita. Es rigurosamente cierto que para un amplio sector de antiguos militantes del NSDAP y especialmente de las SA, el discurso sonó como la oportunidad para tomar la iniciativa y resarcirse de la victoria que las SS habían obtenido en la “noche de los cuchillos largos” el 30 de junio de 1934. De ahí que estos incidentes fueron algo más que una exteriorización del antisemitismo del III Reich. 

Los historiadores coinciden en que Hitler, Himmler, Goering, Heydrich y demás altos mandos de las SS y de los cuerpos de seguridad del Estado se sorprendieron por los incidentes de aquella noche. El general SS Karl Wolf que vio en aquellas mismas horas a Himmler en el propio domicilio particular del führer en la Prinzregentenstrasse explica: “Cuando le pregunté al Führer, tuve la impresión de que no sabía nada sobre tales acontecimientos” (op. cit., pág. 401). Las órdenes fueron: las SS debían mantenerse al margen del progromo y la Gestapo “debía de proteger únicamente las propiedades judías para evitar que fueran saqueadas” (op. cit., pág. 402). La policía restableció el orden público y garantizó la integridad de las propiedades judías y la detención de los saqueadores.

Los datos que están a manos de los historiadores inducen a pensar que éste fue, sin duda, el momento de mayor tensión entre Himmler y Goebels. En los círculos interiores de las SS no se albergaba la menor duda de que el progromo desencadenado por Goebels tenía como único fin hacer fracasar la política de repatriaciones a Israel emprendida por las SS y, tal como declaró el General SS Wolf, así se lo comento su jefe Heinrich Himmler. Sin excepción, los jefes del SD demostraron su repulsa por las acciones de la “noche del cristal”. El director de policía, Von Eberstein prohibió toda participación de las SS en aquellos incidentes calificándolos como “indecencia indescriptible”. El 11 de noviembre le correspondió a Heydrich dar el balance de daños: “815 comercios saqueados, 29 almacenes y 171 viviendas destruidas, 76 sinagogas arrasadas y otras 191 incendiadas, 36 judíos asesinados y otros 36 gravemente heridos, 174 saqueos verificados” (op. cit., pág. 403).


El papel de Goering aquella “noche del cristal” fue también relevante. Acudió inmediatamente a la Cancillería pidiendo al Führer que detuviera el progromo achacando su organización a Goebels, pero Hitler defendió a su ministro de propaganda, recordó la agonía de von Rath. Tanto Goering como Himmler denunciaron que el progromo “había causado daños irreparables al Reich en el extranjero” (op. cit., pág. 403). Finalmente, el 13 de noviembre Hitler ratificó su confianza en Goebels, acudiendo con él a una representación del teatro “Schiller”, dando por concluida la crisis. Sin embargo, la presión de las SS y de Goering hizo que Goebels pagara “su supervivencia a un precio casi prohibitivo. Conservó su puesto, pero se le vedó terminantemente toda nueva intromisión en la política judía”. A lo cual agregó Hitler que Goering era, a partir de entonces la “única autoridad competente” sobre la materia (op. cit., pág. 405).

El último intento de estimular la emigración sionista


Los incidentes de la “noche del cristal” interrumpieron brevemente el plan de emigración a Palestina. Superada la crisis, la primera orden sobre la materia que Goering transmitió a Heydrich (el 24 de enero de 1939) fue taxativa: “reanúdese con todos los medios disponibles la emigración judía”. Heydrich exigió a la comunidad judía de Berlín la presentación diaria de una lista de 70 personas dispuestas para emigrar. En 1939, 78.000 judíos habían abandonado el Reich así como otros 30.000 residentes en Bohemia–Moravia.

El problema, a partir de ese momento, era que el Reino Unido, tras los incidentes árabe–israelíes de 1937 había decidido ralentizar la emigración judía a Palestina. Según el Libro Blanco, publicado por el gobierno británico el 17 de mayo de 1939, durante los siguientes cinco años solamente podrían emigrar 75.000 judíos a Palestina. Polkes y su Haganá combatieron contra esta decisión y constitución una organización secreta destinada a facilitar la migración: el Mossad le Aliyá Bet (Oficina de Inmigrantes), dirigida por Eliahu Golomb. Tal fue el origen del famoso, Mossad, hoy servicio secreto de Israel. Gracias al Mossad se creó una red de confidentes especializados en trasladas clandestinamente a Palestina a miles de inmigrantes judíos centro–europeos. Lo hacían utilizando pequeñas embarcaciones y contaban con el apoyo en el Reich de las SS.

Dos funcionarios del Mossad, Pino (o Pinhas) Guinzburg y Moshe Auerbach entraron clandestinamente en Alemania contactando con las SS y proponiéndoles acelerar la migración. El SD “concedió plena libertad al Mossad” (op.cit., pág. 406). En las semanas anteriores, a raíz de las restricciones impuestas por los británicos a la emigración ésta se había ralentizado. Tras los primeros encuentras de Ginzburg y Auerbach con el SD, Hagen señaló los objetivos en una circular interna: “Fomentar la emigración a toda costa” y, no solamente a Palestina, sino “adondequiera que sea” (op. cit., pág. 406). Los opuestos a esta política eran el ministerio de Exteriores de von Ribbentrop (que veía como la migración creaba fricciones con el Reino Unido) y la Organización Exterior del NSDAP que denunciaba la “aportación de las SS a la instauración de un Estado judío”. El ministerio de exteriores era favorable a la emigración, pero mucho más a la “dispersión del judaísmo” y no a su concentración en Palestina.

Mientras, Guinzburg se instalaba en el local de la Organización Judía de Berlín, en la Menikestrasse para organizar los primeros transportes. Había pactado con Heydrich 400 partidas semanales a Palestina. Pronto fue evidente que el Mossad carecía de recursos suficientes para organizar la emigración clandestina, aun a pesar de lo cual, en marzo de 1939 partió el primer transporte que llevó oficialmente a 280 judíos berlineses a México y, realmente, a Palestina embarcando en el puerto yugoslavo de Susak en el transporte Colocaro. En Corfú embarcaron en otro, el Otrato, que los condujo a Palestina. Poco después se repitió la operación esta vez con 400 emigrantes y luego, un grupo de 500 judíos alemanes llegadas gracias al Mossad a Holanda embarcaron en el Dora. La flota británica en el Mediterráneo repelió estos desembarcos y suspendió como represalia las cuotas de inmigración judía a Palestina.

El 21 de julio de 1939 habían sido interceptados en apenas dos meses 3.507 inmigrantes clandestinos, luego los ingleses capturaron al Astircon 724 judíos y cinco pequeñas embarcaciones más con 297 judíos alemanes y luego otra mayor con 800 más. Paralelamente Heydrich autorizó a Pino Guinzburg a instalarse en los puertos de Emden y Hamburgo desde donde preveía en octubre enviar a 10.000 judíos más. Pero en septiembre había estallado la Segunda Guerra Mundial y ahí murió la política emigración auspiciada por el SD y llevada a cabo por el Mossad. 

Algunas conclusiones


La fuerza de los acontecimientos que se encadenaron en aquellos tensos años hicieron que no todo el régimen nacionalsocialista estuviera de acuerdo en negociar con sionistas (gracias al seguimiento de este episodio de la historia del III Reich hemos podido advertir como ni siquiera en materia de cuestión judía todos los sectores del gobierno alemán compartían los mismos criterios y hemos visto también como, frecuentemente, tales discrepancias dramatizaban la existencia de distintos “grupos de poder” dentro del régimen), pero también demuestran el pragmatismo de las SS cuyo primer proyecto para resolver la cuestión judía consistió en facilitar la formación de un Estado judío en Palestina entre 1934 y 1939. También las SS valoraron lo que podía significar la presencia de ese Estado en Oriente Medio e intuían que podía convertirse en una amenaza para la estabilidad de la zona.

Los incidentes que se habían sucedido en los años 20 y 30 a medida que iba aumentan la emigración judía y los palestinos se veían progresivamente presionados para abandonar las tierras que hasta ese momento habían sido suyas y las restricciones impuestas a la emigración judía a Palestina por los británicos tras los incidentes de 1937, constituyeron los principales obstáculos para el desarrollo de este proyecto. Sin embargo, el SD siguió adelante con él contactando primero con Haganá y luego con el Mossad hasta que, finalmente, el estallido bélico del 1º de septiembre de 1939 llevó al traste todo este proyecto laboriosamente trabajado por el Sionismo y las SS.

Llama la atención constatar que el proyecto del SD era extraordinariamente lesivo para la población palestina y esto contrasta con la solicitud con que posteriormente sería acogido el Gran Muftí de Jerusalén, Amin al–Husayni, en Alemania siendo recibido incluso por el Führer y ayudando al reclutamiento de voluntarios islamistas en las SS. Amin al–Husayni, tío de Yaser Arafat, fue la baza antibritánica jugada por los alemanes mientras duró la guerra en el Norte de África. El hecho de que el Reich durante un período, jugara contra los intereses palestinos (aumentando la presión de la inmigración judía) y luego se aliara con el Gran Muftí de Jerusalén es una cuestión de fechas, de pragmatismo y de razón de Estado. Antes de la guerra la prioridad para el Reich era solucionar la “cuestión judía” facilitando la emigración a Palestina. Entre septiembre de 1939 y la Operación Barbarroja en 1941, tras la victoria sobre Francia y la formación del gobierno de Vichy, la prioridad paso a ser el plan de deportación de los judíos europeos a Madagascar (en aquel momento colonia francesa). Paralelamente al desarrollo de la guerra en el norte de África (1940–42) la prioridad pasó a ser una alianza con las fuerzas anticolonialistas presentes en estos países y, por tanto, con el Gran Muftí de Jerusalén.

Estas oscilaciones demuestran dos cosas: la multiplicidad de tendencias que convivieron con sus tensiones y crispaciones dentro del régimen nacionalsocialista y el carácter pragmático de su política interior y exterior especialmente de la impuesta por las SS y el SD.

La propaganda del consenso climático

Tras dos semanas de bombardeo climático-apocalíptico en Madrid, el COP25 ha terminado en fracaso, como tantas de las anteriores 24 ediciones, con activistas, medios y profetas del final de los tiempos viviendo en un mundo ilusorio ajeno a la realidad. En efecto, y como no podía ser de otra manera, los combustibles fósiles siguen suponiendo hoy el 90% del consumo mundial de energía, exactamente igual que cuando se celebró la Cumbre de Río de 1992. De hecho, desde 1992 la demanda de combustibles fósiles ha aumentado un 54% y las fuentes primarias de energía que no emiten dióxido de carbono (sobre todo hidroeléctrica y nuclear, de las que el ecologismo nunca habla, además de las políticamente correctas solar y eólica) sólo han pasado del 12% al 15% en todo el mundo (Smil, 2019). Por tanto, cualquier pretensión de eliminar en pocas décadas los combustibles fósiles – que han sacado a gran parte de la Humanidad de la pobreza – es una quimera. La energía mundial depende de ellos y eso no cambiará hasta que se produzca una revolución energética que probablemente no esté en energías intermitentes e ineficientes como la solar o la eólica ni, desde luego, en la utilización de coches eléctricos, como absurdamente parecen hacernos creer. La “transición ecológica” sólo sirve para restringir la libertad, encarecer la factura eléctrica y el precio de los coches y servir de coartada para subir los impuestos una vez más.
Sin embargo, este COP25 ha servido para varias cosas. En primer lugar, la selección de pregoneros de extrema izquierda y la imagen de los activistas con el puño en alto ha aclarado a muchos incautos que la cuestión del cambio climático trata más de política que de ciencia, y que el activismo climático y la izquierda radical son conjuntos con una enorme intersección, como explicaría Euler, pues comparten adeptos, ideología y tácticas como el abuso de la mentira y la persecución del disidente. En segundo lugar, las exageraciones y falacias de la obsesiva cobertura mediática han vuelto a poner de manifiesto el obediente seguidismo y la escasísima fiabilidad de los medios en esta cuestión, con alguna brillante excepción. En tercer lugar, las afirmaciones de Sánchez, cuyo historial (verdaderamente extremo) lleva a presuponer que miente por defecto, nos ofrecen un indicio claro de que no es verdad que sólo “un puñado de fanáticos” cuestione el mantra del cambio climático antrópico.
No parece fanático el Premio Nobel de Física Ivar Giaever, que tilda el cambio climático de “pseudociencia” y piensa que “se ha convertido en una religión”, ni el Dr. Kiminori Itoh, de la Universidad de Yokohama, que afirma que estamos ante “el peor escándalo científico de la historia”. Tampoco el Premio Nobel de Física Robert Laughlin, que pide “que mantengamos la calma” porque “no tenemos poder para controlar el clima”, ni los 300 científicos que apoyaron al Profesor Lindzen (Doctor en Física y Matemática Aplicada por Harvard, Catedrático de Ciencias Atmosféricas del MIT durante treinta años y autor principal del Capítulo 7 del Tercer Informe del IPCC) cuestionando las bases científicas de la teoría del cambio climático antrópico y criticando las dañinas políticas propuestas para “revertirlo”, ni son fanáticos los 83 científicos italianos que este verano firmaron una petición a su gobierno afirmando que “las predicciones alarmistas no son creíbles (…) y es científicamente irrealista atribuirle al hombre la responsabilidad del calentamiento”. Sin duda, existe fanatismo e histeria, pero no precisamente en el campo escéptico, donde no utilizan a niños y adolescentes.
Pero es que en una reciente encuesta internacional (Yougov, 2019), y a pesar de la perenne, intimidatoria, invasiva y grotesca propaganda mediática, la proporción de la población que piensa que el hombre es el principal responsable del clima es de sólo el 35% en Noruega o Suecia, el 38% en EEUU, el 40% en Dinamarca, y el 49% en Francia y Alemania. En España, paraíso de los crédulos (o de los desinformados), este porcentaje sube al 69%, sólo superado por Tailandia e India. Preguntados sobre si el cambio climático tendrá un gran impacto en sus vidas, sólo el 11% de la población de los países nórdicos, el 16% de los alemanes y el 24% de los norteamericanos lo piensa.
¿Hay diversidad de opiniones entre los científicos? Naturalmente. Contrariamente a la consigna ecologista, es falso que exista un «consenso» o que el debate esté cerrado. A pesar de la enorme presión para no disentir públicamente, una encuesta de la Sociedad Americana de Meteorología publicada en el 2014 evidenciaba que sólo el 52% de sus miembros creía que el hombre era el principal responsable del calentamiento global, mientras que el 28% contestaba que aún no había suficiente evidencia para manifestarse y el resto opinaba que las causas naturales tenían una influencia significativa o mayoritaria. Esta encuesta también mostraba que los científicos escépticos tenían mucha menor probabilidad de ver publicados sus trabajos. En 2016, con preguntas más sesgadas, el 29% creía que el 80% o más del cambio climático era antrópico, el 38%, entre el 60% y el 80%, y un 33% se dividía entre los que creían que las causas eran naturales o que ambos factores influían de forma pareja.
Fieles a una agenda política que quiere imponer por la fuerza un pensamiento único, los activistas del cambio climático intentan silenciar la diversidad de opiniones para hacer creer que “todos piensan lo mismo menos tú”, vieja táctica de manipulación que explota el miedo del hombre a la soledad y al ostracismo. Esto es lo que pretende la consigna del “consenso”, un concepto proveniente de la política que olvida que la ciencia nunca ha avanzado por votación, sino porque un científico decide cuestionar el statu quo y desafiar una creencia generalizada en su tiempo. Por ello, el famoso Premio Nobel de Física Richard Feynman decía que la ciencia implicaba creer “en la ignorancia de los expertos”.
Saturados por la letanía catastrofista, cada vez resulta más evidente que el cambio climático es una ideología, un proyecto político hostil a la libertad, al progreso económico y al hombre mismo, un caballo de Troya que quiere imponer una sincrética religión mundial con la que controlarnos a través del miedo y la culpa. Su uso de la mentira es masivo: como no me cansaré de repetir, es falso que hayan aumentado los huracanes, las sequías o las inundaciones; es falso que haya un problema de deforestación en la Tierra, y es falso que los mares vayan a engullirnos, pues al ritmo actual tardarán entre 350 y 700 años en subir un metro. Creer que un ligero aumento de temperatura – que está siendo de menos de 0,15°C por década- vaya a tener consecuencias apocalípticas es una elucubración no sostenida por la lógica o por la evidencia empírica, y creer que podemos predecir y controlar el clima del planeta dentro de un siglo cuando no podemos predecir la meteorología local para dentro de una semana resulta tan ridículo como arrogante.
Por cierto, apuesto a que no han leído que, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología, el año 2018 fue menos caluroso en España que el 2017, 2016, 2015, 2014, 2011, 2009, 2006, 2003, 1997, 1995, 1994 y 1989. Esperemos que este invierno no sea demasiado frío, porque el frío causa 17 veces más muertes que el calor en todo el mundo (Guo et al, The Lancet 2015). Sin duda, el frío es mucho más temible. Ah, ¿tampoco se lo habían dicho?
 Fernando del Pino Calvo-Sotelo

martes, 17 de diciembre de 2019

Entrevista a Luis Suárez, por Javier Navascués

Entrevista en exclusiva al historiador Luis Suárez, considerado uno de los mayores expertos en la figura de Franco, que, a sus 95 años de edad, ha hecho el esfuerzo de atender a ECDM
Luis Suárez Fernández es un profesorhistoriador y académico. Fue rector de la Universidad de Valladolidy director general de Universidades e Investigación durante el régimen de Franco. Miembro de la Real Academia de la Historia y de varias universidades del mundo.
Destacan sus biografías de Franco. Sobre todo la que se titula Franco. Crónica de un tiempo, que tiene 4 grandes volúmenes. Antes había hecho otra biografía de Franco en 8 volúmenes
Está considerado al mismo tiempo un gran medievalista y el mayor experto en los Reyes Católicos. Su biografía de Isabel la Católica está considerada un clásico y su libro "Los Reyes Católicos" también. Fue galardonado con el Premio Nacional de Historia en 2001.
En esta ocasión le entrevistamos en exclusiva sobre la figura de Franco. Agradezco la colaboración del historiador Rafael María Molina, gran conocedor de la obra de Luis Suárez, en la confección de las preguntas.
Señor Suárez, usted ha escrito gruesos volúmenes, exhaustivamente documentados sobre el Régimen del General Franco. ¿Cree que se sabe ya prácticamente todo sobre el?
Se sabe prácticamente todo, aunque aún tienen que aparecer algunas cosas, aunque de poca importancia. En lo fundamental los historiadores estamos muy bien documentados. Hay que tener en cuenta que yo he manejado miles de documentos, aunque con el paso del tiempo van incluso aumentando un poco. La historia la hacen los documentos y de Franco tenemos prácticamente todo.
Pero hoy más que nunca se tergiversa su figura...
Ahora estamos viviendo en un momento político en el que se intenta justificar todo lo que ocurrió en los años 30, dándole un sesgo a los acontecimientos como si los malos estuvieran en un bando y los buenos en el otro. Por otra parte hay mucha documentación extranjera sobre Franco, sobre todo alemana y norteamericana y está a disposición de los historiadores, que añade muchos datos y muchos detalles de gran importancia.
¿Qué conclusión se puede sacar de la documentación extranjera?
Que Franco fue un político de éxito, porque habiendo establecido un sistema autoritario, poco a poco fue ganando posiciones en la opinión de la gente, y al final todo el mundo parecía que estaba contento con lo que él hacía.
¿Cómo evitó Franco que España entrase en la Segunda Guerra Mundial?
Manejando con habilidad sus relaciones con Alemania y con Italia y evitando toda clase de compromisos con ellos, y por otro lado acercándose primero a Inglaterra y sobre todo a Estados Unidos. Un documento que a mí me llamó mucho la atención por ejemplo fue uno de 1942. : Cuando los norteamericanos iban a desembarcar en Marruecos, Roosevelt envió una carta firmada por él a Franco, diciendo: “no tiene que preocuparse por nada porque se iba a respetar la neutralidad española”. Esa carta la guardaba Franco en su despacho como una especie de tesoro.
¿Por qué no quiso Franco que España entrase en la Segunda Guerra Mundial?
Él se dio cuenta muy bien del peligro que corría porque la entrada de España en la Guerra Mundial, cualquiera que fuese el resultado, tendrían un resultado perjudicial para España. Si los alemanes ganaban, establecerían un régimen nazi totalitario y no autoritario, como era el suyo. Si ganaban los aliados, los que en la Guerra Civil defendieron a la República se considerarían también vencedores.
Hay un discurso de Churchill ante el Senado del Parlamento inglés que me parece de una enorme importancia. Al acabar la guerra agradece a España el papel que había desempeñado en la misma.  Efectivamente en Gibraltar acogieron a muchos fugitivos, y se les enviaba a su país respectivo.
Incluso gracias a España, salvaron la vida de muchos judíos...
Aunque ahora apenas se menciona y es de una importancia enorme, hubo un gran número de judíos sefardíes que salvaron la vida gracias a la documentación española. En Tel Aviv hay un catálogo de más de 200.000 judíos que fueron salvados precisamente porque se les entregó su documentación española. Eso fue posible porque Alfonso XIII había tenido en 1926 la idea de aprobar una ley que permitía a los sefardíes que lo necesitasen recibir documentación que les convertía o les reconocía como españoles. Se salvaron además otros muchos que no tenían documentación, pero que conseguían llegar a la frontera. Ni un sólo judío se devolvió, todos eran remitidos a campos de refugio y luego remitidos a su país, mediante un acuerdo que se estableció a través de Portugal.
Muchos historiadores hablan del milagro económico de Franco...
También hay que reconocer que el sistema económico, que había experimentado unos daños tremendos a causa de la guerra, fue completamente cambiado y a partir de 1960 España tuvo una economía reconocida y muy valiosa.
Y los logros sociales siguen siendo todavía reconocidos.
Efectivamente, por ejemplo la creación de todo el sistema de Seguridad Social, hoy constituye uno de los elementos fundamentales de España. No es extraño que en el momento de producirse la muerte de Franco la gente tuviera la sensación de que las cosas habían salido bien.
Hay otro aspecto del que no se habla tanto, que es el valor de la religión en el régimen de Franco.
Franco era católico, lo era desde muy joven, pertenecía a la adoración nocturna y cuando era jefe de Estado Mayor iba a Misa todos los domingos y días festivos, como manda el precepto. Y eso fue muy importante porque permitió devolver a la Iglesia lo que había perdido, reparar el daño tremendo que se hizo con el terrible martirio que experimentaron los católicos en España y además su catolicismo influyó en las decisiones políticas de manera muy clara. Cuando hubo un intento de los sectores más totalitarios del movimiento de establecer un orden político conforme a sus ideas, la intervención de la Iglesia fue decisiva y el gobierno unánimemente rechazó las demandas y se entró en el camino de la transición.
Una transición que ya empezó en el propio régimen.
Hoy nos da la impresión de que la transición fue algo que empezó después de la muerte de Franco, cuando realmente la transición empezó en el año 1959 cuando anularon todos los delitos que estaban pendientes desde la Guerra Civil y se empezó el camino hacia el restablecimiento de la monarquía, y acabó con la muerte de Franco precisamente porque fueron las mismas Cortes las que establecieron, sin que se tuviera que producir ninguna elección previa, el sistema del que ahora aparentemente disfrutamos.
A pesar de la situación convulsa de la actualidad...
Para un historiador es muy amargo lo que ahora vivimos, el enfrentamiento entre los partidos es algo que hace un daño terrible. No hay que olvidar que Franco, por ejemplo, a una de las regiones que más favoreció fue a Cataluña. Los catalanes deberían de tener un agradecimiento inmenso a Franco y sin embargo ahora le niegan todo.
Y vuelven a enfrentarse las dos Españas...
A mí me da mucho miedo que volvamos a repetir los errores que nos llevaron a la tremenda catástrofe del año 34, y sé bien lo que digo, el 34 porque todo empezó con la revolución de Asturias y el intento de revolución de Cataluña. Se pudo cortar, pero fue la base para que en el año 36 se iniciara una guerra civil tan dolorosa.
¿Fue más cruenta la Guerra Civil que otras guerras?
La represión en España, en uno y otro bando, fue grave no cabe duda, pero mucho peor fue la de la Segunda Guerra Mundial, la de los vencedores y vencidos. Es algo que conviene tener en cuenta para educar a la gente en el respeto al adversario y el amor al país.
¿Cómo fue evolucionando su manera de ver a Franco?
Yo al principio no era un entusiasta de Franco, pero poco a poco fui adquiriendo una admiración por él. Tuve con él tres entrevistas por razones de mi profesión de catedrático. Tengo de él un recuerdo francamente imborrable. En uno de los papelitos que se conservaban en su despacho, había una frase muy curiosa, una referida a la próxima entrevista con Hitler que decía: Hablaré en gallego, que quiere decir responder a una pregunta con otra pregunta y efectivamente Hitler salió de Hendaya desconcertado. Había disminuido el peligro de que Hitler ocupase España, aunque Hitler estaba decidido a entrar en la península y se llegó a firmar la orden de invasión. Fue en el último momento cuando Serrano Suñer consiguió una moratoria porque se habían producido acontecimientos desfavorables para Alemania, tanto en el Mediterráneo como en los Balcanes, que obligaron a Hitler a cambiar la operación por otra.
¿Franco veía su misión como providencial?
Franco estaba convencido de que todo su buen hacer era gracias a la Providencia, él no se atribuía el éxito. Para él la monarquía tenía que ser la continuación del Régimen.
Franco salvó a la Iglesia del exterminio y él se sentía fiel hijo de ella y muy obediente. Cuando se firmó un tratado cultural, el Papa Pío XI vio un peligro de que España se dejase influir y envió una especie de órdenes al nuncio y a los obispos españoles. Franco inmediatamente rompió ese acuerdo cultural y lo tiró a la basura.
La Iglesia fue perseguida por el bando republicano de una manera tremenda, como ahora se reconoce en las canonizaciones de los mártires. También hay que tener en cuenta que Franco devolvió a la Compañía de Jesús su legitimidad y sus posesiones. Los jesuitas le nombraron cofundador. Es una condecoración que muy poca gente ha conseguido en este mundo.
¿Qué otros logros podemos destacar de Franco?
Además de la obra social, las infraestructuras, levantar la economía etc., hay que destacar lo que progresaron las universidades. Es algo que viví directamente, pues yo fui estudiante, ayudante adjunto de catedrático, catedrático, vicedecano, decano y rector. Vi como la universidad en España progresaba de una manera increíble. Ojalá ahora se mantuviesen las universidades con el mismo nivel.
El régimen fue muy eficaz evitando el paro...
No había prácticamente paro cuando se puso en marcha el plan de estabilización. Franco puso a los ministros una condición: no podía aumentar el paro. En aquel momento el paro estaba solo en 30.000 personas. Y efectivamente no creció el paro.
¿Se puede comparar en cierta manera el régimen de Franco con la época de los Reyes Católicos?
En cierta manera sí, y hay que tener en cuenta que en la propaganda del régimen la época de los Reyes católicos aparecía como un ideal a  emular. Con Franco se vivió el Reinado Social de Cristo y la religión estaba muy presente en toda la sociedad.
Para concluir,  ¿podemos afirmar que Franco no fue un dictador?
El régimen de Franco era un régimen autoritario, no una dictadura. El autoritarismo es lo inverso del totalitarismo, que inventa Lenin. En el totalitarismo el partido es dueño de todo y el gobierno no es otra cosa que el instrumento del partido, mientras que en el autoritarismo el Estado lo es todo y los partidos tienen que someterse.

La verdadera historia del Che

Ernesto Guevara de la Serna predicó y practicó el odio como factor de lucha. Despreciativo de las distintas razas y culturas, escribió
“Los negros, los mismos magníficos ejemplares de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias al poco apego que le tienen al baño”. Sobre los indios anotará “en este tipo de trenes hay una tercera clase destinada a los indios de la región… es mucho más agradable el olor a excremento de vaca que el de su similar humano… la grey hedionda y piojosa… nos lanzaba un tufo potente pero calentito”.”
A los aborígenes mexicanos los definió como “la indiada analfabeta de México”. Sobre el campesinado boliviano subrayó “son como animalitos”. Ni su mujer, Hilda Gadea, se salvó de sus humillaciones “Hilda Gadea me declaró su amor en forma epistolar y en forma práctica. Yo estaba con bastante asma, si no tal vez la hubiese cogido… lástima que sea tan fea”.
La homosexualidad será por el Che castigada en los campos de concentración que él dirigía en Cuba y definió al homosexual como un “pervertido sexual”. Por su condición de asesino serial se autodefinió como “una máquina de matar”; por su fanatismo enfermizo sostenía que la moderación es una de “las cualidades más execrables que puede tener un individuo”; se consideraba a sí mismo como “todo lo contrario a un cristo” y confesó sentir un profuso “odio a la civilización” a la vez que enseñó que “la más fuerte y positiva de las manifestaciones pacíficas, es un tiro bien dado a quien se le debe dar”.
El Che contribuyó a instalar en Cuba el más prolongado y brutal totalitarismo de la historia moderna en América e intentó llevar adelante golpes de estado en el África y conspiró también contra presidentes democráticos de la Argentina y Bolivia.
Desde muy joven, Ernesto Guevara de la Serna forjó un temperamento duro, cruel, temerario y acarreó una extraña propensión al suicidio (tendencia que de alguna manera materializó). Predicó y practicó el odio como factor de lucha (sin tener muy en claro contra qué ni contra quién luchaba).
En sus escritos y alocuciones se advierte un notable desprecio por los negros, los indios, los bolivianos, los homosexuales (a quienes confinó en campos de trabajo forzados), los cubanos, sus propias esposas (se casó dos veces) y hasta por los guerrilleros de su propia tropa, a quienes no vacilaba en fusilar ante la menor desavenencia. Combinaba su desprecio por la vida (propia y ajena) con un humor sarcástico y elegante heredado por su educación aristocrática.
Lector voraz, ajedrecista intuitivo, provocador contumaz, comunista tardío y fusilador sistemático (los muertos en su haber se cuentan en centenas) son algunos de los tantísimos rasgos de este popular y a la vez desconocido personaje.
Por su multifacético rol contó con varios apodos: “El Chancho” (dada su enemistad con la higiene personal); “El Carnicero de la Cabaña” (en honor al campo de exterminio en “La Cabaña” que él comandó); “El Canalla” (tal como se acostumbra a llamar a los hinchas del club de fútbol “Rosario Central”, al que él adhería); y “Che Guevara” (tal como mundialmente se lo conoce).
Promocionado como un inmaculado prócer en la Cuba castrista, el Che contribuyó a instalar en la isla el más prolongado y brutal totalitarismo de la historia contemporánea de las Américas, intentando además llevar adelante infructuosos golpes de estado en el África y Latinoamérica, incluso conspirando contra presidentes democráticos de la Argentina y de Bolivia.
Muchos de sus acólitos lo veneran alegando que “el Che murió por un ideal”. Argumento efectista aunque falaz, puesto que lo trascendente en Guevara no es que “haya muerto por sus ideas” sino que haya fusilado a mansalva por imponerlas. No murió “en defensa de la paz”, ni de “la libertad”, sino atentando contra estos valores. Lo esencial en Guevara no es cómo murió, sino cuánto mató (y ordenó matar) cuando vivió y con qué objetivos póstumos llevó adelante tamaña masacre.
Pero ocurre que existe una curiosa tendencia a juzgar los ídolos de izquierda en función de sus objetivos (supuestamente nobles) y no por sus resultados (comprobadamente desastrosos), que en definitiva son lo único importante.
El presente libro es la biografía que destruye la historieta del Che Guevara “filantrópico y justiciero” para dar paso al Che Guevara real.Con este documentado trabajo, ha muerto el “santo laico” y ha nacido el Canalla.

viernes, 13 de diciembre de 2019

La dentadura del Caudillo: su otra cruz

El Generalísimo sufrió en Julio de 1974 su primera trombosis, la cual supuso el principio del largo y lento caminar hacia su fin natural, en el que fue, como siempre y en todo, un incuestionable ejemplo.
Hasta ese instante su salud había sido legendaria. Así, por ejemplo, durante toda la Cruzada el Caudillo no se vio aquejado de enfermedad alguna a pesar de sus constantes desplazamientos por la geografía española en condiciones más que austeras y duras; para qué hablar de las tensiones propias de sus gravísimas responsabilidades. Durante tal periodo fue siempre atendido por el doctor Carlos Cuervo, adscrito a su Cuartel General, que consiguió mantener a Franco sin un sólo problema de salud hasta el fin de la guerra; algo que se consideró providencial. Sólo en el último día de la contienda, precisamente el de la Victoria, cuando Franco redactó el famoso parte que la daba por finalizada, estaba aquejado por una aguda amigdalitis --que el doctor Cuervo trató con sulfamidas-- con fiebre de hasta 40º que le mantenía postrado en cama.
Pero, si legendaria fue su salud, como hemos dicho, heroica fue su voluntad, pues pocos saben que Franco soportó durante toda su vida, con una resignación y valor incuestionables, graves, incómodas y dolorosas afecciones bucales. Precisamente esas que tanto nos disgustan y dislocan cuando las padecemos incluso con los medios de que hoy disponemos para hacerles frente.
Franco había sufrido en sus tiempos de África la extracción de varias muelas; y ello por procedimientos de los de entonces, ojo al dato.
Consta que durante la II República sus problemas bucales no hicieron sino consolidarse.
También, que durante la guerra fueron los bucales los únicos males que padeció, a los que tuvo que enfrentarse el doctor García de la Cruz, odontólogo de Salamanca.
En 1940, recién terminada la contienda, el doctor Vicente Gil tomó el relevo del doctor Cuervo, pasando a ser el médico personal del Caudillo hasta su muerte. Tanto Gil, que era muy amigo del médico titular de El Pardo, el doctor Juan José Iveas, como éste, recomendaron a Franco para sus problemas bucales al doctor Jacobo Sherman, de origen judío.
El 4 de Octubre de 1942, Franco visitó por primera vez la consulta del doctor Sherman en Madrid, acompañado por Gil e Iveas. El doctor Sherman apreció la mala situación de la boca del Caudillo --le faltaban algunas piezas, le sobraban otras y tenía algunas infecciones graves--, iniciando su tratamiento que se prologaría hasta 1950, consiguiendo una notable mejora. En Junio de tal año, Franco sufrió una grave afección de porfinuria --excreción urinaria de porfobilinógeno característica de porfiria aguda, que da origen a una orina de color rojizo, afección originada por mal funcionamiento del hígado--, llamándose para que le examinara al doctor Carlos Giménez Díaz, ya muy famoso por entonces, quien consiguió hacer remitir la enfermedad.
En 1954 volvieron a intensificarse los problemas bucales, teniendo el doctor Sherman que extraerle varias piezas sustituyéndolas por otras de oro. Por recomendación de Sherman, el doctor Iveas se especializó en Estomatología en 1956 para que le ayudara a atender al Caudillo. En 1959, año en el que Franco sufrió una leve gripe, Sherman tuvo que actuar de nuevo sobre varias piezas dentales.
En Diciembre de 1961 falleció Sherman, siendo sustituido por Iveas, para entonces ya experto estomatólogo. En 1962, teniendo Franco setenta años, le faltaban catorce piezas y varias de las sustituidas por Sherman requerían nuevas actuaciones. En Agosto de ese mismo año sufrió una fuerte caída mientras pescaba en el "Azor" en San Sebastián, con tan mala fortuna que fue a darse con la boca en una barandilla, dañándose gravemente la ya de por sí delicada dentadura, su punto más débil.
Fue en 1964, cuando el doctor Gil diagnosticaba a Franco el comienzo del Parkinson, cuando Iveas tuvo que extraer a Franco alguna pieza dental más.
Para 1966 la dentadura de Franco iba de mal en peor, pero gracias a los cuidados del doctor Iveas mejoró, de forma que para 1970 sólo hubo que intervenirle una vez en la boca. Sin embargo, en 1971 sufría de nuevo una grave infección bucal.
En 1972, con ochenta años y apreciándose ya un evidente deterioro físico del Caudillo, la boca no cesaba de crearle problemas; sólo le quedaban ya siete piezas dentales originales. A partir de 1973, dos años antes de su muerte, con los problemas de salud in crescendo, la boca del Caudillo siguió martirizándole. En Abril hubo que extraerle varias de las pocas piezas que le quedaban. En Mayo se le declararon dos serias enfermedades bucales --una candidiasis y un exantema fijo medicamentoso-- que le produjeron fuertes dolores que soportaba con gran estoicismo y paciencia; ambas enfermedades fueron superadas por el tratamiento del doctor Lucas Tomás.
Como hemos dicho al principio, el 9 de Julio de 1974 Franco sufrió su primera trombosis. Tras la entrevista con el Príncipe el 19 de Julio el Caudillo sufría una grave recaída en sus dolencias bucales que obligaron al doctor Iveas a extraerle, el día 23, dos de las tres únicas piezas dentales originales que le quedaban en una operación delicadísima y de alto riesgo debido al ya de por sí delicado estado de salud del paciente, no obstante lo cual, a su término, Franco, haciendo alarde de su acendrado sentido de la responsabilidad, no dudó en asistir a la corrida de toros de la Beneficencia a fin de evitar excesivos rumores sobre su salud.
A partir de aquí, los problemas bucales fueron los menores, pues cedieron protagonismo a los que en unos meses le llevarían a la sepultura.
Francisco Bendala

lunes, 9 de diciembre de 2019

50 años de mentiras apocalípticas

-1966: El petróleo desaparecerá en diez años.
-1967: Pronóstico de hambruna terrible para 1975.
-1968: La superpoblación se extenderá por todo el mundo.
-1969: Todos desaparecerán en una nube de vapor azul en 1989.
-1969: Peste mundial, contaminación abrumadora, catástrofe ecológica, colapso virtual del Reino Unido a fines del siglo XX.
-1970: Edad de hielo en el 2000.
-1970: Los ciudadanos de las grandes urbes requerirán máscaras de gas para 1985.
-1970: La acumulación de nitrógeno hará que toda la tierra sea inservible.
-1970: La contaminación en descomposición matará a todos los peces.
-1970: ¡Abejas asesinas!
-1970: El mundo ya ha utilizado todos sus recursos naturales.
-1970: Océanos muertos en una década.
-1970: Estados Unidos sujeto a racionamiento de agua en 1974 y racionamiento de alimentos en 1980.
-1971: Nueva edad de hielo que llegará en 2020 o 2030.
-1972: Nueva edad de hielo para 2070.
-1972: Al borde del agotamiento y escasez de oro, estaño, petróleo, gas natural, cobre y aluminio.
-1972: Petróleo agotado en 20 años.
-1974: Los satélites espaciales muestran que la nueva edad de hielo se acerca rápidamente.
-1974: ¿Otra edad de hielo?
-1974: El agotamiento del ozono es un gran peligro para la vida.
-1975: El mundo se enfría y con una disminución drástica en la producción de alimentos.
-1976: Consenso científico del enfriamiento planetario, hambrunas inminentes.
-1977: El Departamento de Energía dice que el petróleo alcanzará su punto máximo en la década de 1990.
-1978: Sin fin a la vista a la tendencia de enfriamiento de 30 años.
-1980: La lluvia ácida mata la vida en los lagos.
-1980: Pico de petróleo en 2000.
-1988: Sequías regionales en la década de 1990.
-1988: El principal experto mundial en clima pronostica que Manhattan estará bajo el agua para 2018.
-1988: Las temperaturas en el Distrito de Columbia alcanzarán niveles récord.
-1988: Las islas Maldivas estarán bajo el agua en 2018.
-1989: El aumento del nivel del mar destruirá a las naciones si no se hace nada para el año 2000.
-1989: La Decimosegunda Avenida de Nueva York estará bajo el agua para 2019 (no lo es).
-1989: La ONU advierte que naciones enteras se borrarán de la faz de la Tierra para el año 2000 por el calentamiento global.
-1996: Pico de petróleo en 2020.
-2000: Los niños no sabrán qué es la nieve.
-2000: Las nevadas son ahora una cosa del pasado.
-2002: Pico de petróleo en 2010.
-2002: Hambruna en 10 años si no dejamos de comer pescado, carne y lácteos.
-2004: Gran Bretaña será Siberia para 2024.
-2005: Manhattan bajo el agua para 2015.
-2005: Cincuenta millones de refugiados climáticos para el año 2020.
-2006: ¡Súper huracanes!
-2008: El ártico estará sin hielo para 2018.
-2008: El genio del clima Al Gore predice el Ártico sin hielo para 2013.
-2009: El genio del clima del Príncipe Carlos de Inglaterra dice que tenemos 96 meses para salvar el mundo.
-2009: El primer ministro del Reino Unido dice que hay 50 días para “salvar al planeta de la catástrofe”.
-2009: El genio del clima Al Gore mueve la predicción de 2013 del Ártico sin hielo a 2014.
-2011: Washington Post predice que las flores del cerezo florecerán en invierno.
-2013: Sin hielo el ártico para 2015.
-2014: Solo 500 días antes del “caos climático”.

-2019: “A ver, Greta, necesitamos que los convenzas de que realmente va a suceder esta vez”.

UNA GRETA THUMBERG EXTREMEÑA TRANSEXUAL

Reconozco que no me lo podía creer y conocí la noticia por casualidad: una niña de ocho años había dado un “discurso viral” en la Asamblea de Extremadura” reivindicando el “derecho a ser felices”. ¿Cómo negarle a un niño ese derecho? El problema era que el niñ@ que decía estas palabras era… transgénero. Había nacido niño, pero se comportaba como una niña y quería ser una niña, así que su madre peleó y batalló para que lo fuera. Era la confirmación de que, en la modernidad, la locura es la ración más habitual a consumir. Porque no estamos hablando de “derechos” sino de locura.

Intento encontrar en Google más noticias sobre esta precoz transexual. Hay muy poca cosa. Supongo que los “hábiles” políticos del parlamento de Extremadura quisieron aprovechar el “desembarco” de Greta Thumberg en España para generar un fenómeno regional similar. ¿Quién no va a creer en el “cambio climático” si hasta una niña “sabe” lo candente de la cuestión? ¿Quién no va a querer que un niñ@ sea feliz?

Como siempre los padres tienen algo que ver en todo esto. Creo haber leído que la madre de la niña es “educadora social” y que anda pontificando sobre transexualidad infantil en colectivos gays. Como los padres de Greta, actores en busca de buenos papeles… para su hija, la madre de est@ transexual extremeñ@ no se preocupa por ocultar el rostro de una menor, sino que quiere convertirl@ en icon@. Me recuerda a esas madres que acuden a los castings con un niño porque es tan guapo y es tan buen actor que podría ser una nueva Shirley Temple o un Macaulay Culkin o un Haley Joel Osment (el de “a veces veo muertos”), o aquellos otros padres que, desde muy niños apuntan a sus hijos a una Escuela de Fútbol porque quieren hacer de ellos un jugador de primera división. Que destaque dando patadas a un balón o diciendo “soy Edu, feliz Navidad”, antes que estudiando o aprendiendo un oficio. De gente así, convertidos en adolescentes, se nutren ciertos programas de televisión, los “sálvames” y el Gran Hermano: gentes que convierten su intimidad en espectáculo.

Todo padre tiene derecho a buscar el mejor futuro para sus hijos y, sobre todo, la obligación de sacrificarse por ellos: pero es más cuestionable que los padres tengan el proyecto de vivir de los hijos a costa de convertirlos en unos freakys. Porque, no me negarán que Greta Thumberg, definida como “activista ecológica”, es una freaky de tomo y lomo. Y, en cuanto a esta niña de Extremadura, su madre ha logrado hacer de ella un “fenómeno viral”.

Leo en El Diario (que es uno de los pocos medios que se ha ocupado de la madre más que de la hija: “A Anabel Pastor no deja de sonarle el teléfono en la mañana de este miércoles”. Ana Isabel Pastor es la madre del niño transexual que nació varón y que ahora es mujer. Buscando por Internet he encontrado, finalmente, una noticia de hace dos años de El Periódico de Extremadura en la que la misma Ana Isabel Pastor había campaña para el cambio de sexo de su hijo. Decía que “Elsa” era una niña porque jugaba con muñecas y siempre ha querido ropas de niña”… Esto ocurría cuando el hijo de Anabel Pastor tenía ¡seis años!

Probablemente, todo se hubiera enderezado con terapia psicológica (tanto para la madre como para el niño), sin embargo, se optó por la vía más complicada para todos -y debió optar la madre, porque el niño desconocía (y sigue desconociendo) las implicaciones de su decisión.

Leo en El Diario una noticia que me parece escalofriante: “Desabastecimiento de fármacos para transexuales”. Al parecer, desde principios de diciembre de 2016 escasean en las farmacias los dos medicamentos para que los cambios de sexo se mantengan: las inyecciones de testosterona Testex Prolongatum 250 mgr y las pastillas de estrógenos Meriestra. Una trans madrileña decía al mismo informativo: “La principal consecuencia es el caos inicial, nadie tenía información al respecto o era confusa”. Por lego que sea en la materia, me da la sensación de que, si los trans no se administran estos fármacos, su sexo vuelve a lo que era originariamente, salvo que se hayan entrado en el quirófano para realizar las más siniestras operaciones, en el fondo, castraciones.

He conocido a trans de treinta años que, todavía a esa edad tenían dudas sobre cuál era su sexo. Unas mañanas se levantaban y se vestían de hombres y otra de mujeres. También he conocido a travestidos hormonados y operados que, un buen día decidieron que querían volver a ser hombres, así que, nueva entrada en quirófano y más fármacos para revertir sexo quedando sus cuerpos, literalmente, destrozados y deformados. Desde esa época, tengo la sospecha de que esos “problemas personales”, hubieran podido resolverse mediante terapia psicológica, en lugar de dar la palabra a una industria farmacéutica en busca de nuevos beneficios y a cirujanos estéticos con ganas de ampliar clientela.

Nacemos varones o hembras. De momento, no lo decidimos nosotros, ni nuestros padres: lo decide la naturaleza. El que el proceso de sexualización de algunos no sea perfecto y que el sexo mental no encaje completamente con el sexo físico en algunos casos, es un trastorno clínico como otro cualquiera, a veces físico y hormonal, en otros mental y, a veces sociológico (inducido por terceros)Pero la infancia es un período excesivamente temprano para saber lo que se quiere ¡y mucho más en materia de sexualidad! Incluso la adolescencia posterior, un período de maduración de tendencias interiores y de cambios radicales, no es el mejor momento para elegir nada y menos el sexo.

Mis nietos son, como todos los niños de hoy, caprichosos. Tienen 5 y 3 años. Todos hemos sido así a esa edad. El problema es que, mis padres no me daban todo lo que quería y lo que pedía. Unas cosas porque no estaban en su mano, otras porque eran caprichos de crío. Si les pedía para Reyes el “Castillo del Cid” me lo compraban y si al año siguiente quería “la calle del Oeste”, tenía por cierto que iba a ser mía. Pero en la carta a los Reyes Magos había otras muchas cosas que jamás tuve y que les agradezco que no me regalaran como lección: 1º en la vida no se puede tener todo lo que uno desea y 2º en la vida hay cosas que ni siquiera vale la pena tener. A causa de esas lecciones es por lo que todavía hoy mis ojos de humedecen cuando pienso en mis padres y cómo les echo en falta.

Conociendo la infancia es fácil suponer lo que ha pasado con este niño extremeño. Acaso su madre quería tener una niña… y tuvo un niño. Quizás fue que educó al niño como niña o que éste tenía una tendencia innata a jugar con juguetes de niña. Por lo que leo en la red estos extremos no están aclarados. Bien, lo primero de todo, obviamente, es que cada niño es como es y cada niño merece un respeto, el que nadie se burle de él y el que en el colegio no sufra bullying ni nada parecido (que no era el caso del niño extremeño). Eso nadie puede negarlo y el respeto a la libertad de opción y a la dignidad humana es un avance de la civilización.

Comentando esta noticia con unos amigos el sábado pasado, resaltábamos que casi todos llevábamos corrección ocular, alguno audífono, otros dentaduras nuevas e incluso alguno plantillas para los zapatos… Ninguno de estos adminículos o servicios los cubre la Seguridad Social, por mucho que sean vitales, pero, desde que durante el zapaterismo las operaciones cambio de sexo se generalizaron, aquí un sector de la población cambia de sexo como de camisa, con una frivolidad pasmosa y a cuenta de la seguridad social.

El discurso de la niña fue peripatético, acabó con un “No permitan que nadie os arrebate la felicidad”… Al parecer, la felicidad consiste en elegir el sexo a los seis años sin ser consciente de lo que ello implica. Me alegro de que mi nieto a esa edad sólo pida confites.

Finalmente, dos líneas sobre la explotación de la infancia. A Greta Thumberg se le ha unido, la niña extremeña, otra niña chilena que dio un discursito en Cádiz sobre la situación de su país en octubre de este año en el 34º Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz, una niña indígena en México orgulloso de reivindicar a sus antepasados indígenas (los que arrancaban el corazón de otros niños colocados en el altar de sacrificios) y varios más por el estilo, hasta el punto de que en algunos países se ha tenido que prohibir la utilización de niños en “campañas publicitarias o políticas”. El que, para excitar la vena emotiva y sentimental de las poblaciones se recurra a niños, me parece, sencillamente, repugnante, sea cual sea la causa que se defienda.

Aquí harían falta leyes similares y cursos en los que los padres aprendieran lo que es un capricho de lo que es un deseo firme de un crío; lo que es una necesidad, de lo que es un estado ánimo transitorio; sobre las diferencias entre biología y psicología; sobre el valor de decir “NO” a los hijos como mis padres me lo dijeron tantas veces sin que nunca haya sentido disminuido lo más mínimo el amor y el cariño que sentí hacia ellos. Y es que, a fin de cuentas, los padres de hoy no saben decir “NO” a sus hijos de seis años en algo tan drástico como un cambio de sexo. Y ni siquiera podría aceptarse descargando la última actualización del sentido común.

Por cierto, decía la madre que lo peor que le puede ocurrir a su hija es que Vox siga creciendo. ¿Formará también parte la susodicha del "cordón sanitario" contra Vox? ¿Será la niña trans un enésimo elemento de la política de contención de Vox? No lo sé. Es, de lo que no me cabe la menor duda es de que se trata de una víctima, aunque me resulte mucho más difícil decir de quién.


ENTREVISTA a José Ignacio Irusta, exlíder de Falange Vasconavarra

  ENTREVISTA a José Ignacio Irusta, exlíder de Falange Vasconavarra: «Algunos contribuimos bastante al fin de ETA en 2010» 25 de noviembre d...