jueves, 5 de diciembre de 2019

Una granada contra los menas

Que Vox es un partido democrático como otro cualquiera que irá creciendo a poco que sepa defender los intereses de los conservadores que ya no se sienten representados por el PP y los intereses de los trabajadores distanciados cada vez más de la izquierda marciana, es algo que cualquier observador objetivo acepta. De hecho, si Pedro Sánchez optó por el absurdo remedo del “Frente Popular Imposible” desde la mañana del 11 de noviembre, en lugar de por la “gran coalición” que exigía la lógica política y era capaz de entender cualquier que haya descargado la última actualización de sentido común político, fue porque una entente PP-PSOE, hubiera llevado a Vox a la frontera de los 100 diputados en apenas unos meses.

Como se sabe, el drama de la izquierda europea es que ya no tiene trabajadores europeos: sus votos proceden de la masa de “progres bo-bos”, de la inmigración, de las minorías de género y de los colgadetes que aspiran a la legalización del porrito, amen de okupas, abortistas, partidarios de la eutanasia, y demás “tribus progres”, pero trabajadores, lo que se dice “clase obrera”, eso ya no está en la izquierda, ni se le espera. Es más, desde los 90, las políticas más antiobreras han llegado de la izquierda. No es raro que el partido socialista haya desaparecido por completo en algunos países y en otros esté completamente desdibujado. En España, la contradicción es todavía más flagrante porque el partido en cuestión, el PSOE, incluye el calificativo de “obrero” que, en esto del nombre, es como “Podemos”, un “me llamo, pero no soy”. Porque a la ausencia de “obreros” en el PSOE se une la impotencia (el “no poder”) de Podemos a la hora de aplicar reformas (lo que, si llega a concretarse el gobierno de la izquierda marciana, se evidenciará desde el momento en que, como en Grecia, Podemos acepte lo peor del neoliberalismo y del capitalismo salvaje sin rechistar).

Lo que más teme la izquierda, no es que Vox crezca con votos del PP, sino que lo haga con votos procedentes de la izquierda. Hasta las penúltimas elecciones, el discurso de Vox iba en esa dirección: antiterrorismo, antiabortismo, antiindependentismo. Poco más. Pero en las del 10-N se evidenció que, mientras el antiterrorismo desaparecía prácticamente, del antiabortismo se hablaba poco, prevalecía el antiindependentismo y la reforma del Estado, aparecía el tema del antiinmigracionismo y, como resultado de todo ello, se producía un avance espectacular del partido de Abascal.

¿Qué había ocurrido? Los analistas tardaron poco en confirmar la evidencia: los nuevos votos de Vox, no procedían del PP, partido que, por lo demás crecía a expensas de Ciudadanos, sino de zonas obreros en donde el “voto del rechazo” ya se había manifestado antes en Podemos. Ahora lo hacía en Vox: es la confirmación nuevamente de la “teoría de la herradura” según la cual, los votos se trasvasan más fácilmente entre los extremos de una herradura que en dirección a su centro, por la sencilla razón de que los extremos están más próximos uno al otro. Y cuando decimos “extremos”, no nos referimos a los radicalismos políticos, sino a los partidos situados allí donde las dos patas del sistema terminan.

La “izquierda marciana” de este país, encabezada por el PSOE, seguida por la banda del chepa con coleta y con el pelotón de los independentistas, labró enseguida su nueva estrategia: “Vox marca la línea y marca objetivos, los ultras disparan”. No es que el partido de Abascal esté formado por camorristas ni pendencieros, es que sus consignas excitan a sectores de la población, particularmente juveniles, que atacan de manera violenta a los objetivos marcados en sede parlamentaria por Vox. Así pues, Vox, sería el “responsable moral” de cualquier protesta contra la inmigración que superara los límites de la legalidad. Y eso implicaba directamente seguir la “doctrina del cordón de seguridad” para contener a Vox. Algo que ya se hizo en 2003 con el “Pacto del Tinell” y que mantuvo aislado al PP durante dos legislaturas.

El problema es que en España no existen “ultras” capaces de realizar acciones violentas, ni siquiera con voluntad de realizarlas. Ignoro lo que habrá ocurrido con los skins que serían los más predispuestos a estas prácticas. Así pues, las acciones violentas contra las que puedan apoyarse la “doctrina del cordón de seguridad” solamente pueden revestir el rasgo de “acciones provocadoras” (realizadas por sujetos o sectores que aspiren a victimizarse), “acciones de bandera falsa” (realizadas por servicios de seguridad, del Estado o particulares, al servicio de la “izquierda marciana”), o bien por grupos de ultras aislados sin ningún tipo de relación con Vox. Hay una cuarta posibilidad a excluir: precisamente la sostenida por la “izquierda marciana”: que Abascal y los dirigentes de Vox sean los “autores intelectuales” de este tipo de acciones.

No es de extrañar que, cuando ayer 4 de diciembre, alguien lanzó una granada de entrenamiento contra un centro de Menas de Hortaleza, Rufián el primero y detrás todos los capitostes “marcianos” (con la Maestre a poca distancia), responsabilizaran a Vox de la “hazaña”. El propio ministro de Chueca, entre copa y copa, asumió también la nueva doctrina. A fin de cuentas, así es como durante décadas, el gobierno alemán ha logrado detener los avances de los, más o menos, neo-nazis. Para los informativos de La Sexta, la acción ponía de relieve el crecimiento de los ultras en España, para El Paísera una muestra de “fascismo” ante el que había que estar vigilante.

Hablando de vigilantes: los que pusieron en fuga al individuo que lanzó la granada lo describieron, simplemente, como “magrebí”.Al publicarse esta noticia (verla en periodistadigital, entre otros medios), El Mundo intentó desviar la sospecha resaltando que la granada era “de origen ruso”, añadiendo la hipótesis de que “el autor era miembro de una banda latina”. Cualquier cosa antes que responsabilizar a un magrebí de la acción…

Hasta aquí la noticia, la elaboración ideológica de la izquierda extraterrestre y la triste realidad. Pero hay un detalle que no debemos perder de vista: el Centro de MENAS de Hortaleza.

En Internet encontraréis información a porrillo sobre este centro. Se trata de un establecimiento para 90 acogidos a pan y cuchillo, sobresaturado desde la oleada de MENAS de 2018.

La información de El Mundo no se basaba en hechos -el único “hecho” es que la granada la lanzó un magrebí- sino en material de archivo. Efectivamente, en noviembre, una treintena de jóvenes intentó asaltar el centro. Se trataba de una “banda latina” que se enfrentaba, por el control del territorio contra… compuesta por Menas. Los problemas “con dominicanos y gitanos” se arrastraban en los meses siguientes… pero también con otros grupos de traficantes magrebíes. Poco antes, vecinos del centro de menores se manifestaban “por un barrio más seguro” que, solamente el pudor de los convocantes, evitaba decir que la manifestación era “contra la presencia del centro de acogida y contra las bandas”, porque lo cierto es que la manifestación fue ante el centro de Menas. Luego, los mismos vecinos, pidieron que los centros de menores se trasladaran fuera de los centros urbanas. La manifestación vecinal fue respondida por Mas Madrid (que es como decir, Mas Menas), que acusó a “un latino y a un grupo de españoles” de agredir con porras a los menores magrebíes, apuntando a que se trataba de “gente de Vox”… Si se coloca en Google: “Menas+Hortaleza”, aparecen decenas de miles de noticias todas del estilo de “un mena apuñala a otro mena”, “un mena agrede a una educadora”, “identificados los menas que agredieron a dos vigilantes”, “los menas en situación caótica”, y así miles y miles, todas relativas al centro de menas de Hortaleza, verdadero cáncer para el barrio.

Y luego a la izquierda le extraña haber perdido el voto de los trabajadores. ¿Pueden seguir las cosas así? No, desde luego, por mucho tiempo. ¿Puede solucionarlo un gobierno de derechas? Lo dudo, porque el problema de la inmigración apareció con el PP de Aznar y el partido nunca le ha interesado ni limitar, ni ordenar, ni regular la entrada de inmigrantes e incluso ha negado, tanto Aznar como Rajoy, la existencia del problema.

Vox ha entendido (aunque no todos sus dirigentes, que los hay todavía con la mentalidad del antiguo PADE, cuya intención no es otra que la de crear un “PP[auténtico]” frente al “falso PP”) que, hoy, en España -y por extensión en toda Europa Occidental- decir “¡ALTO A LA INMIGRACIÓN MASIVA!” es ganar a las clases populares y tener la capacidad de dejar solos a los que propongan estrategias de “cordón sanitario”.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

GRETA THUMBERG me ha hecho cambiar de opinión


Soy de los que creía en el cambio climático. Me acordaba de los inviernos de mi juventud y me decía que entonces hacía más frío que ahora. Creía normal que el ser humano, que, desde la primera revolución industrial había ido lanzando al espacio toneladas y toneladas de humos y gases, hubiera terminado por modificar el clima. Todo esto se apoyaba en las lecturas que desde 1970 he ido realizando: aquel Manifiesto Ecologista que publicó Alianza Editorial ese mismo año. Incluso, antes, en 1969, en el ambiente político en el que me movía ya se había publicado el Manifiesto Cassandre, impreso por la publicación francesa Le Devenir Europeénne, en el que se aludía a temas tan variados como la obsolescencia programada o la degradación del medio ambiente ecológico. Y esas certidumbres son las que han alimentado mi creencia en que, efectivamente, el clima estaba cambiando gracias a la acción deletérea del ser humano. Tengo que agradecer a Greta Thumberg el haberme alumbrado: en efecto, todo era mentira.

Reconozco que tenía por reaccionarios a todos los que opinaban que el capitalismo salvaje y depredador no contaminaba. ¡Claro que contamina! ¡Como el socialismo que gobernó durante sesenta años en el Este! De hecho, cualquier acción humana contamina. Barcelona huele mal, entre otras cosas porque cada día 150.000 chuchos arrojan un litro de pis en las calles. ¿Cómo no va a oler mal la ciudad en la que anualmente se desperdigan por las calles 55.250.000 litros de orina de perro que equivalen a 55.250 metros cúbicos? Por lo mismo, resulta indudable que casi 7.500 millones de habitantes del planeta, contaminan más que los 10 millones de personas del neolítico. Más población, más contaminación: es inevitable. Como para seguir con el “crecer y multiplicaros” bíblico o practicar desprecio africano hacia el preservativo y la contracepción.

De todas formas, el clima no cambia por eso. Si miramos el globo terráqueo y sus dimensiones, o su capacidad de regeneración, veremos que el ser humano es excesivamente pequeño para modificar sustancialmente el clima. Nos creemos protagonistas de todo lo que ocurre en el planeta, cuando en realidad somos sufridores pasivos. Me explico: Erik el Rojo era un vikingo que llegó a una isla inmensa y verde a la que llamó Grünes Land y que hoy conocemos como Groenlandia. Allí estableció una colonia. No era para menos: clima paradisíaco. Pero una generación después, tuvieron que abandonar aquellos emplazamientos idílicos porque el frío se estaba enseñoreando de la isla. Terrible historia. Decimos que el clima cambia y, efectivamente, lo hace, pero, de la misma forma que nadie en su sano juicio atribuiría a Erik el Rojo la responsabilidad de la aparición de nieves en Groenlandia tras la tala de algunos bosques para construir cabañas y obtener leña, también existe una desproporción entre la contaminación humana y sus efectos.

No podemos olvidar que el eje de la tierra no es vertical contrariamente a lo que aprendimos en los primeros años de enseñanza. No debemos olvidar que, además del movimiento de rotación de la tierra en torno a su eje y de traslación siguiendo su órbita, existe un tercer movimiento que hace oscilar a la tierra como una peonza en un ciclo completo que dura en torno a 25.000 años. Y ese movimiento es también continuo, como el de rotación que marca el día y la noche o el de traslación que señala el paso de las estaciones. Lo más probable es que el clima cambie, especialmente, a causa de ese movimiento de inclinación, lento pero independiente de la voluntad humana

Una última observación antes de entrar en mi agradecimiento a Greta Thumberg. Sabemos que hubo épocas glaciares y que, incluso, en períodos no tan alejados, en la misma edad media, se produjeron cambios bruscos de temperatura: ninguno de ellos puede ser atribuido al ser humano. La memoria del hombre moderno es corta y solamente dispone de observaciones sistemáticas sobre el clima y la temperatura desde el último tercio del siglo XIX, es decir, desde anteayer: un plazo de tiempo excesivamente corto en el devenir histórica para adivinar si el clima cambia, en qué dirección y por qué causas.

Y entonces llega la “Cumbre del Clima” de Madrid. Nada importante. Otro sarao más en el que “expertos” y políticos trabajarán para aparecer en los medios y mostrar su “conciencia ecológica”. Greta Thumberg anunció que asistiría, pero en catamarán, nunca en avión. Ya se sabe que el avión contamina… Siempre me ha parecido un personaje patético esta niña con trastornos psicológicos, hija de unos padres que viven del espectáculo y que quieren convertir a sus hijos en espectáculo rentable.

Greta Thumberg pertenece a ese tipo de gente que “quiere hacer algo por el planeta” y cree que lo hace cambiando el avión por el catamarán (¿quién contaminaría más un Jumbo de 475 pasajeros o 100 catamaranes cruzando el Atlántico con entre 4 y 5 tripulantes cada uno? Multiplíquese esta cifra por los miles de aviones que sobrevuelan el océano y se tendrá una cifra monstruosa que, además de contaminar lo mismo o mucho más, generaría un caos absoluto), como otros creen salvar al planeta separando los envases de plástico de los envases de vidrio…

Luego vi la llegada triunfal de Greta al puerto de Lisboa y el que no quisiera ir en no sé qué tren hasta Madrid porque había una zona del trayecto que no estaba electrificado. Así se salva al planeta: generando un show constante para minucias que hacen sonreír por la ingenuidad pretenciosa de quienes la niña que, a estas alturas no hace falta decirlo, está como las maracas de Machín.

Y entonces, al ver a la Sexta transmitir el desembarco de Greta en Lisboa, como Cappa lo hizo con el de Normandía, cuando tuve la epifanía: si fuera cierto que el clima cambia, no haría falta montar espectáculos de tan bajo nivel, tendentes a tocar la fibra emotiva utilizando a una niña enferma pontificando sobre sus neurosis. Si fuera verdad que el clima está cambiando aparecería un comité de científicos reconocidos, entregados a su trabajo, que con cara triste nos dirían: “desaparecemos si no hacemos algo”. No hace falta montar un espectáculo para demostrar lo evidente. Y si se monta el espectáculo es que lo “evidente” no lo es tanto.

Hoy, gracias a Greta, estoy más tranquilo: sé que la contaminación, las emisiones de gases, la combustión, todo eso, no afecta especialmente al clima del planeta. Es la lección que he aprendido de Greta, eso sí, en negativo. Greta está ahí para tocar la fibra emotiva y sentimental y evitar que la población y los gobiernos lleguen al fondo de la cuestión.

Porque me preocupa, eso sí, que haya gente que muera por cánceres y enfermedades que podrían evitarse eliminando ciertos productos, reduciendo emisiones o prohibiendo aditivos y conservantes: pero eso no afecta al planeta, afecta a individualidades y colectivos. Y sobre esto, la pobre-progre Greta calla, porque no está en el guion y porque sus neurosis, ni los intereses de quienes la promocionan, no van en esa dirección.


martes, 3 de diciembre de 2019

Políticas climáticas

El comunicado lanzado a los cuatro vientos por la prodigiosa Greta Tintin Thunberg coloca las políticas del cambio climático en un registro muy estrecho, aunque parezca, como en verdad lo está, sumamente poblado. Y es que la cruzada oceánica contra los “sistemas coloniales, racistas y patriarcales” emprendida por la icónica joven las sitúa en la estela de la ideología neoprogresista elaborada en los centros académicos e intelectuales del mundo occidental desde el descrédito del socialismo. También apela, por si fuera poco, a un compromiso individual en el que lo personal y lo político ya no se distinguen.
En plena crisis de la representación política, con un escepticismo creciente, y no injustificado del todo, ante la incapacidad de las democracias liberales para gestionar el nuevo mundo en el que estamos entrando, la causa climática adquiere un atractivo extraordinario. Para los jóvenes, a los que devuelve la posibilidad de un compromiso personal serio. A los poderes públicos, a los que parece concederles una apariencia de crédito. Y, claro está, a una izquierda –véase el protagonismo estelar de Pedro Sánchez- que ve en la causa climática una manera de retomar la iniciativa mediante nuevas formas de intervención, vía reglamentaciones e impuestos. Sin contar con el desconcierto de una mentalidad conservadora ante la desaparición del horizonte mismo de lo natural sobre el que hasta hace poco tiempo se asentaba la vida humana. ¿Quién se atreve hoy en día a decir dónde empieza la naturaleza y dónde acaba la acción del ser humano?
Y sin embargo, nada de todo esto debería impedir que la empresa contra el calentamiento pudiera ser abordada desde presupuestos distintos. En primer lugar, está la innovación como elemento para establecer un nuevo equilibrio, que no podrá desarrollarse sin los instrumentos financieros y económicos que sólo proporciona –mala noticia- el capitalismo: la lucha contra el cambio climático no es obligadamente una lucha contra el progreso y el desarrollo. También está la necesidad de encontrar un nuevo equilibrio entre las sociedades y los sectores opulentos, con acceso a las ventajas de un entorno sostenible, y aquellos otros que aún están muy lejos de esa situación privilegiada. Y está, sobre todo, la necesidad de volver a poner el sentido de nuestra existencia, y nuestra convivencia, en el centro de la reflexión política. Eso exigirá pensar más allá del nihilismo y el llamamiento permanente a la confrontación.

Piloto de Iberia DESTROZA los pobres argumentos de Sor Greta Thunberg

Es muy penoso lo que está ocurriendo con esta niña. Y deberíamos todos avergonzarnos de colaborar con la explotación vil y salvaje de una menor que, gracias a su condición de Asperger (que NO deficiencia o enfermedad) es presa fácil de los sinvergüenzas de sus señores padres y de los profetas del alarmismo sobre las tremendas mentiras del cambio climático “antropocéntrico”. La culpa no es de ella; la culpa es, sin la menor duda, de los responsables de una menor de edad que evidentemente ha sufrido un temible lavado de cerebro. Lavado de cerebro que, dada su condición de Asperger, al provenir de alguien en quien confía, y al ser ampliado y sostenido por sus padres, ella otorga una confianza de un absoluto completo. Y así estamos.
En realidad, lo del “cambio climático” es muy fácil de explicar. Y los expertos lo saben. Y lo han explicado. Pero parece que resulta más conveniente adoctrinar a las masas sobre una falsedad manifiesta que contar la verdad. Y el motivo es evidente: si el mundo está preocupado por una catástrofe que no existe, no se preocupará de que las élites estén robando su dinero mediante la especulación macroeconómica. O mediante la manipulación de los gobiernos estatales. ¿Cuanta gente se va a olvidar esta semana del golpe de estado “con sordina” que está preparando el Frente Popular en España? Pues la mayoría. Porque ya sabemos que la mayoría es, aproximadamente, el conjunto de los mediocres.

En fin. A la inefable Greta, a sus lamentables progenitores y a Soros & Co. se los desmonta muy fácilmente. Que la gente quiera entenderlo, ya es otro problema.

La cosa es así de fácil, señoras y caballeros:

El “Cambio Climático” explicado para tontos:

      • ¿Está cambiando el clima? SI
      • ¿Es por culpa del hombre? ¡NO!
      • ¿Cuando empezó a cambiar el clima? El clima cambia desde que existe el clima.
      • ¿Es importante el CO2 para la temperatura? ¡NO! El CO2 representa una minúscula fracción de todos los gases que existen en la atmósfera. Imaginemos dos campos de fútbol. Uno a continuación del otro. Bien; pues justo el CO2 en la atmósfera serían los 5 cms finales de la longitud de 2 estadios. ¿Debemos creer que hay mucha diferencia entre 5 o 7 cms? 
      • El CO2 sirve para aumentar el crecimiento y el tamaño de las plantas en todo el planeta. A más CO2, más vegetación. A más vegetación, más CO2 se absorbe. A más CO2 consumido por las plantas, más oxígeno generado por las mismas. Y, por supuesto, a más CO2 consumido por el aumento de la vegetación, MENOS CO2 atmosférico. 

¿Está claro ya o hago un croquis?

¿Y que más podríamos decir de la VinaGreta? Perdón, de la niña Greta.

¿Qué podemos decir cuando una Iglesia luterana de Suecia acaba de proclamarla -en público y por escrito- como la sucesora de Jesucristo?

El caso es que, para desmontar todo este circo falso de opereta -la Opereta de Greta- contamos con el anónimo testimonio que un piloto de Iberia ha publicado, de forma anónima, en Facebook. Y lo ha hecho de forma anónima porque de hacerlo con nombre y apellidos, su seguridad personal y la de su familia hubiera estado en riesgo. Este es el nivel de los “activistas por el clima”. Macarras ignorantes. Pasen, pasen y lean:
“Ayer hicimos el vuelo Madrid / Buenos Aires, Airbus 350 de nueva generación. Consumimos 70.000 kilos de queroseno, llevando 350 pasajeros. Recorrimos 5560 millas náuticas , que son unos 10.000 kilómetros desde Madrid a Buenos Aires. Si dividimos, nos sale que cada pasajero consumió 2 kilos de queroseno cada 100 kilómetros. 70.000 dividido entre 100, y dividido entre 350 pasajeros. Fácil, no? No conozco ninguna máquina tan eficiente, y que además lo haga a más de 900 kilómetros / hora. Todo esto sin contar la carga de pago (transportamos carga en las bodegas, también), que haría que el consumo por pasajero bajara de los 2 kilos por 100 kilómetros. Ahora dile a tu coche que te consuma 2 kilos a los 100, pero que vaya a 900 km/h. También te puedes ir en barco, como Greta, y en tan solo 21 días, a motor, no a vela, llegarías al puerto de Barcelona , y desde ahí te puedes ir en bici a Madrid, otros dos días, sino duermes, o cinco días más, si vas caminando. Pero supongo que vuestro tiempo tendrá algo de valor para vosotros (tardamos 11 horas 47 minutos)
No voy a entrar en que la mayor parte de los gases de escape se expulsan a 40.000 pies de altura, en la tropopausa, sobre el Atlántico, muy lejos de las fábricas de Beijing, Shanghai, Méjico, São Paulo o cualquier otro centro industrial sobre el que actualmente no hay ningún tipo de control de emisiones. Pero esa es otra historia…
En fin, que no te engañen. Los aviones no son el problema”


domingo, 1 de diciembre de 2019

Pilar Gutiérrez saca los colores al cardenal Osoro: “Usted es de la iglesia masónica, no de la católica”


Como todos los santos tienen octava, quiero creer que también así los pecadores, y acogiéndome a esa suposición, quiero hoy sacarme la espina que llevo clavada desde el 20 de noviembre. Y esa espina no sólo me la clavó a mí, sino a toda la Iglesia, que nos manda rezar por las almas de los difuntos, el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, prohibiendo celebrar funerales por el alma de un difunto católico en toda su archidiócesis, por el hecho de llamarse Francisco Franco. Tal vez también fuera por ser hijo predilecto de la Iglesia, que le honró con sus más altas distincciones, y por haberla salvado del exterminio en los años 30’s. Tal vez fuera por mandato de su jefe de Roma, amigo de todos los tiranos comunistas, pero ello no le exime de su responsabilidad en quebrantar las leyes de Dios y de la Iglesia. Pero no acaba ahí la cosa; cuando por fin, providencialmente, la Fundación Francisco Franco consiguió un lugar para celebrarlo, el párroco de esa iglesia de El Pardo recibió una llamada del arzobispado unas horas antes del funeral para prohibirle terminantemente mencionar a Franco en la homilía ni rezar preces, y más flagrante todavía, le prohibió tocar el himno nacional en la Consagración, como corresponde a un jefe de estado.

Algo sin precedentes en la historia de la Iglesia de España, un escándalo para todos los que lo conocieron, incluso ateos y agnósticos, pero que por desgracia es uno más de un palmarés de este tipo de tropelías de Carlos Osoro, también conocido como Osoros y Osoroglio.
El primero del que tengo conocimiento fue en los años 70’s cuando era seminarista en Salamanca, donde organizó, junto con CCOO, la primera huelga del mundo en un seminario. Prometieron muchas cosas a los seminaristas, pero al final sólo consiguieron una (que no estaba en el “programa): eliminar las asignaturas tomistas para sustituirla por la modernistas del CVII.
Posteriormente, cuando fue nombrado rector del seminario de Santander, solía suspender a los alumnos que mostraban “veleidades” franquistas y llegó al extremo de ordenar sacerdotes a dos diáconos que habían tenido relaciones con dos de sus acólitas, dejando a una de ellas embarazada. Tanto escándalo produjo ese hecho que el nuncio prometió que mientras él estuviera en su cargo tal rector nunca sería ordenado obispo. Y así fue, hasta que se retiró.
Posteriormente, tras su paso por Oviedo (donde se le conocía como “el oso de oro”) y por Valencia, aterrizó en Madrid inaugurando un nuevo estilo de pastoral. Su estreno fue la autorización de un acto de New Age a cargo de Monedero y Podemos en la parroquia de Santo Tomás de Villanueva, con chamán incluido y la asistencia de uno de los sacerdotes parroquiales.
Posteriormente y para mi sorpresa, eliminó el rezo del Rosario en la catedral de la Almudena en la Vigilia de la Inmaculada y para más inri, me aseguró que se había rezado antes de la Vigilia, cosa falsa.
Más tarde protagonizó el escándalo por todos conocido de exonerar a Rita Maestre de su culpa en la profanación de la capilla de la Complutense, otorgándole un perdón que ella no había pedido, y que ella dejó patente afirmando que lo volvería a hacer. Ese “perdón” eclesial motivó al juez a absolverla.
En otro momento concedió la Medalla de la Virgen de la Almudena a la presidenta de la Comunidad de Madrid que promulgó la ley que impone la enseñanza LGTBI en las escuelas y persigue a los padres y directores que no la acaten: Cristina Cifuentes. Oponerse a ello motivó la expulsión de esa Congregación a la persona que osó oponerse a ello.
Otro hito en su palmarés es haber sido el primero en celebrar un acto interreligioso en la Almudena con judíos y musulmanes en que se leyó del Corán y se alabó a Alá como único Dios verdadero (siguiendo el mandato de la ONU, como ha ordenado su jefe de Roma).
También asombró a los fieles de Madrid afirmando que la Virgen también habría apoyado la huelga del Día de la Mujer de hace un par de años, que no fue ni pacífica ni cristiana precisamente.
Aparte de estas hazañas sin parangón en la historia de la Iglesia española, tiene en su haber otras como acompañar a Roma a Carmen Calvo para entrevistarse con el Secretario de Estado del Vaticano para pedir su colaboración en la exhumación de Franco, cosa que evidentemente consiguió, después de muchos falsos desmentidos para marear al personal. En ese viaje posiblemente recibió el placet “papal” para la misión que le ha encomendado el gobierno de Pedro Sánchez: usurpar la titularidad del Valle de los Caídos y expulsar a la comunidad benedictina. Así, desoyó las repetidas llamadas de socorro del prior del Valle de los Caídos cuando la Basílica fue invadida y profanada por el gobierno, máxime expresando, junto con la Conferencia Episcopal, su aprobación de la espuria exhumación de Franco con la consiguiente violación de un Tratado Internacional con la Iglesia.
Todo esto y más es la semblanza de un cardenal que por sus frutos se conoce que no lo es de la Iglesia católica sino de otra muy distinta… la MASÓNICA.
Y para remate lo ocurrido ayer mismo: un seminario sobre satanismo en la Universidad Complutense de Madrid (fundada por la Iglesia) con un ritual como colofón, sin que el pastor de la Iglesia de Madrid diga una sólo palabra al respecto. Y el que calla… otorga, como también hiciera su jefe de Roma cuando erigieron una estatua de Moloc en el Coliseo Romano hace unas semanas.
*Presidenta de Movimiento por España

miércoles, 27 de noviembre de 2019

La auténtica historia de Nadia Otmani


La mujer que veis increpando a Ortega Smith se llama Nadia Otmani, y al poco rato de esas imágenes los medios empezaron a presentarla como superviviente de violencia machistaya que según dicensufrió tres disparos por defender a su hermana de los ataques de su pareja.
Yo no creo que Nadia tenga más razón por ser víctima de VG, ni menos por no serlo, pero por lo visto los principales medios del país sí que lo creen. Así que esta es la historia de Nadia.

En 1998 Nadia Otmandi vivía en un piso de Madrid con su novio narcotraficante, el turco Alí Ihsan Korkmaz, que en aquel momento se encontraba en libertad provisional por tráfico de heroína.
El 15 de septiembre la policía detuvo a Alí mientras conducía y revisó el piso que compartía con Nadia, encontrando dinero procedente de la droga, documentos falsificados y varios kilos de paracetamol y cafeína, que se usan habitualmente para cortar heroína. Luego revisaron el otro piso de la pareja y descubrieron una planta de procesamiento y manipulación de heroína, con tres kilos de droga, una prensa hidráulica y otros instrumentos y productos químicos destinados a adulterar, prensar y empaquetar el producto.

El papel de Nadia no está claro: El País dijo en su momento que la habían detenido junto a Alí y con 1.740.000 pesetas en el bolso, y ABC dijo que la habían detenido en el piso y que el dinero no lo llevaba ella, sino el propio Alí en una mochila. Lo más curioso es que en la sentencia del caso no aparece Nadia por ninguna parte, a pesar de su detención.

El 23 de septiembre (ocho días después de detener a Alí) la policía detuvo a su jefe, Jesús García Freire, en la que fue la mayor incautación de heroína de aquellos años. Lo habían estado vigilando toda la tarde mientras cortaba droga en su chalet con su cuñado Fernando, y tras registrar la vivienda encontraron 147 kilos de heroína, más de 100 kilos de paracetamol y cafeína, varias pistolas, varias prensas hidráulicas para manipular droga y un millón de pesetas.

ABC asegura que Jesús controlaba a un grupo de ciudadanos turcos expertos en la manipulación de heroína, que compartía con Alí muchos contactos personales y que la detención de Alí fue clave para llegar hasta su jefe.

El periódico no dice cómo se llegó de una detención a la otra; pero la sentencia menciona que con Jesús y Fernando había una misteriosa “mujer sin identificar” que pasó la tarde cortando heroína con ellos, pero que no fue detenida, ni acusada, ni condenada.

El día 5 de octubre (doce días después de la detención de Jesús) Nadia ya se encontraba en libertad; y su cuñado la abordó mientras salía con su hermana, Rashida, del piso de esta. Dicho cuñado tenía nacionalidad turca (como los colaboradores de Jesús), un arma ilegal (como los colaboradores de Jesús) y varios antecedentes por tráfico de heroína (como los colaboradores de Jesús).
Según contaron en su momento Nadia y Rashida, el hombre acababa de llegar de Marruecos porque Rashida se estaba separando de él.

Las mujeres contaron a ABC que había llegado al portal intentando hablar con Rashida, que Nadia salió a la calle con su hijo en brazos para impedirle la entrada, y que él respondió pegándole dos tiros por la espalda. A El País le contaron una versión ligeramente distinta: en esta ocasión era Rashida quien salía a la calle con su hijo en brazos para hablar con el hombre; discutían, él sacaba la pistola para dispararle y Nadia se interponía entre ella y los proyectiles.

Sin embargo la sentencia cuenta una historia muy distinta: el hombre no intentó en ningún momento hablar con su pareja ni entrar en la casa, ni hubo ningún tipo de forcejeo ni de discusión, sino una ejecución con la propia Nadia como objetivo.

Según la sentencia la pareja había tenido una fuerte discusión debido a Nadia. Él cogió sus cosas y se fue de casa, Rashida llamó a su hermana, y juntas abandonaron la casa con el niño en brazos. Se encontraron al hombre de frente y este sacó su arma “sin mediar palabra y por sorpresa”.
Ellas se dieron la vuelta y el hombre disparó a Nadia por la espalda, en la décima vértebra dorsal, haciéndola caer al suelo. En ese momento y según la sentencia “para acabar con la vida de su cuñada” le disparó dos veces más en la cabeza, y a continuación salió huyendo ignorando completamente a Rashida.

La sentencia especifica incluso que la intención del hombre era claramente matar a Nadia: “Ninguna duda plantea la existencia de ánimo de acabar con la vida de la víctima, que se infiere de la naturaleza del arma utilizada, la corta distancia desde la que se efectuaron los disparos y la reiteración de los mismos cuando la víctima se encontraba en el suelo, los órganos vitales afectados y la conducta posterior de la víctima que salió huyendo del lugar de los hechos”.
Lo que acabáis de leer son datos obtenidos de las noticias que se publicaron en prensa en su día, y de las sentencias relativas al caso. A partir de ahí podéis decidir si creéis que Nadia es víctima de VG, o de otra cosa distinta.

Como he dicho, a mí me da igual. No creo que tenga más razón por ser una cosa, ni menos por ser otra.

Pero parece que para otros es importante esa distinción.

martes, 26 de noviembre de 2019

Los pactos entre el club de los derrotados - Ernesto Milá


Si alguien creía que la formación de un nuevo gobierno iba a ser un camino de rosas, poco a poco se va evidenciando las carencias y los problemas, hasta el punto de que, a día de hoy, todavía nada está decidido. Obviamente, en Podemos, todos los dirigentes quieren comprarse casoplones similares al de su jefe y eso pasa por inclinar la testuz ante el PSOE, es decir, antes los mismos que apenas unas semanas antes los tachaban de impresentables, sino de piojosos. Pero en un partido de más experiencia, debería estar más claro que lo que está en juego, no son cuatro años de gobierno, con el consiguiente reparto del botín, sino el futuro del país y el suyo propio. El PSOE ha caído en tal estado de indigencia intelectual que es incapaz de pensar en el pasado mañana, sino en el aquí te pillo, aquí te mato.

Ni el PSOE ni Podemos fueron los grandes vencedores de las pasadas elecciones: el primero perdió tres diputados y el segundo siete. En cualquier caso, la suma de ambos, da 146 diputados, así que todavía faltan 30 para que obtener mayoría parlamentaria. Aun cuando, Ciudadanos asumiera que estas iban a ser sus últimas elecciones y decidiera apoyar al gobierno, sus escuálidos 10 diputados, estarían serían también insuficientes. Así que a Sánchez (y a los monaguillos de Podemos) les faltan 30 escaños para salir adelante. La coalición está cerrada, así que parece difícil que haya nuevas incorporaciones y los únicos apoyos que pueden obtenerse es para lograr una abstención en lugar del NO, que tumbaría la coalición antes incluso de que se estrenada. Esto equivale a hacer concesiones, no para lograr el apoyo activo, sino para evitar el voto negativo.

Y los únicos a los que se puede recurrir es a los independentistas. Hasta ahora, pactar con ellos suponía desviar algunos milloncejos hacia sus comunidades o entregar algunas competencias que todavía no estaban descentralizadas. Pero ahora las cosas han cambiado. Los independentistas, exigen concesiones políticas y efectos judiciales: referéndum, mesa de negociación y amnistía para sus presos, retorno de los autoexiliados y, aquí no ha pasado nada judicial… Eso, o votarán en contra.

La pregunta es: ¿puede Sánchez dar alguna de estas concesiones? Respuesta: claro que no, salvo que haya decidido dinamitar su propio partido. Pregunta siguiente: ¿sabe que no puede darlas?Respuesta: le tiene completamente sin cuidado. Para él, no existe ni el mañana del PSOE, ni el mañana del país, ni otra cosa que no sea el mañana de Pedro Sánchez. Y un desaprensivo así resulta peligroso para todos.
Es peligroso para los ciudadanos, porque, no resulta aventurado pensar que el “pactos de los perdedores” suscritos tras el 10-N, va a exigir tal esfuerzo presupuestario que, si la legislatura se prolonga, podemos encontrarnos con dos billones de déficit público que pagarán todos los que viven de una nómina. Que los impuestos se van a disparar y que, ni siquiera eso conseguirá pagar los intereses de la deuda es algo que sabemos todos.
Es peligroso para la identidad nacional, porque tanto Podemos como el PSOE son dos partidos, sin doctrina política que los avale detrás y sometidos solamente a una serie de tópicos ideológicos progresistas entre los que se cuenta: mas inmigración, más multiculturalidad, más mestizaje, más subsidios para los grupos halógenos, más nacionalidades regaladas y más lastres sociales.
Es peligroso para las inversiones porque el programa suscrito por el “club de los perdedores” habla de “crear más trabajo”… pero no explica cómo, ni en función de qué modelo productivo, ni siquiera en qué sectores. Y todo esto se convierte en todavía más oscuro desde el momento en el que la crisis económica esperada para 2020, empieza a hacer sentir sus primeros efectos en la bolsa de trabajo de nuestro país. El dinero, como se sabe, es “cobarde”, huye de las zonas problemáticas y, en este momento, el IBEX 35, desde el 11 de noviembre, solamente ha ido acumulando pérdidas. Y la cosa no tiene aspecto de mejorar.
Es peligroso para las costuras del país en la medida en que el perverso sistema electoral generado por la constitución de 1978 cuando se pretendía que el papel de fulcro de la balanza estuviera en manos de los “nacionalistas moderados” se ha volatilizado por la fragmentación del voto y la imposibilidad de generar mayorías absolutas, agravada, además, por la transformación de los “nacionalistas moderados” en “independentistas radicales”, cambio que, por otra parte, era previsible que iba a ocurrir desde 1978 a la vista de pasadas experiencia históricas. Porque la gran paradoja del país es que van a ser los que quieren la no-España los que tengan en sus manos la gobernabilidad de España.
Los errores se pagan y el electorado español va a pagar caro los errores cometidos en las últimas décadas y que se han ido acumulando más y más. Ya hemos dicho en otras ocasiones que se ha llegado a un punto de no retorno por vía electoral. Nunca unas elecciones han resuelto los grandes problemas de un país y mucho menos en este momento en el que el pueblo español ha perdido su capacidad crítica, su memoria y es incapaz de valorar las propuestas de uno u otro partido y lo que implica elegir a unos o a otros. No somos cocineros así que no tenemos una receta que dar: esto corresponde a los que tienen ambiciones políticas (y no solamente ambiciones personales). Pero si alguien cree que alguna opción va a poder dar el golpe de timón definitivo que precisa el país cada vez con más urgencia, se equivoca. Y a las pruebas me remito: cada elección es un paso más hacia el precipicio.

No tengo muy claro que Pedro Sánchez tenga una idea remota de la mentalidad independentista. Ni siquiera que sea capaz de reconocer las diferencias taxonómicas entre las distintas variedades de independentismo, ni como se produce la interactuación entre ellos, ni tan solo que pueda deducir el papel de la “sociedad civil independentista” en el juego de los partidos indepes. Si lo supiera, sabría que el universo independentista es hoy una olla de grillos en la que el único interlocutor válido, hoy por hoy, ERC, tiene miedo de reconocer en voz alta lo que casi toda su dirección sabe ya: que no hay posibilidades de alcanzar la independencia, que todo el “procés” fue un cálculo demasiado voluntarista y apresurado, erróneo en definitiva, y que esa vía ha concluido, incluso aunque convencieran a Sánchez de hacerse el haaá-kiriaceptando la celebración de un referéndum legal, lo seguro es que daría un resultado negativo y cada vez con menos votos indepes (esto es lo que se deduce de las encuestas de opinión de la propia gencat). 

El problema para ERC es que, si reconoce que la independencia es imposible, sus rivales inmediatos, JxCat (ex CDC) y CUP-CDR, se disputarán la sangría de votos perdidos. No es que, al menos buena parte de JxCat la vía de la independencia siga siendo posible, es que en la alocada carrera para ver quién es más independentista, el que renuncia a correr, pierde. Incluso en el supuesto de que los dos partidos, ERC y JxCat renunciaran a la vía independentista, el problema no se resolvería porque ahí está la “sociedad civil indepe”, compuesta por asociaciones ultrasubvencionadas, para seguir presionando, incluso con la creación de un nuevo partido indepe dirigido por los Jordis que comerán el turrón del 2019 en sus casas, rodeado de la aureola mística del “sufrimiento por la patria”.

Tot plegat -como se dice en Cataluña- lo cierto es que el independentismo se ha convertido en un batiburrillo de camarillas irreconciliables, en donde la imposibilidad de alcanzar el objetivo estratégico final, hace imposible la reconstrucción de una unidad estratégica que solamente fue posible antes del 1-O, cuando se creía que la independencia estaba al alcance de la mano. Pensar que el Omnium o la ANC van a reconocer algún día que la vía hacia la independencia ha caducado equivaldría a restarles su razón de vivir.  Y pensar que algún gobierno pro-independentista o nacionalista les va a negar subvenciones para rebajar su agresividad, es también una hipótesis inviable. De ahí que la situación catalana no tenga remedio y haya terminado gangrenando a todo el Estado.

Porque los votos que precisa Sánchez, por vía de la abstención, le pueden costar tan caros que, o se hunde él y su sigla, si realiza concesiones, o bien se hunde directamente el país. O las dos cosas. Un acuerdo, por vía de la abstención, con los nacionalistas es inviable a medio plazo y supone que un gobierno del Estado -el gobierno de los derrotados- para ser estable, precisa ceder siempre y en todo momento al chantaje de los independentistas (que, a tenor de las encuestas de la gencat, van viendo también como disminuyen sus propios apoyos).

Si nos fijamos en el “modelo geométrico” que diseñamos para interpretar la realidad política española, veremos que, contra toda lógica, contra el más palmario sentido común, en lugar de gobernar con los partidos que componen la “centralidad política española” (PP y PSOE), Sánchez ha optado por hacerlo con un partido situado en esa centralidad, aliado con un partido de la periferia (Podemos) y con la abstención de la “periferia de la periferia” (los independentistas). Las contradicciones entre poder político y poder económico van a generar una situación completamente excéntrica y desequilibrada en los próximos años.

Nada de todo esto va a ser similar a la crisis que vivió España en 2008-2012. Si en aquel momento, el proceso fue: primero apareció la crisis económica, con ella se desencadenó una crisis social que, finalmente, desembocó en crisis política (aparición de nuevos partidos), ahora lo que se va a dar al mismo tiempo es una crisis económica a caballo con una crisis política y, juntas, van a generar una crisis social y de identidad.

Y esto sí que lo ha previsto Sánchez insistiendo en el “cordón sanitario frente a Vox”, consciente de que el gran beneficiario de la actual situación será, en las próximas elecciones el partido verde: por primera vez, tras las últimas elecciones se ha evidenciado que parte de los votos perdidos por el PSOE y por Cs, no iban a parar ni a Podemos, ni a la izquierda nacionalista, sino a Vox. No importa que, inicialmente, Vox no sea “populista”, sino que, fuera en sus primeros pasos una mera fotocopia del PP(auténtico)… Lo que importa es que la propia crisis del sistema va a modelar -está modelando- los criterios de Vox, si quiere seguir ganando votos: más políticas sociales, más defensa de la identidad, más oposición al liberalismo económico, más crítica a la globalización, más defensa de los “españoles primero”… Solamente así conseguirá crearse un perfil propio y crear “caladeros seguros” de votos en zonas populares.

¿Es esta la solución? No vamos a poner la mano en el fuego, desde luego, pero, al menos, será una solución para intentar retrasar al máximo el salto al vacío que, con seguridad, Sánchez y el “club de los perdedores” se preparan para dar. Ahora bien, para transformar a Vox en una opción populista digna de tal nombre, el partido precisa renovar algunos rostros, remover otros y deshacerse de la influencia de sectas religiosas que actúan en su interior y abandonar los resabios peperos que quedan en él.

jueves, 21 de noviembre de 2019

La educación durante el franquismo - Ernesto MIlá


España en 1953 era un país que intentaba salir adelante, pero que vivía en medio de estrecheces y todavía próximo al subdesarrollo. Tenía unas necesidades muy concretas y la primera de todas ellas era la industrialización. En 1949 el Ministerio de Educación aprobaría la Ley de Formación Profesional que sería, sin duda, uno de los sectores más beneficiados en las tres décadas siguientes. De ahí surgieron las “universidades laborales” que, junto a una política social paternalista, generaron el que promociones de jóvenes abandonaran sus estudios profesionales para pasar inmediatamente, sin períodos de becarías, a ejercer sus oficios. La izquierda criticó este énfasis puesto en la formación profesional calificándolo como “clasista”: los hijos de la burguesía irían a la universidad y los hijos del proletariado estarían destinados a seguir siéndolo, al estar desviados hacia la formación profesional. En realidad, el país necesitaba industrializarse y era preciso contar con profesionales cualificados en los distintos oficios.

Antes, en 1945, en plena postguerra y en uno de los momentos más angustiosos para el país, se intentó una primera racionalización del sistema de enseñanza que coincidió con el período nacional-católico del régimen. La “enseñanza primaria” comprendía de los 6 a los 12 años. Se la ha calificado como “ley fascista”, aunque, más bien era “ley corporativa” que trasladaba a la enseñanza los principios nacional-católicos que inspiraban al régimen esa época. Los principios eran: “gratuidad, obligatoriedad y separación de sexos”. Se establecían las condiciones y el sistema de oposiciones para ingresar en el Cuerpo del Magisterio Nacional Primario.

En 1953 se aprobó la Ley sobre la Ordenación de la Enseñanza Media que generó el bachillerato que nosotros mismos cursamos y que proporcionaba una aceptable visión cultural de conjunto al concluir el ciclo a los 16 años. Los cuatro primeros años de bachillerato concluían con una “reválida” a partir de la cual, los alumnos podían optar entre “ciencias” y “letras”. Dos años más, nueva reválida y un curso Preuniversitario para los que desearan acceder a estudios universitarios, o con la reválida de sexto aprobada para los que aspirasen a entrar en escuelas de grado medio. A partir de cuarto se podía acceder igualmente a las “universidades laborales” y a la formación profesional. Era cierto que se mantenían las asignaturas de Religión y Formación del Espíritu Nacional, pero se las consideraba, junto a la gimnasia, como “marías”, asignaturas en las que el alumno recibía el aprobado casi automáticamente y el examen solamente servía para aumentar la media del curso. A partir de cuarto de bachillerato, en realidad, la FEN era más bien una asignatura que incluía conocimientos de economía y de legislación de la época. La carga ideológica era mínima y tendió a ir disminuyendo hasta desaparecer prácticamente con la Ley General de Educación que siguió en 1970.

Esta nueva Ley se aprobó en medio de una oleada de huelgas, cuando ya la oposición democrática -y, en concreto el Partido Comunista y los grupos de extrema-izquierda- controlaban el movimiento estudiantil. Se dijo que la ley era de “inspiración tecnocrática”, lo cual era cierto si tenemos en cuenta que fue elaborada por un equipo mayoritariamente compuesto por miembros del Opus Dei. Lo más significativo era que se establecía la enseñanza obligatoria hasta los 14 años. El alumno debía seguir ocho cursos de Educación General Básica en tres ciclos (inicial de dos años, medio y superior con tres cada uno). A esto seguía el Bachillerato Unificado y Polivalente con una duración de tres años y, finalmente, un Curso de Orientación Universitario que sustituía al antiguo Preuniversitario. También aquí, al acabar la EGB se podía acceder a la Formación Profesional, mientras que el BUP daba acceso a las Escuelas de Grado Medio.

Contrariamente a lo que afirmaban los opositores, la LGE no fue una ley “clasista”. De hecho, lo importante que contenía era la conexión de los distintos niveles de enseñanza. Un alumno, podía abandonar la escuela al concluir la EGB y embarcarse en la Formación Profesional, concluida la cual, si lo deseaba podía conectarse nuevo con la Universidad. La extensión de la obligatoriedad hasta los 14 años suponía, igualmente, la garantía de que todo joven, sin distinción de clase, podía adquirir un “denominador cultural mínimo”. Se amplió el sistema de becas de tal manera que los alumnos sin medios podían aspirar a la gratuidad y a disfrutar de ayuda, pidiéndosele a cambio que obtuviera buenos resultados académicos.

Mientras la ley de 1953 respondía a las exigencias de la época en la que era necesaria la industrialización y la superación del analfabetismo, la de 1970, correspondía a una sociedad ya industrializada y que precisaba operarios, técnicos y científicos con urgencia. A pesar de ser el Opus Dei el impulsor de esta última ley, lo cierto es que en su concepción ya estaban implícitos algunos criterios de las “nuevas orientaciones pedagógicas” que habían surgido en los años 60, mientras que en la ley de 1953, el modelo adoptado había sido un híbrido de las distintas escuelas católicas tradicionales (escolapios, jesuitas, maristas, etc.). El cambio era importante, porque se incorporaron asignaturas y conceptos que hasta ese momento habían estado ausentes. De hecho, la ley aludía a “métodos activos, individuales, originales y creativos” para transmitir conocimientos.

La LGE de 1970, ordenaba también la “educación preescolar” de los 4 a los años. Aquí fue donde se introdujeron modificaciones determinantes. Ya no se trataba de aprender a escribir, a leer o a calcular, sino a “prelectura, preescritura y precálculo”. Se priorizaban los “aspectos madurativos” del alumno y se pretendía que, a esa edad, “aprendiera jugando”. Y así ocurrió que, cuando en los años 50, el niño a los seis años, ya tenía cierta soltura en estas materias, a partir de ahora, solamente empezaba a conocerlas. Se consideraba que el aprender a relacionarse con otros compañeros sería más importante a esa edad.

Durante los últimos años del franquismo y en los años de la transición la enseñanza en todos sus niveles se vio lastrada por tres fenómenos: oleadas de huelgas y de politización que afectaron a todas las áreas e interrumpieron las clases, cambios y modificaciones continuas de la LGE para adaptarla a las nuevas modificaciones legislativas y políticas que iban apareciendo y, finalmente, el que las Escuelas Normales de formación del profesora se vieran ganadas por las doctrinas más progresistas en materia de enseñanza. 


Así pues, durante el franquismo se reordenó en tres ocasiones el sistema de enseñanza con reformas que abarcaron desde 1945 hasta 1980, mientras que en democracia, se han realizado seis cambios legislativos y múltiples modificaciones adicionales. Hay que decir que las modificaciones más importantes (La Ley Orgánica para el Derecho a la Educación de 1985, Le Ley Orgánica de ordenación General del Sistema Educativo en España de 1990 y le Ley Orgánica de Educación de 2006, han sido realizadas por gobiernos socialistas. El Partido Popular solamente elaboró la Ley Orgánica de Calidad de la Educación en 2002 que no llegó a aplicarse y la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa de 2013. La primera, simplemente, no fue aplicada por el gobierno Zapatero y la segunda, inicialmente, los socialistas firmaron con otras fuerzas de oposición un pacto para derogarla en cuando subieran al poder. Al subir al poder, Sánchez, aprobó un paquete de medidas urgentes para formar la LOMCE y elaboró un anteproyecto de ley de reforma de la LOMCE, insistiendo en “la formación en igualdad de género, en derechos de la infancia, en sostenibilidad, en capacidades digitales…” (programa electoral del PSOE para 2019), comprometiéndose a “la supresión de la LOMCE”(pág. 59 y 60 del programa) y a impulsar un “gran Pacto de Estado por la Educación” (pág. 59), comprometiéndose a acabar con la “segregación escolar” (centros que mantienen en aulas separadas a alumnas y a alumnos, que se admitía en la LOMCE). Las propuestas en materia educativa del PSOE abarcan hasta la página 66 del programa (son por tanto 9 páginas sobre 297).

Algunas de las propuestas educativas del PSOE son, sencillamente escalofriantes (como veremos) y ninguna de ellas supone una autocrítica o una rectificación de las posiciones que el PSOE adoptó en su XXVII congreso en el llamado Programa de transición (1976) y que en el que se proponía, groso modo, una educación “liberadora, solidaria, no competitiva, autónoma y democrática”, añadiéndose que la enseñanza sería pública y desaparecerían “las subvenciones a la enseñanza privada”. Aquel programa insistía en la que la educación sería “laica y gratuita”. Para los estrategas del PSOE durante la transición, lo importante era que la enseñanza estuviera en manos “progresistas”. Su proyecto se afirmó definitivamente con los Pactos de la Moncloa (octubre de 1977en los que consiguió que buena parte de sus propuestas se introdujeran como políticas de Estado, entre ellas la introducción de materias como la enseñanza de las “lenguas nacionales”. A partir de ese momento y, más específicamente, a partir de 1984, un sistema educativo inestable cuya eficacia había ido declinando a lo largo de los años 70, inició la pendiente que ha conducido hasta su práctica desintegración. 


Un sistema educativo es inadecuado cuando no responde a las necesidades de su tiempo (en la actualidad, no hay ninguna universidad Española entre las 100 primeras del mundo), la formación profesional está completamente en crisis y se ha intentado sustituir por un sucedáneo (los cursos de formación del INEM, realizados por centros privados subsidiados o por sindicatos no menos subsidiados, un rotundo y absoluto fracaso en los últimos 25 años y un verdadero despilfarro económico; cuando no logra enviar a los ciclos superiores de enseñanza a alumnos formados y son necesarias pruebas de selectividad para tamizar, y cuando el fracaso escolar alcanza cifras próximas al 20%. El PSOE puede alardear de haber inspirado el actual sistema educativo español, pero debe asumir el hecho incuestionable y reconocido estadísticamente de que España está a la cabeza de la Unión Europea como líder en abandono escolar en 2018.

Ese año superamos a Malta que, con un 17,5% había liderado esta clasificación bochornosa. Todavía más bochornosa es si la comparamos con las tasas de otros países: Croacia con un 3,3%, Eslovenia con un 4,2%, Grecia con un 4,7%, Polonia con un 4,9% o con la media europea que es, prácticamente la mitad de la tasa de fracaso generada en España. Otro dato es igualmente significativo: fracasan más hombres (un 21’7%) que mujeres (un 14%). Pero las estadísticas y los porcentajes son inútiles si desconocemos las cifras absolutas.

En el curso 2016-2017 estudiaban en los distintos niveles educativos no universitarios, 8.127.832 alumnos, de los que 721.028 son inmigrantes, lo que representa un 8,5% del total de estudiantes no universitarios. Pues bien, el fracaso escolar afecta a ¡casi 1.500.000 de estudiantes! Que, temporal o definitivamente, interrumpen su formación. Se atribuye estos fracasos, principalmente, a dislexia o trastornos de atención, pero la ambigüedad de estos estudios, indica que no se quiere reconocer algunos problemas y se opta por el triunfalismo.

La principal cifra que se esgrime es que España es el tercer país en número de graduados en carreras técnicas (ingeniería, arquitectura, tecnologías), después de Irlanda y de Finlandia, con un 22,4 por mil de graduados entre 20 y 29 años. Así mismo, se sugiere que la cifra de matriculaciones en Doctorados y Masters se ha disparado en los últimos años, pasando de algo menos de 40.000 a casi 190.000 (según el INE). Pero las cosas se ven de distinta manera si se tiene en cuenta que ninguna universidad española figura entre las 100 primeras del mundo y solo tres figuran entre las 200 siguientes.

Y, no digamos si se acepta que buena parte de los licenciados deben de aceptar largos períodos de becaría, sin sueldo o con sueldos simbólicos y un alto porcentaje de ellos no vuelven jamás a ejercer la profesión para la que han estudiado. O, simplemente, deben de aceptar la alternativa de irse al extranjero o aceptar puestos de trabajo mal remunerados e inestables. Para colmo, la aparición de varios casos de falsificación de asistencia a masters o de simple plagio en los trabajos de doctorado que ha afectado a conocidas figuras políticas, permite suponer que se trata de algo generalizado y contribuye a la desvalorización de los títulos superiores.
Así pues, la situación de la enseñanza en España es:
1) Crisis de los niveles educativos primarios con altos niveles de abandono escolar, una formación profesional en crisis y sin propuestas de reforma que puedan revertir esta crisis, sino más bien pensar que se ahondará en la misma.

2) Crisis de los niveles educativos superiores con pocas universidades reconocidas internacionalmente y cada vez salidas más escasas para los licenciados. En otras palabras: inadecuación entre la universidad y la sociedad y deficiencias formativas.

Fuente 

ENTREVISTA a José Ignacio Irusta, exlíder de Falange Vasconavarra

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